Edición Digital #3 Abril 2003



Sumario

NO A LA PAX AMERICANA / Editorial

MAYO 2003, UNAS ELECCIONES CON CARÁCTER PLEBISCITARIO

Iraq: una reconstrucción más cruel que la guerra

Movimiento estudiantil contra la guerra ¿El tercer aliento?

Huelga General 10 de abril: HACER LO QUE TENIAMOS QUE HACER

El movimiento antiguerra: continuemos las luchas!

Un nuevo ataque del régimen cubano a los valores que deben presidir la lucha por el socialismo

Elecciones de Mayo: Candidatura alternativa en Logroño



EDITORIAL 

NO A LA PAX AMERICANA



La invasión de Iraq y el hundimiento del régimen de Sadam Husein han dado paso a una nueva fase de ocupación militar del país por las fuerzas estadounidenses, las cuales, tras asegurarse el control de los pozos de petróleo y permitir el saqueo de hospitales y de bienes que eran testimonio de lo que fue cuna de la Humanidad y de la civilización que dicen defender, ya han manifestado su intención de instalar cuatro bases militares en el país. La victoria militar ha llegado y con ella Bush II intentará llevar a cabo sus planes tanto en el plano económico y financiero en beneficio de los lobbies especialmente vinculados al petróleo, a la industria militar y a la reconstrucción de un territorio destruido por ellos mismos- como, sobre todo, en el geopolítico, mostrando ante sus propios aliados su voluntad de proseguir, con o sin la ONU, su guerra global contra un eje del Mal que ahora incluye a Siria. El recuerdo de las víctimas producidas por esta guerra quedaría así sólo como una sombra que, debidamente silenciada ante la población estadounidense, no podrá ocultar la brillantez de lo que ha sido, en palabras de Rumsfeld, el laboratorio de la nueva revolución militar; completando la faena y aprovechándose de esa euforia patriótica, la administración republicana emprende nuevos recortes de gastos sociales que sin duda aumentarán las extremas desigualdades en un país cuyo creciente déficit comercial sigue siendo financiado por capital europeo y asiático.

Pero ni siquiera en la población iraquí la relativa alegría por la desaparición de Sadam Husein ha ido acompañada por un recibimiento efusivo a los invasores, a pesar de los esfuerzos de la CIA y de algunos medios de desinformación masiva por hacer aparecer a unos centenares de personas como representación de una multitud que seguía desconfiada los acontecimientos La exigencia de autodeterminación del pueblo iraquí se va abriendo paso frente a personajes corruptos como Chalabi y a farsas como la de Nasiriya, y augura una tensa y conflictiva transición hacia un nuevo orden que sea controlable por la hiperpotencia imperial. La intensificación de la represión israelí sobre el pueblo palestino viene a confirmar, además, que poco se puede esperar de las promesas de reconocimiento de los derechos de ese pueblo por parte de quienes no hacen más que extender los métodos terroristas de Sharon a escala global.

En unas condiciones de inestabilidad en la zona y de crisis de legitimidad del proyecto imperial por obra de la extraordinaria movilización vivida contra esta guerra en todo el mundo, el futuro sigue estando lleno de incertidumbres: ni la recuperación económica estadounidense y de la economía mundial está asegurada; ni hay garantías de que la deseada legitimación ex post de la guerra sea alcanzada entre una parte al menos de sus aliados, temerosos de convertirse en subalternos de una política exterior USA cada vez más militarizada y justificada por fundamentalistas cristianos y judíos; ni parece fácil que el rechazo que genera toda esa política en tantas partes vaya a ser canalizado en el marco de un nuevo consenso presidido por el G-8 o, en el mejor de los casos, por la ONU; ni, en fin, la democracia de mercado va a ser capaz de contener el potencial anticapitalista que se está generando a través de las más diversas formas de protesta. Porque, como muy bien ha escrito Arundhati Roy, Lo que está en juego es la supremacía, el dominio férreo, la hegemonía mundial. El razonamiento que va tomando fuerza es que las poblaciones de Argentina e Iraq han sido diezmadas por este mismo proceso. Lo único que ha cambiado han sido las armas utilizadas contra ellas: en un caso se ha tratado del talonario de cheques del FMI; en otro, misiles de crucero.

Es ese potencial antagonista de un movimiento de movimientos que ha encontrado en nuevos y muy diversos sectores sociales una convergencia práctica en la lucha contra la guerra, el que hay que seguir desarrollando ahora: desvelando la estrecha relación entre el neoliberalismo y el militarismo, al servicio ambos de una mayor explotación y privatización de tierras, servicios y recursos básicos; cuestionando las políticas procedentes de unas instituciones cada vez más adaptadas a las necesidades de un capitalismo que tiende a basarse crecientemente en la fuerza y ya no en los pactos interclasistas del bienestar; impulsando, en fin, la autoorganización y la democracia participativa frente a las democracias oligárquicas y racistas realmente existentes.

En el Estado español hemos podido vivir intensamente en los últimos meses la experiencia común a un movimiento de alcance global, pero que en nuestro caso ha sido la culminación de un ciclo de protestas que se inició con la lucha de los trabajadores de Sintel en enero de 2001, siguió con las de los inmigrantes contra la Ley de Extranjería, las de los estudiantes contra la LOU, las de Aragón y Catalunya contra el Plan Hidrológico, las movilizaciones antiglobalización, la Huelga General del 20-J y, sobre todo, la respuesta protagonizada por el pueblo gallego contra el desastre ecológico, social y político del Prestige. Nunca desde el final del franquismo habíamos podido ver un proceso de deslegitimación tan visible de un gobierno mediante la ocupación de ese espacio público por antonomasia que es la calle- como el que se ha ido produciendo en las multitudinarias manifestaciones del 15-F y el 15-M, en las más descentralizadas de las caceroladas o en las constantes e imaginativas expresiones cotidianas de rechazo a la guerra y a Aznar: la voluntad de desobedecer a los presuntos representantes se convirtió en un clamor que no debe pasar al olvido.

La efervescencia colectiva vivida, las nuevas redes de socialización que se han empezado a crear en la búsqueda de otra política y de otras formas de hacerla, la presencia masiva de una nueva generación dentro de unas movilizaciones que clamaban por otra democracia, no tienen por qué verse dilapidadas ante la contienda electoral del 25 de mayo. Porque si bien es cierto que habrá que aprovechar esa convocatoria para seguir exigiendo la dimisión de Aznar y lograr echar a su partido del gobierno de ayuntamientos y comunidades autónomas, no por ello podemos confiar en fuerzas como el PSOE, cuyo pasado reciente es suficientemente ilustrativo de su subalternidad respecto al neoliberalismo y al proyecto de una Europa potencia...económica y militar. Por eso, antes con ocasión de la Jornada del 1 de Mayo-, durante mediante iniciativas como las consultas sociales sobre la guerra y la democracia- y después de la campaña electoral -redoblando la movilización contra Aznar, la pax americana y la cumbre del G-8 que se reunirá en Evian (Francia) del 1 al 3 de junio-, la izquierda anticapitalista y alternativa tiene que hacer oír su voz dentro de este movimiento para demostrar que es posible avanzar hacia otra política, otra democracia y otro mundo libre de guerras y de injusticias.

El recordatorio de las tareas de la izquierda en el nuevo escenario creado quedaría, sin embargo, incompleto si no incluyéramos la necesidad de hacer frente también al proyecto del PP de reconstruir una España excluyente, dispuesta a la confrontación con todas aquellas fuerzas y órganos de expresión que, desde muy diferentes puntos de vista y lugares, siguen exigiendo el reconocimiento de nuestra realidad plurinacional y, por tanto, el reconocimiento del derecho de autodeterminación de pueblos como el vasco. Por eso, contra los nostálgicos de la España imperial (ahora relegada a virreinato del nuevo Imperio) no vendría mal recuperar lo mejor de una tradición federalista, republicana y libertaria, que, aunque minoritaria, debería formar parte de nuestra memoria colectiva.


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MAYO 2003 

UNAS ELECCIONES CON CARÁCTER PLEBISCITARIO

Miquel Garcia



A la vista de los acontecimientos políticos sucedidos en los últimos meses que han sacudido fuertemente el escenario político del estado español, crisis del Prestige primero y movilizaciones contra la guerra de Irak después, las elecciones municipales y autonómicas del 25 de mayo próximo han dejado de ser unas simples elecciones de ámbito municipal y autonómico para tomar un cierto aire plebiscitario en torno a la continuidad del PP como partido de gobierno. Ciertamente una derrota de este partido en las elecciones de mayo no supondría de manera directa su caída del gobierno estatal, que quedaría pendiente del resultado de las elecciones generales del 2004, pero sí supondría un fuerte impulso para que esto sucediera. Por el contrario, si el PP consigue capear el temporal en las elecciones municipales y autonómicas, habría avanzado bastante en su objetivo de repetir como partido gobernante a escala estatal durante el próximo periodo legislativo.

El movimiento antiguerra, por su fuerza y masividad, ha supuesto un cambio importante en el escenario político del estado español, el cual se había caracterizado durante toda la época posterior a las movilizaciones antiotan de los ochenta por la ausencia de movimientos sociales de gran magnitud que pudiesen de alguna manera contrapesar el desarrollo de la política institucional. Esta tónica general se había visto interrumpida durante años solamente de manera puntual por las Huelgas Generales convocadas por los sindicatos mayoritarios. Sin embargo, a partir del año 2000, se producen una serie de movilizaciones muy amplias presursoras del actual movimiento antiguerra: surgimiento del movimiento antiglobalización, HG del 20J, movimientos en la enseñanza contra la LOU y la Ley de Calidad... Finalmente, la crisis del Prestige con su alud de voluntariado joven y las movilizaciones de la Plataforma Nunca Mais, enlaza ya casi de manera directa con el movimiento antiguerra. Las elecciones municipales y autonómicas de mayo son los primeros comicios que van a tener lugar dentro de estas nuevas coordenadas sociopolíticas y, de entrada, cabe suponer que de alguna manera han de reflejarlas. No obstante, por diversas razones que se intentarán analizar a continuación, puede tratarse de un reflejo sumamente deformado y en la peor de las hipótesis hasta contrapuesto, de las movilizaciones en curso.

Hay que considerar en primer lugar que venimos de un muy largo periodo de predominio casi absoluto en el estado español de las prácticas políticas e ideológicas neoliberales que han ido decantando un denso poso en las mentalidades y actidudes de la ciudadanía. El principal partido representante en las instituciones de la izquierda social del estado español, el PSOE, se vio también muy afectado por esta ideología de la que se convirtió en defensor y promotor.

Las políticas neoliberales que el PSOE desarrolló durante sus sucesivos gobiernos allanaron el camino a la derecha reaccionaria representada por el PP que lo apuntilló finalmente, apoyándose en la trama del GAL y en toda una serie muy publicitada de casos de corrupción. Pero el pensamiento neoliberal había calado muy hondo en el PSOE que, una vez desbancado del gobierno estatal por el PP, se encontró a la deriva, desprovisto de alternativa programática y sometido a diversas crisis. En consecuencia, el PSOE ha ejercido muy mal la oposición. Y esto hasta el punto de convertirse en rehén de la política del PP en uno de los ejes de la política estatal, el problema nacional de Euskadi y de la violencia de ETA.

Si autonomía por autonomía y municipio por municipio se analiza la oposición realizada por el PSOE al PP o a la derecha gobernantes, el balance resulta poco menos que desastroso. Quizás la única excepción autonómica que se pueda señalar sea la de Catalunya en donde el ex-alcalde de Barcelona Maragall ha sabido, con su proyecto federalista y alguna que otra iniciativa de tipo participativo, proyectar una cierta sombra sobre el gobierno de CiU. Y en el caso de aquellos ámbitos autonómicos en los que el PSOE ha sido partido gobernante tampoco ha sido capaz de aparecer, visto desde otros lugares, como alternativa creíble y deseable al PP.

Finalmente, cuando su situación empezaba a parecer insuperable, el PSOE de Zapatero tomó billete y se subió al carro de los distintos movimientos de masas que se empezaron a producir en el estado español a partir del 2000. Primero se sumó tímidamente al movimiento antiglobalización, después participó de manera ya mucho más activa en las movilizaciones de la Enseñanza, convocó posteriormente la HG del 20J y, pasando por el Prestige (donde el BNG le hizo buena sombra), lanzó decididamente el resto en el movimiento antiguerra. Todo lo anterior, junto con la agresiva y fascistoide política desarrollada por el PP, ha acabado situando en estos momentos al PSOE por encima del PP en intención de voto, si nos atenemos a los últimos sondeos electorales realizados. Algo impensable hace muy poco tiempo.

Si el PSOE no ha sabido ejercer una oposición eficaz, IU tampoco ha podido estar durante el periodo analizado a la altura de las circunstancias. Dicha organización puede presentarse como ejemplo paradigmático de derroche de capital político. Dotada de un muy digno acervo programático y de principios formales y estatutarios que podían haberla convertido en polo de referencia de los movimientos sociales y de la izquierda social en general, un conjunto de desafortunadas prácticas políticas y organizativas, ya analizadas extensamente, ha sumido a IU en una crisis casi permanente y la ha puesto al borde en más de un momento de la desaparición. La ola de movilizaciones y fundamentalmente el movimiento antiguerra, le han supuesto a una IU en estado comatoso un cierto balón de oxígeno, en la medida en que Llamazares y otros portavoces de la organización han sabido mínimamente dar expresión pública y parlamentaria a las protestas populares, al tiempo que IU adquiría compromisos en el impulso de las movilizaciones. IU aparece además ante el público de izquierdas como más creíble y menos oportunista que el PSOE en su apoyo a las luchas en curso. Sin embargo, la importante desconexión existente entre IU y las bases organizadas de los movimientos sociales- que sólo de manera parcial se ha paliado en la campaña antiguerra -junto con el gran sectarismo y burocratismo internos que padece, representan obstáculos importantes. Tampoco ha sido capaz IU de poner en funcionamiento de manera suistemática procedimientos integradores en sus listas de personas representativas de los movimientos sociales, convirtiéndose una vez más la confección de éstas, en muchos casos, en motivo de batallas internas y pactos de aparato. Todo lo anterior imposibilita el crecimiento de IU y limita también mucho sus expectativas electorales.

Más allá de estas dos fuerzas políticas, PSOE e IU, no existen ahora mismo a escala estatal referentes globales para la izquierda social y en consecuencia- es una perogrullada decirlo tampoco referentes electorales. Resulta imposible entrar a analizar aquí la casuística de las diversas organizaciones políticas nacionalistas o Verdes que en otros momentos han podido aparecer como alternativas a PSOE e IU (BNG en Galiza, Chunta Aragonesista en Aragón, ERC en Catalunya, PSA y Asamblea de Andalucía, PSM en les Illes, Los Verdes...) sin embargo se puede afirmar que ninguna de estas organizaciones ha conseguido de momento aunar el crecimiento de sus expectativas electorales con el mantenimiento de una línea política claramente anticapitalista y alternativa. En el ámbito municipal, de manera dispersa y puntual, se producen intentos de experiencias que pueden servir para dar expresión institucional a la izquierda social y a los movimientos, algunas de las cuales son nuevas mientras que otras tienen ya una cierta trayectoria. Estamos sin embargo lejos aun de su extensión y vertebración en un todo coherente. Se trata de un reto de futuro que deberá ser abordado desde la izquierda alternativa sin dilación.

La izquierda entra pues en periodo electoral en condiciones difíciles, en parte porque tres años de movilizaciones- cuya importancia no se debe minusvalorar pueden no ser suficientes para desgastar el sólido sustrato creado por dos decenios neoliberales, en parte por la misma debilidad de las organizaciones políticas, PSOE e IU, que son el referente realmente existente para la izquierda social. Teniendo en cuenta estos condicionantes se pueden barajar distintas hipótesis o escenarios postelectorales. El más favorable de ellos contemplaría, a pesar de todo, la victoria sobre el PP o sobre la derecha en la mayoría de autonomías y de municipios importantes del estado, situación que abriría las puertas a una posterior derrota de este partido en las elecciones generales. Indudablemente semejante situación sería interiorizada como una victoria a posteriori por la base social de los movimientos que, hasta ahora y a pesar de su masividad, se han estrellado contra el numantinismo reaccionario del PP. Los nuevos y nuevas gobernantes no dispondrían de cheques en blanco para desarrollar sus políticas y serían presionados para aproximarlas a las demandas de los movimientos sociales por los movimientos mismos. Porque, en el caso de esta hipótesis favorable, no cabe esperar del PSOE una ruptura espontánea con las prácticas neoliberales sólidamente arraigadas en este partido, al tiempo que las debilidades de IU podrían arrastrarla con suma facilidad a pactos y comportamientos muy alejados de la letra de su programa.

En el otro extremo de lo posible, el más negativo, es pensable una nueva victoria del PP, a pesar de los pesares. Lamentablemente dicha hipótesis dista mucho de ser inverosímil, por más que los últimos sondeos y encuestas apunten en sentido contrario. La razón de ello podría fundamentarse tanto en una cierta ezquizofrenia política del electorado- capaz de enfrentarse al PP en lo concreto, como la cuestión de la guerra, pero subordinado aun a una cierta visión global neoliberal, de la que el PP sería depositario como también al hecho de que las movilizaciones habidas hubieran expresado a gritos el malestar de la izquierda social frente a una derecha pasiva momentáneamente, pero que continuaría hablando de manera muy clara en las urnas. Y de la misma forma que el escenario más favorable supondría una victoria para la izquierda social, el más negativo constituiría una derrota. ¿Supondría dicha derrota el entierro de la removilización social que ha apuntado en los últimos años? Puede dudarse, porque aun siendo muy probable que el jarro de agua fría pueda apagar en un primer instante los ánimos ciudadanos de lucha, la consolidación de semejante situación a medio plazo es dificultosa. Las movilizaciones han involucrado a una parte importante de la ciudadanía, sectores amplios de la juventud han recibido en ellas su bautismo de fuego político decantándose de manera clara contra la política del PP, este mismo partido no puede ya ser visto por nadie como un partido de centro (su sustrato autoritario y fronterizo con el fascismo ha salido a la luz) y no es exagerado decir que el PP es ahora mismo un partido rechazado de manera visceral por una parte amplia de la población. Resulta difícil de concebir una situación de estabilidad fundamentada sobre tales bases y en un contexto europeo y mundial progresivamente más caliente.

Por lo que respecta a la izquierda anticapitalista y alternativa de la que Espacio Alternativo forma parte sus tareas específicas ante las elecciones que se avecinan pueden ser varias. En primer lugar, hacer todo lo posible para que el PP sea desbancado de los gobiernos municipales y autonómicos, promoviendo en cada caso particular el voto de izquierdas que se considere más adecuado. Hay que señalar no obstante, sin sectarismos pero con claridad, las limitaciones que sobre todo el PSOE pero también en muchos casos IU tienen en estos momentos para desarrollar coherentemente políticas de izquierdas, con el fin de evitar generar falsas ilusiones entre la ciudadanía. Solamente la continuidad en las movilizaciones, el crecimiento de las organizaciones de los movimientos y la participación activa en política de la población pueden acabar impulsando finalmente los cambios que son necesarios.

Otra cuestión importante en orden a conseguir la derrota del PP es oponerse con firmeza a la idea que este partido intenta difundir de que a la hora de votar en las elecciones municipales y autonómicas l@s ciudadan@s deben olvidarse de los asuntos de la gran política (léase Prestige, léase guerra de Irak...) para centrarse en evaluar la gestión en los municipios y autonomías. No existen barreras entre unas cosas y otras, quien obra de manera autoritaria e inepta en asuntos generales también lo hace en los ámbitos más locales, aunque los fallos puedan no ser tan estridentes. Además la buena gestión del PP es pura ideología promovida por ellos mismos, sus políticas neoliberales destrozan el medio sin respeto alguno por los espacios naturales, promueven modelos urbanísticos al servicio de la especulación inmobiliaria (ejemplos entre muchos de lo anterior, pero particularmente brillantes, han sido la llamada Operación Real Madrid en la capital del estado y la ampliación del Paseo de Blasco Ibáñez-Cabanyal en Valencia), dejan sin resolver el problema de la vivienda (cuyo precio continúa aumentando día a día, después de que el suelo se haya liberalizado) para la juventud y las capas socialmente más desfavorecidas, convierten las ciudades en inhabitables por el aumento persistente del tráfico rodado que se ve beneficiado con múltiples obras de ingeniería, desmantelan los servicios públicos municipales y autonómicos, institucionalizan el amiguismo y la corrupción... En suma, existen razones de sobra para rechazar las políticas del PP en los municipios y autonomías. Y finalmente es muy justo que el PP sea castigado en cualquier ámbito tras los espectáculos de soberbia, autoritarismo y convicción reaccionaria que nos ha tocado padecer.

Justamente porque la posición intransigente y dictatorial del gobierno del PP frente a la guerra ha demostrado la fragilidad de la democracia en el estado español, se hace más importante promover el debate sobre la democracia participativa y reivindicar su práctica. Los municipios son un buen banco de pruebas para todo tipo de experiencias participativas y la izquierda anticapitalista y alternativa debe impulsarlas con el objetivo de que una democracia sana y robusta sea implantada no solamente de manera local, sino abarcando todos los ámbitos de la política.

También hay que hacer todo lo posible para que se produca una cristalización de las experiencias de los movimientos sociales, ayudando a fortalecer sus organizaciones de base y buscando la integración del máximo número de personas posibles en el proyecto de una izquierda anticapitalista y alternativa. Esta es la base sobre la que podrá apoyarse de manera firme la continuidad de los distintos movimientos que de otra forma quedan muy sometidos a las presiones mediáticas, represivas, políticas y de todo tipo que la derecha y la clase dominante ejercen de manera continuada sobre ellos.

Concluyo este artículo deseando que las próximas elecciones municipales y autonómicas se conviertan en un verdadero plebiscito popular contra las políticas neoliberales del PP y en el principio del fin de este nefasto y reaccionario partido.


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Iraq: una reconstrucción más cruel que la guerra

G. Buster



Después de 27 días de salvajes bombardeos y encarnizada resistencia en ciudades como Basora, Nasariyah y Kerbala, el régimen de Sadam Husein ha desaparecido como por encanto, dejando Bagdad abandonado a los saqueadores y a las tropas de ocupación de EE UU, cuya única preocupación parece ser asegurar los pozos de petróleo.

En lo que empieza a ser una tradición, Sadam Husein, sus hijos y principales lugartenientes han desaparecido con la misma facilidad que el Mullah Omar o Bin Laden en Afganistan. Pero lejos de establecer la democracia prometida, las tropas de ocupación son incapaces por el momento de restablecer el agua corriente o la luz. La constitución del estado de derecho está siendo precedida por el saqueo generalizado del patrimonio cultural y hasta de las camas de los hospitales, tirando al suelo a los heridos de los bombardeos. Es como si para llegar al futuro hubiera que retroceder a la barbarie de la acumulación primitiva del capitalismo mediante el saqueo colonial: tan unidos parecen estar democracia y mercado en la globalización armada de Bush, Blair, Aznar y cía.

Abandonada a su propia suerte, la sociedad civil iraquí o mejor dicho las distintas nacionalidades, fuerzas políticas, grupos religiosos que componen el mosaico social iraquí, han comenzado a reconstruir cada una su estado, en un calidoscopio de legitimidades entrecruzadas y enfrentadas. El ejército ocupante hace lo propio, pero parece que el estado que tiene en mente EE UU, es decir la llamada democracia y el estado de derecho, no tienen otra función que legitimizar el saqueo del petróleo iraquí y la privatización masiva y brutal de todos los servicios públicos a favor de empresas norteamericanas, ligadas directamente en muchos casos a la camarilla de fundamentalistas neo-conservadores de la Administración Bush. Alí Babá y los cuarenta ladrones ha demostrado ser un cuento de niños comparado con las realidades del neoliberalismo armado.

En los escasos momentos que los ocupantes se ocupan de los ocupados, el choque de legitimidades ha sido frontal. La reunión de las fuerzas de la oposición iraquí patrocinada por el Pentágono en Nasiriyah para comenzar a organizar una fachada de administración civil colonial se ha encontrado no sólo con la ausencia de fuerzas políticas fundamentales, especialmente shiitas, sino con una manifestación en la calle de 20.000 personas que exigian una revolución islámica. En las ciudades, las mezquitas organizan milicias para proteger los barrios de sus comunidades, mientras que los partidos politicos laicos hacen lo mismo en la medida de sus posibilidades. El nuevo estado iraquí, el de la calle, no el colonial, está surgiendo como una confederación de bandas de hombres armados tras una lucha darwinista por imponer sus intereses, como si se tratase de una demostración práctica de la certeza de Engels cuando definió qué era el estado. En el caso de la potencia ocupante no hay duda, porque están uniformados, matan y son los principales saqueadores.

El período que va entre el desmoronamiento del régimen de Sadam Husein y la reconstrucción, es decir el caos actual, puede ser la fase más larga y peligrosa de este conflicto. Para que funcione la mano invisible del mercado primero tiene que haber un puño de hierro que se haga con el poder. Y en eso están cada una de las comunidades. Los Shiitas, la mayoría de la población, han sido los primeros en establecer una jerarquía de mullahs por el método más tradicional del asesinato, hasta saber quién será el gran ayatollah de Nayaf. Como era de esperar, el Consejo de la Revolución shiita pro-irani controla en la práctica Basora y el sur de Iraq. En el norte, Talebani y Barzani, los dos principales lideres kurdos, han aprovechado para limpiar su zona de disidentes e iniciar la reconquista de Mosul y Kirkuk, expulsando de sus casas a la población árabe, mientras turcomanos y árabes sunnitas organizan milicias para resistir como pueden, pero con mucha más determinación que frente a EE UU.

La guerra pretendía demostrar que Sadam Husein podría ser un peligro con sus armas de destrucción masiva para el resto de la humanidad pero no lo ha sido para el ejercito de EE UU. No solo no han sido utilizadas para la defensa del régimen dictatorial, sino que tampoco aparecen, y EE UU ha prometido ya enviar mil inspectores de empresas privadas para hacer la labor que no dejaron hacer a los inspectores de Naciones Unidas. Ya es un poco tarde para que aparezcan, en cualquier caso. La primera figura importante que se ha rendido ha sido precisamente el asesor científico de Sadam Husein, Hasan al Sadi, probablemente porque es el que menos tiene que temer.

Que la guerra ha sido injusta, injustificada e ilegal sigue siendo hoy tan verdad como el primer día. De hecho, EE UU está operando en Iraq como fuerza de ocupación colonial sin otro derecho que el de la fuerza selectiva. Porque ni siquiera utiliza esa fuerza, como ha exigido Kofi Annan, para garantizar la ley y el orden de acuerdo con la Convención de Ginebra y el derecho de guerra. El saqueo del petróleo y los servicios públicos iraquíes se está haciendo fuera de todo derecho internacional y resolución de Naciones Unidas.

Todas las grandes potencias, menos EE UU, tienen ahora un enorme interés en reconstruir Naciones Unidas como espacio virtual en el que resolver sus contradicciones interimperialistas. La reconstrucción de la legalidad internacional a través de una nueva serie de resoluciones del Consejo de Seguridad busca limitar la omnipotencia de los intereses hegemónicos de EE UU con la toma en consideración de los de Francia, Alemania, Rusia o China. Exigen una administración provisional en Iraq con un protectorado de Naciones Unidas y un fideicomiso internacional sobre el petróleo iraquí. Es decir, volver a comienzos del Siglo XIX. EE UU por su parte ha declarado ya que ha comenzado el Siglo XXI y que es un siglo norteamericano, como lo fue la mitad del pasado Siglo XX. Y por lo tanto no hace falta más legitimidad que la visión de justicia infinita de la Administración Bush, que ya reparte el botín de guerra, en la proporción jerárquica debida, con sus escuderos como Blair o Aznar.

Pero una vez repartido el botín principal, quedará la ardua tarea de asegurar una fuerza de ocupación de 200.000 soldados, la negociación de los 200.000 millones de dólares de deuda del régimen de Sadam Husein, el restablecimiento mínimo de los servicios esenciales para una población empobrecida, el control de las fronteras externas. Todo ello, naturalmente, sin contar con los iraquís. Y entonces, como en Afganistan, será el momento en el que la UE y Rusia demostrarán su vocación humanitaria.

Uno de los objetivos de la guerra contra Iraq de la Administración Bush ha sido cambiar el equilibrio de poder regional. La caja de pandora está ya abierta. Turquía exige una ocupación efectiva del norte de Iraq por las tropas de EE UU y, en especial, de Mosul y Kirkuk para evitar que estas dos grandes ciudades y sus pozos de petróleo caigan en manos kurdas. Sus tanques esperan dos kilometros dentro ya del territorio iraqui a ver qué pasa. Irán ha infiltrado a sus aliados iraquis y a sus pasdarans para acabar con los Muyahaidines del Pueblo, la principal fuerza de oposición iraní aliada a Sadam Husein, en la que ha sido una de las batallas más sangrientas de la guerra, mientras EE UU dejaba hacer a Teherán.

Siria está siendo acusada de guardar las armas de destrucción masiva iraquis que no se han encontrado tras la invasión. Pero todo el mundo sabe que se trata de una maniobra de presión en gran escala para neutralizar a Siria en el Libano y en Palestina de cara a la imposición del plan de paz de Sharon en los Territorios Ocupados. La respuesta diplomática de Siria, proponiendo una resolución de Naciones Unidas para la destrucción de todas las armas de destrucción masiva en Oriente Medio, ha sido vetada por EE UU para proteger a Israel, el principal poseedor de este tipo de armas en la región.

Una vez más, y como era previsible, el pueblo palestino será una de las principales victimas de la pos-guerra. Igual que en Bagdad, EE UU e Israel buscan imponer un gobierno colonial a la Autoridad Palestina a través de Abu Mazen, aparcada una vez más por la ocupación israelí la celebración de elecciones generales en los Territorios Ocupados. El plan de paz de Sharon supone reducir el futuro estado palestino a un 40% de los Territorios Ocupados, con un nuevo desplazamiento masivo a través de un terror sistemático contra la población civil que ya ha comenzado. En el sur del Libano es inevitable una guerra con Hezbollah.

El nuevo orden mundial ha caido sobre Oriente Medio y sus pueblos como una maldición biblica interpretrada literalmente por fundamentalistas de uno y otro signo, pero cuyo núcleo más fanático parece estar en Washington. Aunque como es posible ya ver en los boletines de guerra de la CNN y TVE, la resistencia ha comenzado. La capacidad de compromiso, no ya de los estados corruptos de la zona, sino de la gente normal y corriente tiene un límite cuando empieza a afectar completa y totalmente su vida cotidiana, cuando en nombre de la democracia se les somete al estatuto de indígenas primitivos colonizados.

El movimiento contra la guerra, que ha tenido un éxito político sin precedentes aunque no haya sido capaz de evitarla, se sitúa ahora en la disyuntiva de desaparecer y sumarse a los esfuerzos hipócritas por reconstruir la vieja legalidad internacional, o seguir movilizándose independientemente contra el imperialismo y la globalización, en solidaridad con quienes resisten ya en Oriente Medio en nombre de otro mundo posible. De entrada, por la retirada inmediata de Iraq de las fuerzas de ocupación, por la convocatoria de una Conferencia de Paz de Oriente Medio, por los derechos del pueblo palestino y por la destrucción de todas las armas de destrucción masiva, empezando por las de Israel y EE UU.


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Movimiento estudiantil contra la guerra 

¿El tercer aliento?

Carlos Sevilla



Hay que considerar desde hace ya un par de años la emergencia de una nueva generación política como hemos podido ver las luchas 'antiglobalización' tanto en los países del Norte como del Sur sin precedente quizás desde el 'ciclo del 68'. Estas movilizaciones contra las instituciones financieras, comerciales y militares del capitalismo internacional se han retroalimentado con aquellas más sectoriales, locales o nacionales cuyos efectos están lejos de poder ser valoradas inmediatamente. Es indudable que el 'ciclo del 94' está todavía por desarrollarse en toda una serie de 'repertorios de confrontación', marcos de acción colectiva, estructuras del movimiento antiglobalización y sobre todo en la 'estructura de las oportunidades políticas'.

En el caso concreto del Estado español tras las experiencias de la RCADE, la generación y decadencia de parte de los MRG, las iniciativas y 'contra-cumbres' desarrolladas con motivo de la Asamblea del BM en Barcelona o de la Presidencia española de la UE, se ha desarrollado un movimiento 'antiglobalización' con fuerte composición juvenil que se ha retroalimentado con las luchas contra el Informe Bricall (o la mercantilización de la Universidad), contra la LOU, la Ley de Calidad o 'Nunca máis' o en el caso que examinamos ahora de las movilizaciones contra la invasión de Irak por las tropas anglonorteamericanas. Es cierto también que los discursos generalistas del movimiento antiglobalización aún no han conectado del todo con las luchas sectoriales o territoriales más allá de la puesta en práctica de ciertas formas de lucha más radicales. Este es también uno de los retos del movimiento: desde el análisis a través de unas 'gafas globales' hasta la imbricación con las realidades cotidianas y luchas concretas. Algún precedente tenemos en el movimiento estudiantil con el Foro Universitario Alternativo de Valladolid en Junio de 2001 todavía en desarrollo.

En las luchas contra la guerra el catalizador del movimiento fue la intervención de los actores (organizados posteriormente en la 'Plataforma cultura contra la guerra') en la gala de los Goya. Esta aparición en escena contribuyó a crear el caldo de cultivo para las movilizaciones y la generalización ciudadana de distintivos contra la guerra (chapas y pegatinas en las solapas, pancartas en balcones y pequeños comercios) que creaban el ambiente necesario. Es evidente que existían multitud de organizaciones sociales y políticas que llevaban trabajo adelantado así como los llamamientos del Foro Social Europeo y Mundial para el 15 de Febrero que constituyó un ensayo global de una protesta coordinada internacionalmente y cuya masividad en el Estado español, Europa occidental, Australia o EEUU demostró la potencia de este movimiento global. También el 15 de Marzo y por iniciativa de la coalición americana ANSWER (Actúa ahora para parar la guerra y el racismo) y la inglesa 'Stop the war coalition' volvieron a repetirse las protestas con una participación masiva una vez más contribuyendo a sostener el ciclo de protesta contra la guerra.

El movimiento estudiantil, mientras tanto, preparaba el terreno en los centros de enseñanza universitaria creando la 'Asamblea de Universidades contra la guerra' con participación de estudiantes, profesorado y PAS; la coordinación supuso el inicio de la lucha en la 'Semana de lucha contra la guerra' del 3-7 Marzo con diversas actividades, conferencias, acciones de acoso contra los responsables políticos de la guerra o en RTVE como formas de preparar la huelga convocada para el 13 de Marzo cuyo seguimiento en los centros fue escaso así como la asistencia a la manifestación; se crearon nuevas asambleas de centro y campus que contribuyeron a descentralizar el movimiento y dotar a la superestructura de movimiento real por abajo.

Esta activación de la lucha creó las condiciones para la verdadera puesta en escena del movimiento estudiantil. ¡Si estalla la guerra, paramos el mundo! -decíamos- y la verdad no estuvo mal como ensayo. El 20 de Marzo (día del inicio de los bombardeos) la Universidades y algunos institutos movilizados por la CAIM (Coordinadora de asambleas de institutos de Madrid- frente estudiantil de la Juventud Comunista) fueron vaciados y columnas de estudiantes, al estilo de los diferentes bloques en las contra-cumbres del movimiento antiglobalización, partían desde sus facultades y campus dispersos por la geografía madrileña hacia el centro de Madrid para amplificar la protesta con actitud desobediente cortando ejes de comunicación importantes (N-VI, calle Alcalá o el distrito de Azca la 'city' de Madrid) y modificando los recorridos continuamente desconcertando a las fuerzas represivas. El recorrido de las columnas de estudiantes puso al descubierto los nuevos muros de la vergüenza levantados por las fuerzas represivas frente al Congreso de los Diputados o la sede del PP objetivos de l@s estudiantes. Se produjeron numerosas cargas policiales pero lejos de retroceder se mantuvo el 'espíritu' desobediente durante tres días: 20 de Marzo por la tarde, concentración en Sol, continuación rompiendo una barrera policial con destino al Congreso de los Diputados y sede del PP, 'lo llaman democracia y no lo es', 'que no, que no, que no nos representan' son las consignas radicales que se corean, cargas policiales, resistencia; 21 de Marzo concentración frente a la embajada americana, corte masivo de la Castellana con destino a la sede del PP, Congreso de los Diputados y Sol, cargas policiales brutales, decenas de heridos, resonancia mediática; 22 de Marzo macromanifestación de centenares de miles de personas, represión policial al bloque desobediente, resistencia y acción directa de masas frente a la policía, un centenar de heridos, varios detenidos, la represión va en aumento cuantitativo y cualitativo con las amenazas del Ministro del Interior y del Delegado del gobierno en Madrid que anuncian que los manifestantes buscan un 'incidente muy grave'.

Tras estos tres días de verdadera reapropiación de las calles por la multitud, la intensidad de las protestas remite por la represión sufrida (frente interno de la guerra), la actitud conciliadora de PSOE e IU y la fragmentación de estructuras del movimiento antiguerra en Madrid. Aparecen otras formas de protesta como los 'cacerolazos' por las noches, los 'apagones' o en algún caso de los 'escraches' (práctica argentina de ir a las casas de los políticos y hacer sonar sus cacerolas).

En los debates surgidos tras estos días la Asamblea Universidades contra la guerra establece dos líneas de trabajo: sostener la movilización (acciones y nueva huelga general de universidades e institutos para el 26 de Marzo y huelga general para el 10 de Abril) y poner en marcha la 'Universidad contra la guerra en la calle' que consiste en un proyecto de 'contrauniversidad' crítica con participación del profesorado para dotar de contenido a las movilizaciones y prepara el escenario de posguerra y repliegue del movimiento. Este proyecto de 'aulas a la calle' tiene algún precedente en las movilizaciones contra la LOU en Santiago de Compostela y se realizó en la Plaza Mayor de Madrid con unas 30 clases interdisciplinares y participativas con una participación de unas 2000 personas a lo largo de todo el día; en buena medida recuerda a los foros y seminarios que realiza el 'movimiento de movimientos'. Para terminar el relato de hechos hay que comentar la jornada de lucha del 10 de Abril pues aunque había convocada una huelga general por parte de CGT, CNT, Solidaridad Obrera y paros laborales de dos horas por UGT y las federaciones 'díscolas' de CCOO, ésta no fue una jornada de huelga general sino de lucha con diferentes manifestaciones por la mañana y la tarde y entre medio un 'reclama las calles'. Todo parece indicar que hemos entrado en la fase descendente del movimiento debido a la propaganda sobre el fin de la guerra (ilusión difundida por los medios a pesar de que no han cesado los combates en Irak y esta todavía por reconstruir el aparato de Estado y las infraestructuras destruidas) y la ausencia de una estructura unitaria del movimiento antiguerra en Madrid; sin embargo, se pueden plantear algunas acciones contra los beneficiarios de esta guerra como Repsol-YPF, ACS, Ferrovial, Dragados o Agbar, denunciar las amenazas contra Siria (próximo objetivo de los cruzados) y extraer balances y perspectivas de estas movilizaciones.

Por último comentaré la continuidad y perspectivas del movimiento estudiantil :

  1. Universidad: la lucha contra la guerra ha reactivado el tejido de base estudiantil (asambleas, colectivos) y lo ha coordinado entre sí y con sectores del profesorado y del PAS. Hay que avanzar hacia estructuras permanentes democráticas, abiertas y flexibles que profundicen en la línea de esa otra universidad posible apuntada en el Foro Universitario Alternativo. Apostar por coordinadoras locales, nacionales o regionales y una coordinación estatal que tenga en cuenta la realidad plurinacional. La estrategia en Universidad debe ser la de defensa y transformación del servicio público de la formación del saber, la puesta en marcha de la 'contrauniversidad' por lo menos en ciencias sociales con la perspectiva de la reapropiación de la capacidad colectiva de formación del saber.
  2. Institutos: salvo algún caso excepcional el Sindicato de estudiantes (SE) ha mantenido la hegemonía en la movilización contra la guerra imposibilitando en muchos casos la formación de asambleas y colectivos en los centros. La Coordinadora de asambleas de institutos de Madrid (CAIM) es la alternativa visible a los cálculos oportunistas del SE y su manifiesta incapacidad de desarrollo y radicalización del movimiento.
  3. Juventud: la radicalización de la juventud se expresa en muchos más temas de gran importancia política: la actividad 'antiglobalización' ( y antiglobalización armada) y de solidaridad internacionalista; la actividad feminista entre mujeres jóvenes; la actividad ecologista y por último la actividad relativa al 'precariado'.

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Huelga General 10 de abril 

HACER LO QUE TENIAMOS QUE HACER

Decio Machado



El pasado 10 de abril, las centrales sindicales UGT y CGT convocaron, legalizaron y organizaron una Huelga General, con el apoyo de otras muchas centrales sindicales de todo el país (Sindicato Unitario, CNT, Corriente Sindical de Izquierdas, CIG, STE, SOC y múltiples Intersindicales en todo el Estado). Unos llamaban al paro de 2 horas y otros al de 24 horas, todo ello contra la guerra en Irak lanzada por los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña con el máximo apoyo y fervor del gobierno español con su presidente a la cabeza, D. José María Aznar; así como en contra de las consecuencias que sobre la economía, el empleo y las relaciones laborales va a tener este conflicto y posiblemente los que se avecinan.

Sobre los motivos

Estamos ante una invasión bélica que una vez fueron evidenciadas las limitaciones militares iraquíes, pretende inaugurar una nueva etapa en las relaciones internacionales: la globalización económica nos presenta su brazo armado para intentar convencernos de que no hay resistencia posible y tampoco ninguna posibilidad de oposición.

Frente a las excusas aducidas tales como conexiones internacionales terroristas, armas de destrucción masiva, etc...-, ahora nos queda la verdad: sangre por petróleo y la inoperancia absoluta acompañada muy posiblemente de su derrumbe de los organismos internacionales en liza, de manera especial las Naciones Unidas.

Las consecuencias inmediatas de esta agresión es un baño de sangre inocente para mayor gloria del nuevo imperio mundial, baño de sangre que llega a su clímax bajo miles de toneladas de acero y fuego lanzadas desde los B-52, y en las matanzas realizadas durante la ocupación militar de las ciudades iraquíes, pero que no es más que la continuación de 12 años de bloqueo económico que se ha significado de la misma manera que un verdadero asedio medieval, con más de un millón ochocientas mil personas asesinadas bajo esta premisa. Un genocidio premeditadamente orquestado por los Estados Unidos y del que son cómplices de una forma o de otra el conjunto de la comunidad internacional.

Las consecuencias futuras de esta agresión ya las podemos intuir: instauración de un nuevo orden internacional en el que la subordinación a los intereses de las multinacionales norteamericanas es ya un hecho; dominio y presencia militar norteamericana en todo el planeta (bases, tropas, aviones, ...), invasión de nuevos países (Irán y Siria ya han sido directamente amenazados, otros con Yemen, Sudán, Libia, Corea del Norte o Cuba, están en la lista), implantación definitiva de los criterios más neoliberales y del proceso de globalización económico, incremento de las desigualdades y de la injusticia social. En resumen, absolutamente por tierra las tesis puestas sobre la mesa por un sector neovanguardista de la izquierda sobre la desaparición del Imperio.

Sobre las condiciones

Se han producido en el Estado español, movilizaciones sin precedentes en toda la historia desde la llamada reinstauración democrática tras la muerte del general Franco. Frente al discurso del poder y a la manipulación interesada de los medios de comunicación al servicio del gobierno, muchos millones de personas constituidas en todo tipo de plataformas y coordinadoras, articuladas en torno a las convocatorias provenientes del tejido asociativo, político y en parte sindical, se han implicado activamente. Se han implicado activamente amplios sectores del arte y de la cultura, el conjunto de la ciudadanía en sus diferentes esferas (parados, profesionales, estudiantes de distintos niveles enseñanzas medias y superior-, amas de casa, trabajador@s, intelectuales,...). Una manifiesta mayoría social reclamando de forma cotidiana y unísona su rechazo a la guerra. Caceroladas, manifestaciones, pancartas en los balcones de las casas, chapas y pegatinas en las solapas de la gente, concentraciones, pintadas, conciertos, caminatas, cadenas humanas, sentadas, manifestaciones, ... El rechazo a la barbarie a una guerra que el gobierno español apoyaba y promovía activamente, se expresó de todas las formas posibles. Bueno no es verdad, de casi todas, falta una huelga general.

Ante todo ello

Esta movilización debía entenderse no sólo como una demostración de rechazo colectivo, sino como una expresión de compromiso individual frente a la injusticia y como una progresiva acumulación de conciencia que pretende cuestionar, aunque sea de forma muy soterrada todavía, una sociedad que cuenta cada vez con menores cuotas de igualdad, de justicia y de libertad.

En el Estado español, hemos tenido la desgracia de tener un gobierno cómplice con el genocidio, pero eso no nos exime de tener que pagar y asumir nuestra parte de la factura, al igual que todos los demás: inflación, recortes salariales, precarización de las condiciones de trabajo, destrucción de servicios públicos, reducción de inversión social, ..., incremento en definitiva de la precariedad en un marco económico condicionado por las constantes amenazas de cierres patronales y traslados de producción... ... Me imagino que nadie duda sobre quien paga realmente la guerra.

Hasta el 10 de abril, la aportación de las centrales sindicales a las movilizaciones contra la guerra fue relativamente escasa. Había entre las gentes que componían y dan forma a esas múltiples movilizaciones contra la guerra, un deseo de seguir elevando e intensificando las movilizaciones contra la barbarie genocida en territorio iraquí; pero también es cierto que una vez más, y en este caso en lo relativo a la responsabilidad con una gravedad extrema, el sindicalismo mayoritario se ha quedado sin respuestas, al menos la pata de ese sindicalismo que se sustenta sobre CC.OO.

Lecturas por las cuales diferentes centrales sindicales en todo el país llamaron a parar el 10 de abril en sus diferentes modalidades: entender que el sindicalismo no puede permanecer ajeno a una movilización sin precedentes y para ello no basta con escudarse en la respuesta ciudadana, hay que poner sobre la mesa esfuerzos y compromisos concretas que inviertan en la articulación de esa ciudadanía cabreada, pero no resignada.

El 10 de abril se trataba de dar un paso más en la dirección adecuada. El 10 de abril era la oportunidad de llevar la respuesta al terreno donde pudiese empezar a tener efectividad las movilizaciones. No era una propuesta para dividir a la clase trabajadora o al conjunto de la ciudadanía, ni para buscar el enfrentamiento con otras organizaciones sindicales. El 10 de abril debería haber sido un momento para encontrar espacios para la unidad con las diferentes convocatorias que es estuvieron produciendo, un espacio para la confluencia con el movimiento estudiantil, las plataformas de intelectuales y artistas y con los movimientos sociales en general.

La valoración desde el punto de vista estricto del éxito de los paros y su incidencia dentro del sector laboral, sin datos claros emitidos por los sindicatos y con un gobierno absolutamente desprestigiado a la hora de hacer valoraciones sobre huelgas generales (basta recordar la última del 20-J, donde el PP decía que no había encontrado seguimiento), es difícilmente cuantificable, aunque queda claro su falta de masividad.

La presentación de la Huelga General como una convocatoria sesgada, donde los sindicatos convocantes y apoyantes no tuvieron capacidad de entenderse, hace que dicha convocatoria se haya presentado a la sociedad de forma dividida y por lo tanto, poco sugerente y entendible, y notablemente poco trabajada a nivel general. Ni que decir tiene que la aptitud de la dirección confederal de CC.OO. convirtiéndose en oponente a las movilizaciones de los y las trabajadoras el 10 de abril y amenazando incluso a sus delegados, federaciones y comités de empresa, con sanciones disciplinares en caso de secundar la huelga, cosa que por otro lado, afortunadamente muchos y muchas afiliadas a CC.OO. han desconsiderado, secundando en paro de 2 horas no suscrito por su sindicato, tampoco ha ayudado en exceso en el seguimiento de dicha movilización general.

No fue una Huelga General con un seguimiento importante, de hecho no existieron ni siquiera piquetes informativos de forma generalizada, pero sí significo una jornada de lucha más contra esta guerra global y sus consecuencias, que se nos presenta hoy en territorio iraquí.

Una vez más las grandes capitales recogían miles de manifestantes saliendo a la calle, haciéndolas suyas, para manifestarse contra la guerra, en muchos de los casos con más de una convocatoria el mismo día, consecuencia de las manis de estudiantes convocadas dentro de la jornada matinal.


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El movimiento antiguerra: 

continuemos las luchas!

Josep Maria Antentas

De Florencia al 15F y +

Las movilizaciones contra la guerra en Irak que han recorrido el planeta estas últimas semanas constituyen, sin duda, uno de los episodios más remarcables de las luchas sociales de las últimas décadas. El movimiento irrumpió con fuerza a nivel mundial con la gigantesca manifestación internacional del 15F, que sacó a la calle millones de personas, y tuvo como principales referencias a las manifestaciones de Barcelona, Madrid, Roma y Londres. Tres meses antes, durante el Foro Social Europeo de Florencia, un millón de personas salían a la calle contra la guerra, en la primera manifestación internacional contra los planes de Bush y sus aliados. El movimiento antiguerra había empezado ya unos meses antes, a comienzos de otoño, con manifestaciones importantes en países como Estados Unidos, Gran Bretaña e Italia a finales de septiembre.

Florencia permitió la primera expresión internacional conjunta del naciente movimiento antiguerra y, sobre todo, buscar la coordinación de las agendas y los calendarios de las protestas en cada país. La Asamblea de Movimientos Sociales realizada al final del Foro Social Europeo, fijó el 15F como fecha de la primera jornada de acción europea contra la guerra, jornada que después sería reconvertida en mundial en la Asamblea de Movimientos de Porto Alegre a propuesta del movimiento antiguerra norteamericano, que ya el 18 de enero había realizado una importante jornada de movilizaciones en EEUU, secundada por muchos otros países.

El 15F superó las mejores expectativas previstas a nivel mundial y mostró, en los días immediatamente anteriores al estallido de la guerra, que ésta era rechazada claramente por una mayoría de ciudadanos de muchos países del mundo. Este arranque coordinado a nivel mundial del movimiento ha sido seguido después por una multitud de protestas y movilizaciones de diverso tipo por todo el mundo: manifestaciones masivas, huelgas estudiantiles, acciones de desobediencia civil, boicots a multinacionales, cacerolazos, cortes de carretera...También en algunos países han habido movilizaciones en el mundo del trabajo, si bien la actitud desmovilizadora de la CES y la mayoría de las direcciones de las grandes organizaciones sindicales europeas ha impedido una auténtica movilización del mundo del trabajo contra la guerra. El paro de 15 minutos del 14 de marzo organizado por la CES supo a poco y estuvo lejos de lo que las circunstancias requerían.

Después del 15F el movimiento ha mantenido una cierta coordinación internacional, (se realizó una reunión internacional en Londres el 1 de marzo), con el fin de homogeneizar en la medida de lo posible la agenda y los ritmos de la protesta en cada país. La propia vitalidad del movimiento, y la multiplicación de los actos y movilizaciones ha dificultado en cierta forma esta coordinación posterior al 15F, si bien jornadas como la del pasado 12 de abril han mantenido en pie la coordinación entre los movimientos de cada país.

A nivel Europeo las movilizaciones han sido particularmente relevantes en el Estado Español, Italia y Gran Bretaña. En nuestro caso, las protestas han tomado una dimensión impresionante, y suponen, de momento, el punto más álgido de un periodo de removilización social iniciado en los últimos dos años contra las políticas del gobierno del PP y la globalización neoliberal. El recorrido ha sido largo: los encierros de immigrantes contra la Ley de Extranjería, el campamento de la esperanza de los trabajadores de Sintel, las movilizaciones contra el PHN, contra el BM en Barcelona, la huelgas contra la LOU, la campaña Contra la Europa del Capital, el 20-J y las movilizaciones posteriores en Andalucía, la reacción ciudadana frente al desastre del Prestige...

¿Por donde continuar?

La victoria militar angloestadounidense ha desinflado considerablemente las movilizaciones contra la guerra estas últimas semanas. Por esta rezón es importante redefinir los objetivos del movimiento en función de la nueva situación, para mantener, en la medida de lo posible, la movilización social contra los planes de Bush y sus amigos. En primer lugar, parece preciso añadir a la consigna de no a la guerra el rechazo a la ocupación militar norteamericana de Irak y a su intervencionismo imperialista en la región, así como reforzar la solidaridad con la causa y el pueblo palestino. En segundo lugar, hay que empezar a trabajar ya en vistas a la cumbre del G-8 que se celebrará en la ciudad francesa de Evian (del 1 al 3 de junio). Las movilizaciones contra el G-8 van a ser una buena oportunidad para buscar una convergencia internacional de los movimientos contra la guerra, al menos a escala europea, así como favorecer la connexión entre el discurso antiguerra y la crítica a la globalización neoliberal, cuestión central desde el punto de vista estratégico.

Finalmente, en el estado español hay que aprovechar el clima de movilización fente al gobierno del PP, y la creciente erosión y descrédito del mismo, para frenar sus políticas en todos los terrenos. Al mismo tiempo, es importante reforzar el movimiento en el terreno organizativo, favoreciendo la conexión y la coordinación de las distintias luchas existentes, de tipo sectorial o local, y creando espacios de participación y autoorganización como las asambleas de facultad, los comitès de estudiantes, las plataformas locales o barriales... Mantener espacios de trabajo unitario, como la Plataforma Aturem la Guerra de Barcelona, sigue siendo, como siempre, un elemento importante, así como reforzar, en paralelo, la coordinación entre los sectores anticapitalistas del movimiento, a través de redes y espacios como, por ejemplo la Xarxa (Red) de Mobilització Global en Catalunya surgida después de Florencia.


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Un nuevo ataque del régimen cubano a los valores que deben presidir la lucha por el socialismo

Comunicado de Espacio Alternativo



"Hace doscientos años el noble Beccaria denunció la ignominia de la pena capital. ¿No existe esta ignominia para vosotros,...?" Rosa Luxemburg, «Contra la pena capital», Bandera Roja, noviembre de 1918


La ejecución de tres ciudadanos cubanos acusados de "terrorismo" por un acto de secuestro, finalmente frustrado y sin daños físicos para ninguno de los rehenes, constituye una grave violación de un derecho humano fundamental que debe ser rechazada por las gentes de izquierda que luchamos por otro mundo justo, igualitario y libre. Ni el injusto acoso permanente que sufre Cuba por parte de EEUU mediante el embargo y las actividades de la mafia refugiada en Miami, ni la presunta defensa de las conquistas de la Revolución justifican el recurso a una medida como la pena capital, radicalmente contraria a los valores que deben presidir la lucha por el socialismo. Desgraciadamente, no es ésta la primera decisión de tal gravedad que se toma en Cuba contra disidentes de un régimen que se reclama de la legitimidad de la Revolución de 1959; ahora se produce además tras la reciente condena a altísimas penas a 75 opositores acusados de "conspirar" con EEUU.

Es cierto que en los últimos meses desde la Administración Bush se ha alentado las salidas ilegales de Cuba; que el sector más derechista del exilio cubano ha presionado para que se aplique una política aún más dura de embargo contra Cuba, aprovechando la guerra contra Iraq; y que desde EEUU se está tratando de financiar a un sector de la oposición interna.

Pero la ejecución de los tres secuestradores y las altas penas impuestas a los miembros de la oposición interna por lo que es fundamentalmente un delito de opinión y asociación en nada contribuyen a hacer frente a los peligros que puedan amenazar a Cuba en esta situación de tensión internacional. Porque su único efecto es debilitar la solidaridad internacional antiimperialista con Cuba. Porque la única manera de defender las conquistas sociales todavía en pie de la Revolución Cubana es garantizando el más amplio ejercicio de las libertades democráticas y el respeto a los derechos humanos fundamentales, incluso para aquéllos que se dicen disidentes. Porque ya se ha comprobado históricamente lo que ocurre cuando se utilizan métodos stalinistas con la presunta intención de defender la causa del socialismo.

Estas medidas del régimen cubano no hacen más que mostrar lo lejos que se encuentra de aquel ideal de socialismo que presidió el triunfo de la Revolución, además de ofrecer una fácil coartada al imperialismo estadounidense para desviar la atención de la opinión pública mundial sobre la guerra que Bush y sus acólitos como Aznar han emprendido contra Iraq o sobre la constante vulneración de derechos humanos en la cárcel vecina de Guantánamo.

Espacio Alternativo, que seguirá denunciando sin paliativos el embargo y las provocaciones de la Administración Bush contra Cuba, rechaza también radicalmente estas medidas y muestra su solidaridad con aquellas gentes que dentro de Cuba siguen luchando por una sociedad socialista basada en la profundización de las libertades y de la democracia y, por tanto, en la abolición de la pena capital.


16 de abril de 2003


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Elecciones de Mayo 

Candidatura alternativa en Logroño

Chesús Añaños Landivar / Espacio Alternativo de La Rioja



No es ninguna satisfacción llegar al convencimiento de que Izquierda Unida no cumple la función que le corresponde.

La afirmación anterior no constituye un juicio descalificatorio que abarque a la totalidad de I.U.. Es, más bien, la constatación de una realidad que puede variar en función de distintos contextos geográficos. No es lo mismo hablar de las circunstancias que acompañan la acción política en Madrid o Andalucía que las que se perfilan en Galicia, Cataluña o Aragón.

Aquí, en La Rioja, quienes integramos el Espacio Alternativo hace ya algunos años que aceptamos dos conclusiones que han permanecido invariables. De un lado, que I.U. agotaba su acción en un debate interiorizado más interesado en establecer en cada momento la correlación de fuerzas de distintos grupos de poder que en encuadrar una voluntad social de transformación, y, de otro, que la escasa y distorsionada democracia interna impedía poder desarrollar un discurso reflexivo capaz de variar la orientación de la formación. Como consecuencia de todo ello I.U.-La Rioja ha perdido casi totalmente su presencia institucional y, lo que es más grave, carece de toda capacidad de movilización ilusionante.

Ante esta realidad, en Espacio Alternativo en un primer momento nos propusimos trabajar de forma autónoma con la voluntad de contribuir a la formación de un bloque social amplio que sirviese como aglutinante de un referente político sin prejuzgar cual fuera éste. Trabajamos en la medida de nuestras posibilidades en distintos ámbitos y, especialmente, en las movilizaciones contra el P.H.N., pero es forzoso admitir que poco o nada se avanzaba a la hora de configurar una referencia política adecuada. A la extraña unidad P.S.O.E.-I.U., que desapareció con la misma oscuridad voluntarista con la que había surgido, le siguió un período de renovación poco alentador del P.S.O.E., y un devenir lánguido y desagregador de I.U.. Ni uno ni otro se mostraban capaces de articular políticamente una pluralidad con posibilidades de desplazar al P.P y a las políticas de derecha de nuestra comunidad. Y, sin embargo, en Espacio Alternativo estábamos convencidos de que era necesario anular la acción gubernativa cada vez más reaccionaria del P.P., y enfatizar la necesidad de una presencia institucional de la izquierda como un instrumento adecuado para promover el debate social, impulsar sus propuestas y dotarle de coherencia autocrítica.

Entendimos también que la recuperación de una mayoría política de izquierdas correlativa a la mayoría social emergente exigía la reafirmación del poder local por lo que nos decidimos hace unos meses a impulsar una candidatura al Ayuntamiento de Logroño.

En la actualidad esa candidatura es una realidad que aglutina a Los Verdes de La Rioja, a compañeros de Ecologistas en Acción y a personas comprometidas desde la izquierda con el urbanismo, la cultura, la defensa del Patrimonio Histórico, etc...una candidatura, Iniciativa Ciudadana-Los Verdes, en la que E.A. no desea jugar otro papel que la aportación de su experiencia.

Las movilizaciones provocadas con anterioriodad y por la Guerra de Iraq han variado el escenario pero no han modificado nuestra visión. La marea ciudadana que el Gobierno Aznar ha producido con la crisis del Prestige y su posición subordinada al Imperio USA, no determina una concentración del voto, sino que exige una ampliación de los referentes políticos para lograr que desde el centro-izquierda hasta la izquierda radical de nuevo cuño, la mayoría social encuentre un reflejo en el espectro: ni una sola abstención, ni un solo voto resignado.

Somos conscientes de la dificultad que entraña gestionar una experiencia como la que estamos llevando a cabo. La pluralidad de idearios que van a intentar convivir en su seno, la distinta jerarquización de objetivos o los distintos campos de interés son otras tantas complicaciones añadidas. Pero la experiencia es necesaria. Contamos como auxilio con una democracia cuasi asamblearia y con que los límites de ciudad que proponemos centrarán el debate.

Tampoco se nos escapa que propugnar la unidad de la izquierda nos obliga plantearnos la posición y el papel que I.U. tendrá que jugar el día después del 25-M. No nos engañamos: eso dependerá del resultado tanto para ellos como para nosotros; en cualquier caso tampoco lo dramatizamos. Si nuestra experiencia llega a consolidarse no será sino una expresión más de la nueva pluralidad que se está manifestando. Son muchos los territorios en los que están surgiendo nuevas realidades programáticas con capacidad determinante. Una futura unidad de la izquierda pasará entonces por la reinterpretación que I.U. y P.C.E. quieran hacer del concepto de hegemonía.

Entre tanto, nosotros, lo seguimos intentando.

 

 

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