EL MOVIMIENTO EN DEFENSA DE LA VILLA DE MADRID, DEMANDAS DE CALIDAD DE VIDA EN EL BARRIO

Coordinadora Salvemos la Dehesa de la Villa

 

Hace ya seis años que existe la Coordinadora Salvemos la Dehesa de la Villa, ésta tuvo su origen en 1985 como respuesta a la propuesta (en el Plan General en revisión) de una vía de borde de la Ciudad Universitaria que cercenaba la dehesa y la segregaba de los espacios libres próximos. El movimiento se inició de forma espontánea y rápidamente agrupó a las asociaciones de vecinos de la zona, asociaciones ecologistas (hoy federadas en Ecologistas en Acción) y vecinos independientes en la "Coordinadora Salvemos La Dehesa de la Villa", los resultados fueron espectaculares más de 20.000 firmas contra la vía, y el afloramiento de un sentimiento de apropiación y pertenencia que había permanecido dormido durante años.

Tras la retirada del trazado de la vía la coordinadora no se disolvió, sino que identificó que sus necesidades y demandas iban más allá de la retirada de ésta. Descubrimos que no considerábamos a la Dehesa de la Villa ni un parque ni un jardín, sino como una dehesa, como un espacio de propiedad colectiva. La palabra parque aparece relacionada con un tipo de zona verde muy formalizada en las que las actividades posibles son limitadas y están asociadas a espacios determinados. Un parque tiene instalaciones para actividades concretas y es difícil utilizarlas para otras sin caer en el vandalismo. Nosotros queríamos una dehesa, un espacio en que lo fundamental fuesen sus valores naturales (un bosque en la ciudad) y donde éstos y los usos sociales se mantuviesen en equilibrio gracias a la participación activa de los vecinos que la usan.

La Dehesa de la Villa es una cuña verde que penetra en la ciudad y que comunica ésta con los montes del pardo y el parque de la Cuenca Alta del Manzanares (una reivindicación compartida con "Ecologistas en Acción" es consolidar el GR-14 "senda real" que nos permitirá ir andando desde Francos Rodríguez hasta Manzanares el Real), a través de esa cuña penetran en Madrid multitud de aves y desde la dehesa se pueden contemplar estos espacios y unos sensacionales atardeceres.

En la Dehesa de la Villa conviven multitud de usos sociales: desde los "gimnastas del cerro de los locos" a los jardineros voluntarios que se dedican a plantar y cuidar los árboles de su entorno, todo ello compartido con aquellos que usan la dehesa para pasear, ninguno quiere que en ella se conformen caminos y paseos con bordillos y buscan en este espacio "un bosque en la ciudad".

Los vecinos valoran todo lo que la Dehesa de la Villa contiene y permite, pero valoran sobre todo su carácter de espacio libre, intensamente vivido, con multitud de historias personales y familiares, y prefieren la intensidad de lo no conformado frente a la comodidad de lo urbanizado.

Pero el Ayuntamiento de Madrid no parece entender todo lo anterior, pese a haber concedido a la Coordinadora una serie de premios por sus propuestas y trabajos divulgativos (en 1998 por la propuesta de "Plan director de la Dehesa de la Villa" y el 2000 por "La Senda Real"), no acaba de entender el carácter de las necesidades vecinales y opta por colocar bordillos y farolas, por sustituir los tradicionales merenderos (donde uno podía llevar su cena y sólo comprar la bebida) a cambio de unos flamantes Kioscos donde sólo se puede comer a la carta. Tanta es su ignorancia de las verdaderas demandas y aspiraciones sociales que se sorprende que este verano los vecinos demoliesen unas obras (bordillos y farolas) que suponían una nueva frustración de todo lo que esperaban, y no comprende como se pueden sumar más de 2000 personas un domingo de verano, en una manifestación convocada la grito de "la Dehesa es nuestra" y de "Mas aves menos farolas".

Los miembros de la Coordinadora hemos de reconocer que si el Ayuntamiento no ha aprendido, nosotros sí. Hemos comprendido la importancia de que los espacios libres no sean sólo para pasear y consumir, que es necesario incluir espacios de apropiación colectiva (huertos de ocio, jardines de mantenimiento social, espacios para el juego libre, etc...). Que ha pasado el momento de la urbanización y que ha llegado el momento de la recuperación ecológica de los espacios libres, que es necesario recuperar la biodiversidad y hacerla visible. Pero lo que es más importante, conseguir que los espacios sean sentidos como propiedad colectiva, no del Ayuntamiento, no de una contrata.

En un momento en que en Madrid se cierra el parque del Retiro por las noches, debemos trabajar para convertir los parques y jardines en dehesas, y conseguir que los espacios libres sean de todos y cada uno de nosotros.

Salud, ecología y participación.

 

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