La suspensión de la Conferencia sobre Desarrollo Económico del Banco Mundial ha dado un giro inesperado en la campaña de movilizaciones previstas en Barcelona. Los motivos de la suspensión son claros: los objetivos previstos por el Banco Mundial –ofrecer su rostro más humano ante la opinión pública en el marco de una conferencia de perfil académico- se antojaban imposibles en un escenario de movilizaciones masivas y contundentes. Una operación de relegitimación amenzaba con convertirse en un nuevo momento de erosión política de una institución hoy cuestionada.
La suspensión de la Conferencia, un éxito simbólico indiscutible, ha situado a los movimientos contra la globalización capitalista del Estado español ante una situación insólita, cuya gestión política ha debido hacerse con rapidez. El mensaje que hay que transmitir en este nuevo escenario es doble. Por un lado, la anulación de la Conferencia muestra la utilidad de la movilización social. Permite interferir, aunque sea de forma simbólica, en los planes de los principales agentes de la globalización. Por otro lado, es importante no desmovilizarse ante el cambio de escenario. Ahora más que nunca hay que poder mostrar el creciente rechazo social a la globalización capitalista. Las razones para movilizarse crecen día a día, y a pesar de la fuerte pérdida de legitimidad de las principales instituciones internacionales y del pensamiento neoliberal, nuestra capacidad para revertir el sentido de las políticas actuales es aún muy débil y episódica.
En términos políticos, Barcelona 2001 puede y debe significar el lanzamiento del movimiento contra la globalización capitalista en el Estado español a gran escala y con una base social fuerte, después del empuje y el dinamismo mostrado por las distintas redes y organizaciones del Estado en las citas de Praga o Niza. Acompañar la victoria simbólica ya conseguida con una movilización relevante en Barcelona es, además, la mejor forma de prepararse para la presidencia española de la UE durante el primer semestre del 2002, así como la próxima gran cita internacional en Génova contra el G-8.
La ciudad de Génova será escenario de la próxima reunión de los Jefes de Estado del G-8 entre el 20 y 22 de julio. Un amplio movimiento unitario, el Genoa Social Forum (www.genoa-g8.org) ha sido puesto en pie para preparar las movilizaciones de protesta que, sin duda alguna, van a constituir un nuevo punto de referencia indiscutible para el desarrollo de la lucha contra la globalización capitalista. Génova, va a caracterizarse por tener una doble dimensión, internacional y nacional, ya que, aparte de ser la prioridad indiscutible para las principales redes internacionales, es también un punto de referencia fundamental para los movimientos italianos, que pretenden hacer de la misma la primera movilización anti-Berlusconi.
Habrá pues que ponerse la pilas: después de Barcelona, tod@s a Génova.