Ecologistas en Acción ha pedido una respuesta contundente de
la comunidad internacional ante el plan energético presentado por
el presidente de los EE UU, George G. Bush. Para la organización
ecologista el plan es un cumulo de atentados que afectarán de forma
alarmante al equilibrio del planeta.
Para Ecologistas en Acción es un verdadero atentado contra el
medio ambiente mundial y un sin sentido el lanzarse a la construcción
de nuevas centrales, tanto térmicas como nucleares. No es verdad
en absoluto que el país más consumidor de energía
por habitante del mundo vaya a enfrentarse a una nueva crisis de energía.
Los apagones de California no son sino una excusa para satisfacer las demandas
de las compañías petroleras y de la industria nuclear.
El consumo energético de un habitante de Estados Unidos es casi
5 veces el de la media mundial, casi 4 veces el de un español y
25 veces el de un habitante de la India. En estas circunstancias resulta
cínico argumentar que EE UU se va a enfrentar en los próximos
años a una nueva crisis energética. Más bien habría
que pedir al país más consumidor de energía del mundo
que adoptara medidas para reducir su consumo.
Las repercusiones ambientales globales de las medidas propuestas por
Bush pueden ser terribles desde el punto de vista de generación
de residuos radiactivos y de emisiones de gases invernadero. El desarrollo
nuclear preconizado es suicida en un país donde se había
procedido al abandono gradual de la energía nuclear. El volumen
de residuos radiactivos a gestionar será inmenso y aumentará
el riesgo de accidente y, por otra parte, la contribución al cambio
climático, que ya es inadmisible, se verá aumentada enormemente.
Los recientes apagones de California no se han debido a la escasez de
fuentes energéticas, sino al modelo de gestión energética
liberalizada que abandona la idea de planificación sobre la base
de la oferta de que se dispone y a la demanda que cabe esperar. Asimismo,
se abandona totalmente toda pretensión de incidir sobre la demanda
para reducirla y moderar así el desbocado consumo energético.
La solución a los apagones similares a los de California no pasa,
por tanto, por aumentar sin medida las fuentes de energía, sino
más bien por una planificación energética
consecuente y, sobre todo, por una moderación del consumo que
lo coloquen a niveles razonables.
Por tanto, dichos apagones no son sino una excusa que le sirve a Bush
para plegarse a los intereses de las poderosas petroleras y de la industria
nuclear y del carbón. El abandono del Protocolo de Kioto no fue
sino el preludio de una actuación que se puede calificar de terrorismo
ambiental y que no puede quedar sin una respuesta de la comunidad internacional.
Más información: Paco Castro 666397785
Ecologistas en Acción - http://www.ecologistasenaccion.org/