La brutal agresión que está sufriendo el pueblo iraquí por parte de la superpotencia militar más fuerte de la historia está revelando a los ojos del mundo entero hasta qué grado de violencia está dispuesto a llegar el aspirante a Emperador con el fin de alcanzar sus designios totalitarios en el siglo XXI.
Ni siquiera las denominaciones de los bombardeos masivos ("Conmoción y pavor"...) buscan ya eufemismos para disfrazar su voluntad de aterrorizar a la población. Porque ya se ha convertido en lugar común decir que nos encontramos ante un intento de golpe de estado global por parte del "trío de las Azores", acompañado además por los respectivos golpes de estado internos que han dado todos ellos. Ya que si bien han sido Aznar y Blair los que desde el principio se han visto desautorizados por la mayoría de sus conciudadanos, es muy probable que empiece a ocurrirle lo mismo a Bush, pese a la censura informativa, a medida que el grito de protesta pacifista llegue a sectores hasta ahora neutralizados por el fervor patriotero y belicista, tan lúcidamente denunciado por Michael Moore en la película recientemente premiada en Hollywood, "Bowling for Columbine"; el pronunciamiento del Ayuntamiento de Nueva York en contra de la guerra es, además, el mejor ejemplo de que el criminal Bush no tiene ninguna legitimidad para hacer esta guerra en nombre de las víctimas del 11-S.
La perspectiva de una guerra que puede no ser tan corta como predecían y que empieza a tener un coste cada vez más elevado en pérdidas de vidas humanas por ambos lados así como en destrucción de ciudades y pueblos, además de los riesgos de escalada que implica en los países vecinos, está también frustrando las ilusiones en el "paseo militar" que habían soñado los estrategas de esta agresión y de la "postguerra".
Pero lo más extraordinario del momento que estamos viviendo es la impresionante oleada de movilizaciones que en todo el planeta se está desarrollando y que supera ya cualquier precedente histórico. A la guerra global permanente que nos anuncia Bush está respondiendo una multitudinaria ciudadanía que, recogiendo el "testigo" del movimiento contra la globalización neoliberal y fundiéndose con él, está gritando abiertamente que no está dispuesta a someterse a las órdenes del nuevo Imperio que quiere instaurar la oligarquía gobernante en EEUU.
No podemos predecir cómo va a evolucionar la guerra en el frente de batalla pero sí podemos afirmar con rotundidad que el precio político que van a pagar los criminales responsables del desencadenamiento de este conflicto va a ser muy alto: frente a la reordenación del mundo a la que aspiran a través de la fuerza, los focos de resistencia no dejarán de extenderse por todas partes, renovados ahora con el protagonismo de una nueva generación que esta vez, definitivamente, ha salido a la calle para no dejarla hasta lograr la derrota política de quienes han propiciado esta invasión al margen incluso de la legalidad internacional y de muchos de sus aliados en anteriores guerras, igualmente rechazables.
No podemos confiar tampoco en potencias como Francia, Alemania, Rusia y China, ya que cada una de ellas tiene su responsabilidad contraída en el pasado y en el presente (¡Chechenia!) por sus guerras respectivas y por sus particulares intereses geopolíticos y geoestratégicos. Sólo manteniendo la presión ciudadana podremos evitar que terminen alineándose con el trío de las Azores, o que traten de desviar el profundo potencial antimilitarista y radicalmente democrático que tiene este movimiento para subordinarlo a sus proyectos también expansionistas de un "libre mercado" a su medida. Tampoco podemos olvidar que el disenso dentro de la UE sobre esta guerra no ha impedido que en su última "cumbre" se haya pasado rápidamente sobre la misma para así poder consensuar nuevos pasos adelante en unas reformas laborales y sociales y de privatización de servicios públicos propios del neoliberalismo que todos comparten.
Asistimos, por lo tanto, al fin de las ilusiones en la "globalización" y al paso al primer plano de la verdadera cara de un imperialismo dispuesto a recolonizar y disciplinar al conjunto del planeta. El choque de intereses, valores y razones entre ese proyecto y el que se está construyendo desde la movilización ciudadana y el impulso de la desobediencia civil y la resistencia bajo muy diversas formas, es cada vez más visible y echa por tierra además el falso discurso de los poderosos sobre la defensa del "mundo libre" y la "democracia".
Es la farsa de la democracia realmente existente la que también ha quedado desvelada en países como el nuestro, en donde Aznar insiste en su discurso belicista y en su compromiso práctico con esta guerra (como hemos podido ver con el tránsito de los muy peligrosos B-52 por nuestro espacio aéreo) frente a una ciudadanía que de forma aplastante se pronuncia en contra suya. La exigencia de dimisión de Aznar y la denuncia al PP como "partido criminal" se han convertido en un clamor y no van a dejar de ir a más a medida que se acerquen las elecciones municipales y autonómicas. La crisis de representatividad de este régimen político -agravada, además, por una Corona que aparenta una imposible neutralidad así como por una represión policial y una censura informativa crecientes- es difícilmente reversible y obliga a ir creando las condiciones no sólo para la derrota electoral de la derecha sino también, a medio plazo, para un futuro proceso constituyente de una nueva democracia y de un nuevo proyecto de sociedad. Un proceso que debería tener también su correlato a escala europea, respondiendo a la crisis actual de la UE mediante una nueva propuesta de refundación de otra Europa libre del militarismo y del neoliberalismo.
Para acercarnos a ese nuevo horizonte habrá también que redoblar los esfuerzos por construir una izquierda anticapitalista y alternativa capaz de confluir con la nueva generación emergente a la búsqueda de otra política y de otro mundo sin guerras, justo y habitable.
Pero ahora lo más urgente es, siguiendo ya iniciativas como la jornada pasada del 25 de marzo en Euskadi, garantizar el éxito total de la convocatoria de HUELGA GENERAL el próximo 10 DE ABRIL por el conjunto de los sindicatos y organizaciones ciudadanas para tratar de detener esta guerra lo más pronto posible. De esta forma podremos impedir también que se establezca en esa región un dominio colonial que saquee sus riquezas y haga ya imposible el libre ejercicio del derecho a la autodeterminación no sólo del pueblo iraquí sino también de otros como el kurdo y el palestino.
Hace casi setenta años, sentimientos de xenofobia y racismo, actitudes autoritarias y fascistas, revanchismo y expansionismo militarista llegaron a ser tan poderosos y sólidos que amenazaban con dominar Europa.
Esta situación política, dio pie a la creación de estados policiales y regímenes totalitarios de terror, ante los cuales millones de hombres y mujeres decidieron posicionarse organizadamente en defensa de la libertad, la paz, el pluralismo, la diversidad, la multietnicidad, la democracia y la justicia. En el Estado español, a principios de los años treinta, se dio una situación política que permitía que estos principios pudieran llegar a convertirse en realidad, y eran apoyados por la inmensa mayoría de la población. La miseria de siglos, la supraexplotación, las guerras coloniales en el norte de África y la humillación de las nacionalidades históricas hicieron aflorar exhuberantes los sentimientos más profundos del pueblo. La inmensa mayoría de la ciudadanía, tomó decidido partido por la causa de la justicia, la democracia y la libertad, comprometiéndose con la transformación social y exigiendo la materialización de estos valores en un sistema más justo y de aplicación inmediata.
La respuesta de los sectores oligárquicos, oscurantistas y más reaccionarios del Estado español fue fulminante: intentaron hacerse con el poder a través de un golpe de Estado, y en su fracaso inmediato, dieron pie a la guerra civil.
Un grito unánime resonó en todo el mundo: "Madrid será la tumba del fascismo". Había que defender en el Estado español la libertad, la democracia y la justicia social. De todo el mundo llegaron al Estado miles de personas movidas sólo por el deseo de combatir el fascismo en la tierra que se había convertido para tod@s en símbolo de la libertad y la paz.
Fueron much@s l@s internacionalistas, voluntari@s en la lucha contra el fascismo, lucharon valientemente contra las fuerzas reaccionarias que apoyadas militarmente por los regímenes dictatoriales de la Alemania nazi y la Italia fascista, pretendían y consiguieron a la postre instaurar un régimen militar totalitario en el Estado español.
Más de diez mil internacionalistas murieron en la guerra civil, en esta tierra que les acogía con esperanza. Los que sobrevivieron mantuvieron su terrible lucha contra el fascismo en los campos de batalla de todo el mundo durante la II Guerra Mundial.
Hacían suyo, entre otras cosas, lo que con posterioridad, el artículo 2 de la Resolución 1514/1960 de la Asamblea General de NNUU dictaminaría: "...Todos los pueblos tienen derecho a la libre autodeterminación y en virtud de este derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural...".
Como decíamos con anterioridad, casi setenta años después nos encontramos en una situación internacional aún de mayor peligro. La memoria viva no debe perderse, y el valor de la gesta de l@s internacionalistas debe ser reconocido por tod@s, fundamentalmente ahora, en que generaciones de jóvenes reciben de sus manos el testigo de la lucha universal por la democracia real y directa, la paz, la justicia y la libertad. Eso es lo que se plasmaba en las Brigadas Internacionales contra la Guerra en Iraq, gentes provenientes de diferentes sensibilidades y culturas sociales, sin embargo unidos, como avanzadilla del movimiento contra la guerra a nivel mundial, desarrollando una nueva experiencia de injerencia civil dentro de un conflicto armado.
Estamos ante un Iraq atacado, invadido y que pretende ser ocupado militarmente por EEUU y sus aliados, donde además queda claro que esta agresión no es un objetivo en sí, sino un país más a subyugar en base a criterios totalitarios y ultraconservadores, que son los que dominan hoy la lógica política de la Administración Bush; ante ello el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe puso en marcha un llamamiento para que voluntarios y voluntarias del Estado español, junto a los de otros países, acudieran a Iraq en una iniciativa pacífica antes de que se desencadenase la nueva agresión contra este país, a la que hoy estamos asistiendo.
EEUU no pretende invadir Iraq para defender los derechos humanos y la seguridad regional o mundial. La razón real es bien sabida, transcurridos ya 12 años desde la Guerra del Golfo, lo que pretenden es adueñarse de las segundas reservas petrolíferas del planeta y afianzar su dominio sobre el amplio arco territorial del Oriente Medio y el Cáucaso-Caspio, garantizando con ello el control de las fuentes energéticas mundiales y su dominio imperial a escala planetaria a través de su mantenimiento indefinido en la zona. No es casualidad que se esté agrediendo al pueblo que primero se atrevió a nacionalizar sus riquezas petrolíferas. Quienes decidimos participar en estas Brigadas Internacionales a Iraq contra la Guerra, no fuimos a defender a un gobierno político, es más, la mayoría de nosotr@s no estamos de acuerdo con ese gobierno político, y nos sentimos a su vez identificados con la lucha del pueblo kurdo -subyugado a su vez por el gobierno iraquí, así como por otros gobiernos de la zona-. Quienes fuimos a Iraq, organizad@s en las Brigadas Internacionales, defendemos en general el derecho a la autodeterminación de los pueblos y a su soberanía, situándonos del lado del pueblo iraquí frente al designio de dominación neocolonial que el Nuevo Orden Internacional ha decidido imponer a los hombres y mujeres de este país y al conjunto de la región árabe, así como a sus futuras generaciones.
Las Brigadas que salieron desde Catalunya, Andalucía, Asturies, Madrid y Euskalerría (otras tantas no llegaron a salir consecuencia del comienzo de los bombardeos; estaban preparadas las del País Valenciá, así como las segundas de Catalunya y Andalucía), fueron a defender de forma pacífica y solidaria a un pueblo milenario que sufre la embestida en su propias carnes del nuevo imperialismo que con esta actuación viene a consumar un nuevo ordenamiento mundial en el que las normas jurídicas vigentes hasta ahora habrán quedado anuladas por la nuevo doctrina estadounidense de "Guerra Preventiva", lo cual no es más que un medio de recrudecimiento del intervencionismo militar directa, para imponer a escala planetaria su dominación política, económica y cultural.
Seguimos por los medios de comunicación una guerra absolutamente injusta contra el pueblo de Iraq, vemos sobrevolar los B-52, y escuchamos el lanzamiento y la posterior explosión de sus misiles contra la ciudad de Bagdad. Pese a las declaraciones del Departamento de Defensa norteamericano, a través de las cuales se comunica que los bombardeos únicamente han afectado a "instalaciones del régimen", sabemos que los hospitales de Bagdad y de otras ciudades de Iraq están llenos de civiles que han sufrido los ataques, aún suponiendo que solo hubiesen atacado a edificios del gobierno, las ondas expansivas de los misiles se dejan sentir violentamente a varios kilómetros de su lugar de explosión.
Frente a la incapacidad de respuesta iraquí a los ataques aéreos, el uso desmedido de misiles y bombas por parte de EEUU resulta absolutamente desproporcionado y vergonzoso contra un país que como Iraq, ha estado sometido desde 1991 a un proceso controlado por el Consejo de Seguridad de desarme global e intensificado en los últimos meses que hace imposible a sus fuerzas armadas no ya contraatacar la invasión estadounidense sino incluso defenderse ante la sofisticada tecnología militar que EEUU está empleando para invadir Iraq.
Como decía un compañero catalán, se llega de Bagdad con una extraña y difícil de explicar sensación de cuidad de paz. Ayer esa población estaba en el ojo de mira del mundo entero, lo sabían y lo comentaban, hoy lo sufren. Hoy, durante los bombadeos, ya no se denota el bullicio propio de toda ciudad musulmana, en la gigantesca Bagdad no continua como antes el ruido de las gentes, los colores y olores de las mil y una paradas de fruta y de los carretones ofreciendo te y yogurt, el supuesto desorden, el embotellamiento de coches y el impertinente ruido de los claxons, los gritos de la vida que, por la frontera del idioma sólo entiendes por los gestos de ojos y manos, llamando a la oración tres veces al día. Hoy los B?52, junto con el resto de la mortífera artillería anglo-norteamericana están derribando salvajemente la ciudad, intentando que no quede piedra sobre piedra, con el fin de eliminar esa extraña fiebre que invade Iraq desde 1991, por la cual los iraquíes construyen y reconstruyen sistemáticamente todo lo que a través de sus distintos bombardeos, los teóricos guardianes del mundo civilizado destruían en cada una de sus incursiones. Ellos, los imperialistas, los que han arrogado el derecho a decidir sobre la vida y muerte de los demás, y los cuales ya desde hace tiempo decidieron la aniquilación de este pueblo porque saben que su vida, su energía y sus ganas de vivir son un peligro para la "humanidad", al menos el tipo de "humanidad" que ellos pretenden para este planeta. Los iraquíes son visibilizados en su sola existencia pacífica y tolerante, como el arma más eficaz de destrucción masiva que puede amenazar algún día la consumista sociedad occidental.
Pero día a día, a la salida del sol, la gente comienza de nuevo a salir a la calle y a reanudar la vida como vienen haciendo cada mañana desde que se iniciaron los ataques y bombardeos. Este pueblo reclama con gran dignidad, todos los días, antes y durante la agresión, el derecho a su libre existencia, a su identidad y la una vida digna, aunque esté fuera de los parámetros culturales occidentales. La dignidad del pueblo iraquí, como la dignidad de todos los pueblos (palestinos, nicaragüense, cubano, bosnio, chiapaneco...) esta por encima de la sofisticada capacidad militar imperialista.
Nueve compañer@s brigadistas se mantienen en Bagdad, y a través de ellos mantenemos nuestros ojos en esta ciudad. Nos indican que en las calles de Bagdad existe la presencia de miles de civiles armados con fusiles Kalasnikov en cada esquina. El gobierno iraquí ha dotado de armas a más de siete millones de iraquíes para reforzar la resistencia popular. Milicianos civiles, miembros del Partido Baa?th y soldados cavan trincheras en las calles, abren zanjas que inundan de petróleo y que prenden bajo control con el fin de provocar extensas columnas de humo negro que desde el segundo día de bombardeos, en la periferia de Bagdad,y con posterioridad, en toda la ciudad, inundan el cielo para dificultar a la criminal aviación de los ejércitos agresores en el lanzamiento de miles de misiles y bombas. Pero no solamente exterminan a la población iraquí con su mortífero armamento, los brigadistas pudimos visitar hospitales y ver con detalle los efectos del dichoso uranio empobrecido a través de ese infierno de cánceres infantiles nunca vistos, leucemias y deformaciones congénitas, donde se viene a plasmar los más altos índices de barbarie y crueldad a las que puede llegar el imperialismo norteamericano (según informes de la ONU, desde 1991 han muerto por estas causas un millón cuatrocientas mil niños y niñas menores de 5 años, es más, un informe de la OMS calcula que dentro de quince años casi el 50% de la población de Iraq estará afectada de cáncer). La guerra no empezó el 20 de marzo de 2003, la guerra contra el pueblo iraquí comenzó en 1991, es el genocidio mayor que nunca se ha dado a lo largo de la historia, la voluntad de aniquilar un pueblo desde sus mismas raíces.
Desde el Estado español, no podemos por menos que manifestar permanentemente la deshonrosa, vergonzosa, abyecta y humillante decisión que ilegítima e inconstitucionalmente ha tomado el gobierno Aznar de participar como comparsa de EEUU en el asalto a un pueblo desarmado, indefenso e inerme tras doce años de sanciones. La puesta en marcha de las Brigadas Internacionales a Iraq, así como la presencia de nuestr@s compañer@s brigadistas en Bagdad a pesar de la ofensiva militar, pone de manifiesto no sólo la vocación internacionalista de los pueblos del Estado español, sino que, además se convierte, al mismo tiempo, en la denuncia viva y en una llamada a la conciencia solidaria de todos los pueblos para redoblar nuestros esfuerzos por continuar la lucha contra la barbarie y la sinrazón del imperialismo ciego de gobiernos ilegítimos como el de la Administración Bush y sus secuaces. La presencia de brigadistas provenientes del Estado español, será la vergüenza a la que tendrá que enfrentarse y con la que tendrá que convivir día a día el gobierno agresor del Sr. Aznar.
Quiero terminar este artículo rememorando frases desgranadas en alguno de los últimos comunicados recibidos por parte de los brigadistas en Bagdad:
"No podéis imaginar el impacto de los misiles crucero sobre esta ciudad amplia y abierta, el temblor que provocan cuando estallan hinchando una bola de fuego y una columna de humo oscuro. Es difícil describir el siniestro sonido de los aviones cuando sobrevuelan nuestras cabezas lanzando sus bombas. La determinación de este ejército agresor es la de someter a este pueblo tras haber pretendido rendirlo por hambre y enfermedad tras doce años de embargo, como si de un asedio medieval se tratara.
Su brutalidad solo es comparable a su cobardía. Contando tan sólo con su tecnología militar, sin razón, sin dignidad, sin honor, pretenden arrasar un país que fue cuna de nuestra misma civilización, poblado de gente admirable. Cada mañana, tras cada ataque, las gentes de este pueblo salen de nuevo a la calle y nos siguen sonriendo, agradeciendo nuestra presencia, levantando sus puños o haciendo el signo de la victoria, amables y confiados pese a todo, pidiéndonos que os transmitamos su voluntad de resistir aun cuando ello parezca un milagro inimaginable ante la maquinaria bélica que se cierne sobre ellos.
Y es que este pueblo no puede parar la guerra sin ayuda: el desequilibrio de fuerzas es inconmensurable. Este pueblo solo podrá resistir el diluvio de acero y fuego que cae sobre sus cabezas cada noche si sabe que os vais a seguir movilizando sin desfallecer. Por favor, con todos vuestros medios, sin descanso, ayudad al pueblo de Iraq a ganar esta guerra parándola, colocad a los gobiernos fascistas que están atacando Iraq -al propio gobierno español- contra las cuerdas, arrinconadlos contra el muro de la moral y del derecho, de la solidaridad y de la fraternidad entre los pueblos."
Es mientras Aznar gasta teléfono llamando a Bush y Blair para preparar la invasión humillante , llamada guerra, del pueblo iraquí; Y mientras la señora ministra de asuntos exteriores se pasea por la sede de la ONU en Nueva York, inclinando la cabeza ante Powell y levantando la voz ante la humanidad; cuando la Audiencia Nacional procede a clausurar Egunkaria deteniendo a diez personas de las que hoy la mayoría se encuentran en libertad.
Ataque a la libertad de expresión, ataque al euskera, ataque al propio ordenamiento jurídico en el que se quiere enmascarar este cierre... Muchos calificativos podemos utilizar para referirnos al cierre de este diario y al menos a mí no se me ocurre ninguno bueno o esperanzador. Sin embargo hay algo macabro en todo esto. Y permitidme que me explique haciendo un paralelismo entre lo que ocurre con Iraq y el "terrorismo internacional" y determinados acontecimientos ocurridos en Euskal Herria en las pasadas semanas.
En la intervención de la Guardia Civil por orden de la Audiencia Nacional en la que es cerrado Egunkaria son detenidas diez personas, de estas diez la mayoría han sido ya liberadas; paralelamente en varias operaciones contra el "terrorismo internacional" han sido detenidas en el estado español varias personas acusadas de ser miembros de eso que llaman "AL QAIDA", de todos estos detenidos calificados por Acebes y Aznar como peligrosos terroristas solo dos permanecen en prisión , y supongo que no por mucho tiempo, el resto ha sido liberado sin cargos.
El segundo ejemplo, no tiene que ver directamente con el cierre de EGUNKARIA pero sí con la situación en Euskal Herria, y a mi juicio levanta el velo (hiperfino) democrático del PP. El pasado 16 de Marzo Bush, Aznar y Blair encerrados en Azores hacen una declaración oficiosa de guerra a Iraq, el Lunes 17 a las 14:30 el Tribunal supremo anuncia la ilegalización de la formación política Batasuna. Una coincidencia bastante sintomática, pero m´´as sintomático es que a las 15:00 horas el telediario de RTVE ya tuviera preparado un reportaje sobre la ilegalización de Batasuna y que a las 15:06 el ministro Acebes ya estuviera preparado para entrar en directo a hablar del tema (posteriormente entra en directo en Antena 3).
Es triste y rechazable el cierre de un periódico o de cualquier medio de comunicación, es triste y rechazable los ataques constantes que sufre la democracia vasca por parte de un sector del Estado español que controla el poder ejecutivo, el legislativo, el mediatmediáticoa muchos de nosotros, aunque nos duela reconocerlo, también controla el poder judicial. Pero lo verdaderamente perverso y cobarde es que el PP se escude en Euskal Herria, ataque al pueblo vasco, ataque a la democracia para intentar mantener ese velo democrático que justifique sus actuaciones.
El pueblo Vasco sabe seguir adelante, pues no es la primera ni la ´´ultima vez que hieren su libertad. Los trabajadores de Egunkaria con gran entrega, orgullo y profesionalidad han sido capaces de que no haya habido ni un sólo día en que los ciudadanos vascos no tuvieran un periódico en Euskera en los kioscos.
Y hoy, muchas y muchos vascos tenemos una esperanza que estabamos empezando a perder. Esta no es otra que la comprensión y la ayuda de determinados sectores del pueblo español que ahora sí parecen que están empezando a despertar. El hundimiento del Prestige, la injusticia con el pueblo iraquí, las actuaciones de la policía en las manifestaciones de Madrid, el victimismo del PP cuando les tiran huevos a sus sedes y el aplauso del PP a la guerra han levantado de sus asientos a muchas y a muchos que hasta hace poco seguían viendo democracia donde no la había.
El pueblo vasco solo pretende que se respeten sus derechos como pueblo, los ciudadanos vascos s´´olo pretendemos vivir en paz, democracia y justicia. Esto es incompatible con que ETA mate, esta organización debe respetar la voz del pueblo por el que dice luchar, debe respetar la voluntad popular que rechaza la violencia. Pero debo añadir algo, la justicia y la democracia también son incompatibles conque se cierren periódicos, con que se ilegalice al 15% de la sociedad, con que se torture, con que se apalee a manifestantes, con la mentira...
Parece que la crisis del Prestige está superada, y es realmente ahora cuando se ven las terribles consecuencias de la catástrofe. El impacto ecológico está superando todas las previsiones oficiales (¡¡una vez más!!), las responsabilidades políticas siguen exigiéndose y continúan sin producirse, y la economía galega no tiene visos de recuperarse a medio plazo, a pesar de la demagógica campaña electoralista del "Plan Galicia".
A todo lo dicho, que no es poco, se une una represión política sin precedentes en la democracia del Reino de España sobre un movimiento ciudadano. En primer lugar, la campaña de desprestigio sobre la Plataforma Nunca Máis, llegando a acusarla de fomentar el nacionalismo violento, el famoso proceso de "batasunización" de Galiza. La verdad es que viendo cual fue la primera acusación del gobierno gallego y español a Nunca Máis: ¡¡es que gastan el dinero en protestar!!, cosa inaudita para los gobiernos democráticos del Estado, no es de extrañar esta difamación constante contra los que participamos en este movimiento social.
El descenso de la importancia mediática de la crisis, a partir de la guerra de Irak será ya anecdótica, ha permitido a los instrumentos del poder controlar la opinión pública de nuevo, sacando imágenes de las instituciones públicas (básicamente el ejército) asumiendo las consecuencias del vertido, cuando la falta de medios sigue siendo un problema evidente, vendiendo las maravillosas medidas sociales adoptadas, que se reducen básicamente a subvencionar el despido de los trabajadores (no es ninguna broma) y todo ello obviando la mayoría de los actos reivindicativos que estamos realizando.
Continuando con las actitudes antidemocráticas del gobierno galego, se llegó al punto de exigir a los colegios que retiraran todas las pancarta de Nunca Máis y contra la guerra, afirmando que podía confundir a l@s alumn@s. Que nuestros jóvenes se enteren de lo que pasa en su país puede confundirles, y quizás no asuman al 110% la versión de las televisiones públicas. El control de la información masiva que está realizando el gobierno gallego (o intentando al menos) sólo vuelve a ser una muestra de la necesidad de seguir trabajando desde la sociedad civil para crear espacios liberados de la represión mediática del poder, y aunque en un primer momento lo pudimos lograr desde el movimiento Nunca Máis, ahora mismo es uno de los grandes problemas con el que nos encontramos.
La situación en Galiza se clarificará en buena medida en las próximas elecciones locales, donde por una parte veremos la valoración del pueblo galego de sus dirigentes, y por otra parte veremos las verdaderas pretensiones de los partidos de la oposición, básicamente PSdG y BNG, ya que una vez recogido los réditos electorales, deberán asumir las exigencias que reclamamos desde Nunca Máis, sobre todo si alcanza el poder desbancando al PP. Sería desastroso que Nunca Máis se contentase con un cambio de gobierno, ya que lo que se hace más patente cada día es que la democracia no puede ser una carta blanca durante un periodo de tiempo determinado a nuestro gobernantes, y que la exigencia constante de respuestas a los problemas de la gente unido a una mayor posibilidad de participación, debe ser una de las apuestas más radicales de los movimientos ciudadanos si no quieren convertirse en meras plataformas de los partidos de oposición.
El futuro del movimiento ciudadano que ha surgido en Galiza está en nuestras manos, y si continuamos trabajando tod@s junt@s por construir espacios democráticos donde los intereses de la mayoría se imponga a los de unos pocos privilegiados, el esfuerzo merecerá la pena, y le recordaremos al poder que la libertad y la justicia no se piden, se toman.
La batalla de Al Nasariyah, al cuarto día de haber comenzado el ataque unilateral de las fuerzas de EE UU, Gran Bretaña y Australia contra Iraq, ha confirmado que no solamente la Administración Bush se ha visto obligada a iniciar la guerra en las peores condiciones políticas sino que además estan tienen importantes efectos militares.
A pesar de los bombardeos incesantes contra Bagdad, Basora y otras cuidades iraquis, con el objetivo de "golpear y paralizar" la resistencia iraqui a través del terror traumático de las bombas, la lucha en las pequeñas ciudades del sur de Iraq es solo un anticipo de lo que puede esperar a las fuerzas invasoras a medida que se acerquen a la capital.
El régimen iraqui no se ha derrumbado como habia previsto la Administración Bush. Y se prepara ahora a una guerra de desgaste cuyo efecto puede medirse por la turbación que han causado las primeras imágenes de soldados norteamericanos muertos y prisioneros. El propio objetivo de guerra de Washington de cambiar el régimen de Sadam Husein, purgar la administración iraqui e imponer un protectorado militar que expolie el petroleo del país se ha convertido en razón suficiente para legitimizar ante un sector importante del pueblo iraqui un regimen dictatorial. Porque la otra alternativa es un imperialismo descarnado que ha violado el derecho internacional y trata a los prisioneros de guerra como a animales en Guantanamo.
Desde que Bush anunciara en el Consejo de Seguridad el pasado mes de noviembre su intención de cambiar el régimen iraqui y exigiese la subordinación de la comunidad internacional a sus intereses, EE UU ha sido incapaz de crear las condiciones politicas de su intervención. La resolución 1441, las inspecciones de NNUU, el pulso diplomático con Francia, Alemania, Rusia y China han acabado minando los argumentos de que Iraq era un peligro eminente que podia en cualquier momento proporcionar armas de destrucción masiva al "terrorismo internacional".
La debilidad de estos argumentos, lo obvio de los verdaderos intereses imperiales -recomponer la hegemonia mundial de EE UU a traves de su fuerza militar y controlar el mercado internacional del petroleo- provocaron primero una resistencia parcial de Francia, Alemania y Rusia y, despues de las manifestaciones masivas del 15 de febrero contra la guerra, un rechazo abierto de las pretenciones de la Administración Bush. Esta combinación explosiva de intereses inter-imperialista en el Consejo de Seguridad y la movilización independiente y masiva del movimiento anti-guerra en las calles, es la que ha imposibilitado la creación de las condiciones politicas optimas para desencadenar la guerra de EE UU contra Iraq.
Ello significa que las primeras victimas de la Administración Bush han sido la legitimidad que sostenia a las instituciones internacionales como la ONU y la OTAN, que habían sido los pilares del sistema internacional en la Guerra Fria. Bush las ha declarado incompatibles con su Imperio, mientras que Kofi Annan denunciaba la guerra unilateral y preventiva como contraria a la Carta de la ONU y el Papa y el Dalai Lama la declaraban inmoral. Pero quienes sobre todo se han manifestado incompatibles con la interpretación de Bush de lo que es el derecho internacional son los millones de personas que se han tirado a la calle masivamente durante el último mes y medio en todo el planeta, con la intuición de que otro mundo no solo es posible sino que es necesario.
La consecuencia ha sido que el primer objetivo de esta guerra, reimponer la hegemonia de los intereses imperiales de EE UU a sus aliados, ha acabado con una derrota sin precedentes, al no conseguir una segunda resolución en el Consejo de Seguridad. La Cumbre de las Azores con Blair y Aznar era el reconocimiento de una impotencia diplomática que obligaba, contradictoriamente a utilizar con más urgencia si cabe la potencia militar de EE UU: sin la fuerza de la razón, la razón de la fuerza como único argumento.
El desarrollo concreto de los palnes de guerra se ha visto gravemente afectado por esta derrota diplomática. Turquia, al rechazar la utilización de su territorio para abrir un segundo frente en el norte de Iraq, no solamente ha deslegitimizado el golpe de fuerza de EE UU en la OTAN y complicado enormemente la ofensiva terrestre hacia Bagdad, sino que además introduce una nueva variante independiente en el campo de batalla. Porque el objetivo declarado de Turquia es aprovechar la menor ocasión para lanzar su propia guerra contra las fuerzas kurdas en el norte de Iraq, aliadas de EE UU, y evitar su control de los campos petroleros de Mosul y Kirkuk.
El tercer frente que se puede abrir es el de Palestina. Sharon no oculta su intención de aprovechar la guerra para expulsar de los Territorios ocupados a decenas de miles de palestinos, acabar con la Autoridad palestina y anexionar el 40% de las tierras palestinas colonizadas por la extrema derecha sionista. Pero ello implica una guerra en el sur del Libano con Hezbollah y el peligro de una intervención Siria.
Tampoco Iran -otro de los componentes con Iraq y Corea del Norte del "Eje del mal"- esta dispuesto a presenciar pasivamente como se acrecienta el peligro en sus fronteras y ya ha armado a milicias iraquis shiitas como medida defensiva. La intervención de Bush ha roto, en definitiva, todo el equilibrio del terror instaurado por los propios EE UU en la I Guerra del Golfo en Oriente Medio: lejos de imponer sus intereses ha agitado un avispero de contra-intereses independientes que no puede controlar.
Pero de todos estos factores, el menos controlable es la explosión de protestas en todo el mundo. El "segundo frente de la opinión pública" -en especial en Gran Bretaña, España y EE UU- ha situado en primer plano el peligro de un gigantesco "sindrome de Vietnam", una revuelta incontenible en la retaguardia. El que después de empezada la guerra las movilizaciones no hayan caido victimas de la política de hechos consumados muestra el enorme coste político que tiene ya esta guerra ilegal e ilegitima para Bush, Blair y Aznar. Y en las proximas elecciones municipales en España y Gran Bretaña y más tarde las legislativas en España y las presidenciales en EE UU en el 2004 se constatará.
Este movimiento ha sido posible por la acumulación de experiencia y organización del movimiento contra la globalización neoliberal desde Seattle. Y de los primeros brotes de resistencia sindical contra las politicas de ajuste en la UE -el ya tristemente conocido "Espiritu de Lisboa"- que han dado paso a las huelgas generales de Italia y España y numerosas huelgas en el resto de la UE. La tarea ahora es continuar la resistencia contra la guerra y unirlo en un solo movimiento con la lucha sindical contra las reestructuraciones y politicas de ajuste neoliberales. Porque guerra y neoliberalismo son dos caras de una misma moneda. Porque el debate sobre quien va a pagar esta guerra es el intento de hacer pasar las nuevas políticas de ajuste en la UE.
Otro mundo es posible y necesario. De entrada parando esta guerra y con la retirada de las fuerzas de EE UU y Gran Bretaña de Iraq. Convocando una huelga general que sirva tambien para discutir quien va a pagar la guerra y la reconstrucción de Iraq, sin que miles de trabajadores pierdan sus empleos por la recesión económica. Derrotando a Aznar en las elecciones municipales de mayo y pidiendo su inmediata dimisión. Poniendo las bases de un orden internacional democratico y solidario donde lo importante sea la satisfacción de las necesidades de la gente y no los beneficios de las multinacionales.