¿Alguien votaría por mi a Rifondazione?


Oreste Scalzone

 

En Italia la derrota del Olivo en las elecciones generales frente a Berlusconi ha desatado una dura campaña de algunos intelectuales contra Rifondazione Communista y su líder, Bertinotti. El artículo que reproducimos a continuación, escrito antes de las citadas elecciones por un refugiado en París ex-dirigente de la Autonomía italiana, se adelantaba ya a esas críticas, justificando la necesidad de apoyar a ese partido".  

 

El firmante no tiene derecho al voto, buen argumento para evadir el deber de responder a interrogantes que cada vez más se sitúan entre examen o interrogatorio inquisidor, es decir admiten una sola respuesta. La llamada al voto de Umberto Eco (La República, 8 de mayo): nadie puede sustraerse, bajo pena de ser tachado de ignavia civil por el tribunal de la historia.

¿Tonos de Baskerville y Vishinskij por inducir a votar a Rutelli? Por lo tanto hay un solo voto posible, afuera no hay salvación, ¿no es verdad profesor?. Fuera no puede haber más que barbarie, abyecciones, crímenes contra la "humanidad"; Quien no se posiciona exactamente como vosotros, exactamente con las mismas motivaciones, ¿es por lo tanto un criminal?. En efecto, la secuencia de declaraciones que el tribunal moral de la alta intellighentzsja impone compartir es la siguiente: ¿Votar? Si! ¿Cómo? ¡Útil! ¿Por qué? ¡Contra Berlusconi&Co! ¿Por quién? Por el Olivo, por supuesto! No cabe la posibilidad de no votar.

Todo me colocaría en el campo de la abstención, ya sea en el del "no voto". Todo concurre a definir un punto de vista, un modo de vivir, reaccionar, pensar, radicalmente crítico hacia las instituciones y la aceptación de las mismas. Como comunista, en el sentido marxista de comunismo crítico, de comunismo como movimiento, en la confrontación de las relaciones sociales vigentes, de la extracción de la plusvalías o sea de la vampirización creciente del tiempo.

Las razones de la abstención masiva que el Olivo tanto teme son múltiples e inter-relacionadas. Sin embargo hay algo "bueno" en las razones que Humberto Eco desea criminalizar y enterrar. No hay quien no vea que los lugares de decisión son otros. Dislocada a niveles más globales (y en los intersticios más locales), la codicia de poder parece crecer de manera proporcional a lo obsoleto del rol y del sentido de las funciones políticas. La percepción de la inexistencia de alternativas apreciables y el disgusto por la imagen que se da de la política, cerrada en su sigilado circuito y reducida a guerras de bandos, mafia y espectáculo, hace que entretenerse en comparaciones entre uno y otro polo del tan decantado bipolarismo, sea fútil y degradante.

Si ya no cabe contemplar luchas de clase, enfrentamientos de modelos sociales, de perspectivas, y ni siquiera más alternativas entre diferentes políticas en la gestión de la regulación, ni siquiera en el sentido de modelar diversamente la misma plastilina, al final ni siquiera se diferencia el packaging. Se compite espasmódicamente en el terreno del celo y la mayor fiabilidad, con respecto a la ejecución de los programas dictados por la globalización y la competición a muerte debe moverse hacia la demostración de la ilegitimidad, de la peligrosidad, del elevado nivel de criminalidad personal del boss y del equipo concurrente.

Evidentemente muchos comienzan a no desfilar más, a no tolerar más llamadas a filas y extorsiones. Evidentemente, hay alguien que empieza a pensar que "jefes y jefecillos", escritores y pueblo y estrategas de la izquierda han manipulado torpemente y a ciegas la "revolución italiana", el "novismo", la orgullosa religión del bipolarismo, la izquierda embriagada de "manipulite". Y que esto supone la corrección de un error imperdonable con otro error imperdonable. La génesis del efecto Berlusconi está aquí, ¡no en la telecracia! .

¿Alguien votaría por mi a Rifondazione? Rebelarse así a la extorsión con estilo de inquisidor del Profesor del Nombre de la Rosa, es lo mínimo que podemos hacer.

Abstenerse sería concederse un antojo solitario y sofisticado: significaría hablar solos, ni siquiera al viento. Y nosotros no tenemos una idea anoréxica de irreductible independencia. Preparémonos, sin embargo, porque si el Olivo es derrotado, intentarán el linchamiento. Empezando por Bertinotti y Rossanda, Pintor e Ingrao. Querrán arrojar la acusación de efecto-Nader, para reducir al silencio y a la muerte civil.

Sin aguar ningún vino, conviene confluir en esta batalla. ¿Por quién suenan las campanas, Umberto? Por ese antiguo afecto que te tengo, no quiero pensar en un lapsus. Quiero solo ponerte en guardia sobre el hecho de que desde las aberraciones es fácil resbalar y caer en la abyección. Uno que ha estudiado toda su vida sobre la Inquisición no nos puede decir ahora que votar Rifondazione nos llevará ante el Tribunal de la Historia.
 
 

 

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