Internet tras el fin de Megaupload

Miércoles 29 de febrero de 2012, por Valentin

Andrea Fradin y Guillaume Ledit (Owni) | Esquerda.net

Megaupload en la primera página de los grandes diarios franceses: Le Monde, Libération, Le Figaro. En los telediarios de la TF1 y de France 2. Curiosa consagración para un sitio de intercambio de ficheros, usado por millones de usuarios de la red, sin duda (de 7 a 15 millones al mes en Francia, según sus fuentes), pero que hasta entonces solo era nombrado por artículos de información especializada. Su cierre, operado en la noche del 19 al 20 de enero por el FBI, oficializó su popularidad. Por unanimidad mediática: es una “tempestad en el mundo de la red”. Pero, pasada la tempestad, ¿qué significa el nombre de Megaupload?

Nueva jerarquía de valores

Es más pequeño el terremoto en Megaupload del causado por su cierre espectacular. El sitio en sí no recibió un apoyo impresionante. La desolación de millones de usuarios de la plataforma, preocupados por dejar de acceder a música, series y otros productos culturales tan fácilmente en la red, no provocó un movimiento de apoyo. Es verdad que Anonymous reaccionó contra las autoridades norteamericanas (“El FBI no pensó que pudiese salir así, ¿cierto?), pero la amplitud del apoyo fue mucho menor de loq ue aconteció con Wikileaks.

Benjamin Bayart, especialista en telecomunicaciones y defensor de la libertad en la red, relativiza: “hacer caer hadopi.fr lo consigue hasta un niño con un gancho. Entretanto reducir a Paypal [nota del editor: el sitio de pago on-line había sido atacado después de interrumpir toda cooperación con Wikileaks], ya no es la misma cosa. Como muchos activistas a favor de las libertades en la red, que desde hace mucho denuncian a la mafia y las prácticas ilegales de tales plataformas en la red, él realza hasta como una “buena noticia” el cierre de Megaupload.

“No tengo la certeza de discrepar de la regla: Megaupload era objetivamente una mafia. Es un mal para la sociedad, la policía se involucró, tanto mejor. Pero cuestiono los medios utilizados: para cerrar Megaupload, las autoridades americanas usaron mayores recursos que para cerrar Guantánamo. La descarga ilegal es juzgada como más importante que la tortura”. Más el dispositivo que el objetivo: es esto lo que causa preocupación a los observadores de la red. De un día para otro, el sitio desapareció de los mapas de la red, bajo el efecto de una decisión unilateral tomada por las autoridades norteamericanas. Y el hacha cayó con una simplicidad increíble.

La acción, conducida en colaboración con una docena de países en todo el mundo, justificó un comunicado de la Presidencia Francesa. Publicado ya avanzada la noche, la rapidez de la reacción oficial, y su tono solemne y autoritario, sorprendieron. Algunos hasta ya vieron en eso un error político por parte de Nicolas Sarkozy. Lo cierto es que el jefe del Estado dio un valor “imperativo” al hecho de que un sitio que perjudicaba la “financiación de la industria cultural como un todo”. Formalizando, así, igual que los Estados Unidos, la importancia de defender al lobby de la cultura en la red. En este sentido, el cierre de Megaupload puede ser visto como una nueva legitimación política, espectacular y sin precedentes, de los intereses del mundo de la cultural contra los de la web.

En Francia, la actitud de Nicolas Sarkozy es eminentemente electoralista. Maniobra del Polo de la Cultura del Eliseo, buscando responder a las posiciones del candidato socialista a la presidencia, François Hollande, que la víspera afirmara a los periodistas querer “la supresión de Hadopi”, el órgano responsable de la protección de obras en la red. Maniobra que obligó a todos los candidatos a considerar el asunto Megaupload.

Las llaves de internet

El cierre brusco, mundial y unilateral de esta plataforma global levanta otra cuestión: ¿No tendrán los Estados Unidos las llaves de internet? La red, que es considerada de tan difícil acceso, se vio amputada en una constelación de sitios que representaban el 4% del tráfico. Megaupload era uno de los 100 sitios más visitados del mundo. De modo alguno una insignificancia. Para Benjamin Bayart, si la interrupción fue fulgurante y fácil, eso se debió a la centralización de Megaupload:

“Megaupload era relativamente fácil de acceder: el FBI desvinculó todos los servidores en países con los cuales tenía acuerdos. Aunque el sitio tuviese servidores cache [Nota del editor: los servidores que almacenan el contenido del usuario] en todo el mundo, incluida Francia, basta cortar la cabeza para que esos servidores no sirvan para nada”.

Además de su naturaleza centralizada, su cierre revela, entretanto, también la “buena voluntad de los países”. “Los Estados Unidos intervinieron en los nombres de dominio para neutralizar este sitio. Bastaría identificar las áreas gestionadas por los EEUU e incentivar a las empresas a ir a otras áreas. Y garantizar que el Icann [Nota del editor: responsable de la gestión de nombres de dominio] no aplicase la Ley de Derechos de Autor de los EEUU en todas estas áreas”.

Megaupload no es la hidra temible presentada en los medios de comunicación. Otros sitios, entretanto, son mucho más peligrosos para las industrias culturales. “Megaupload puede ser cerrado. No podemos cerrar BitTorrent”, dice Benjamin Bayart, evocando una plataforma popular para el intercambio peer-to-peer. “Para cerrar BitTorrent, tendríamos que interferir cada uno de los usuarios vinculados. Serían, por tanto, necesarios más agentes federales que internautas. No sería practicable. Y es injustificable”.

Es en este sentido en el que Cuadratura en la Red, un grupo activista por los derechos en la red, ve en Megaupload una “creación” de las “industrias del copyright”. Esta visión es compartida por Benjamin Bayart: “esa mafia es el producto de los poseedores de derechos. No de la red. Ellos jugaron con la red, ahí está lo que organizaron. Al contrario del protocolo peer-to-peer, Megaupload y otros son aberraciones de la red, centraliados y, por tanto, más fáciles de ser accedidos por los poseedores de derechos. Aunque se reproduzcan, estos monstruos son siempre más susceptibles de de ser atrapados y encerrados que millones de personas interconectadas.”

No hay necesidad de Megaley

Eso levanta la cuestión de los instrumentos jurídicos utilizados para luchar contra la distribución ilegal de obras protegidas por derechos de autor en la red. Para cerrar Megaupload, las autoridades americanas no hicieron uso de legislación reciente. Hacen referencia al Digital Millenium Copyright Act, que data de 1998.

“Volvemos a los medios más tradicionales de acción”, dice Cédric Manara, un profesor de Derecho de la EDHEC (Business School). En el caso Megaupload, las autoridades se apoyan especialmente en los procedimientos relativos a blanqueo de dinero, o en la existencia de una Mega Conspiracy, conspiración que corresponde a una realidad en la legislación americana. Cabrá a un tribunal pronunciarse sobre la validez de tales acusaciones.

En la ley francesa, los poseedores de derechos también pueden contar con un dispositivo existente, el artículo L 336-2 del Código de Propiedad Intelectual, que les permite pedir al juez del Tribunal Supremo implementar todas las medidas adecuadas para parar una violación de sus derechos. Con base en este artículo fue decidido recientemente el cierre del sitio AlloStreaming.

Mientras tanto, al mismo tiempo, la legislación sobre derechos de autor en la era de internet continua aumentando y se presenta etremadamente compleja y difícil de aplicar. En los EEUU, observa Cédric Manara, para proteger a los poseedores de derechos, fueron puestas en práctica siete nuevas leyes represivas a lo largo de los últimos quince años. El ejemplo más reciente de esa inflación legislativa, los proyectos de ley PIPA en el Senado y SOPA en la Cámara de Representantes, que fueron aplzados por tiempo indeterminado. En Francia, Hadopi continúa generando inmensas dudas en cuanto a su eficacia.

Además de una cuestión de arquitectura de los sitios, explica Benjamin Bayart: “solo es muy difícil actuar en la red cuando hay descentralización”.

La vulnerabilidad de los sitios centralizados, como Megaupload, podría fomentar un retorno al intercambio de ficheros peer-to-peer. La guerra iniciada en la década de 1990 contra este protocolo resultó en un cambio de hábitos relativos al download o al streaming. Cuando Nicolas Sarkozy se regocijaba con una caída del 35% en el intercambio ilegal de archivos en Francia, Megaupload registraba un crecimiento similar de usuarios. Y, simultáneamente, mostró otra realidad: los internautas, presionados por el miedo de la policía vigilando el peer-to-peer, comenzaron a pagar para acceder a obras en internet. En 5 años, Megaupload ganó 150 millones de dólares a través de sus cuentas premium que costaban entre 10 y 80 euros.

Resta ahora garantizar que estas potenciales recetas reviertan a los creadores. Es el desafío de establecer una oferta legal estructurada y eficaz. Pero, nuevamente, la partida está lejos de estar ganada. Si existe para la música con iTunes, Spotify o Deezer, por citar apenas algunos, continua isuficiente en términos de películas y series. En Megaupload, era posible ver una emisión al día siguiente de su difusión de los Estados Unidos. Para legalizar esta eventualidad, los poseedores de derechos tienen que aceptar revisar la cronología tradicional de los medios de comunicación, o aceptar la aplicación de otros acuerdos de compensación, como la licencia global. Opciones rechazadas, hasta este momento.

Publicado en http://owni.fr/2012/01/21/megauploa...

21 de enero de 2012 Traducción de Adrián Sánchez

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