Revuelta popular: No bajar la guardia

Eduardo Lucita

 

1 – Los acontecimientos del 20 y 21, que constituyen una revuelta popular contra el régimen y sus instituciones, tienen características inéditas. Por primera vez en nuestra historia un gobierno elegido democráticamente no fue derrocado por un golpe de estado militar sino por la acción directa de las masas obreras y populares.

Para los Militantes Socialistas no ha sido otra cosa que la acción directa de las masas autoconvocadas –de los explotados, de los oprimidos, de los excluídos- que un acto de auténtica recuperación de la política, de recuperación de poder propio, de autonomía, que durante décadas le fuera expropiada por los partidos y las instituciones del sistema, la que logró tumbar al gobierno.

Pero no solo se tumbó un gobierno. Es todo el régimen de la democracia delegativa, sus instituciones, sus personeros, lo que ha sido rechazado e impugnado por ilegítimo. A la par que se reinvindicó la soberanía popular por primera vez se puso en practica concreta la revocabilidad del mandato.

2 – Pero no ha sido esta acción un rayo caído de un cielo sereno. Para los Militantes Socialistas la espontaneidad es siempre relativa. Cuando algo revienta es porque la presión interna llega a niveles insostenibles, debilita primero y quiebra después. Una multiplicidad de conflictos sociales, de acciones de rechazo al orden de cosas existente fue acumulando una profunda disconformidad en todos estos año

Más aún, el año que está concluyendo ha sido el de mayor conflictividad social de la década. No solo de los trabajadores desocupados y excluidos, sino también de los trabajadores ocupados. Las elecciones para renovación legislativa del 14 de octubre pasado marcaron un hito en esta disconformidad y rechazo al orden establecido: millones de abstenciones, de votos en blanco e impugnados; millones de votos perdidos por los grandes partidos del sistema, y una elección más que significativa por parte la izquierda fragmentada y dispersa, lo atestiguan.

La crisis de representatividad que desde hace años se venía expresando quedó así expuesta en toda su dimensión y se transformó en pérdida de legitimidad del régimen. La Consulta Popular y sus tres millones de votantes forman parte también de esta protesta y este rechazo. Millones de personas que reivindicaron su derecho soberano de legislar, que exigieron la reglamentación de la consulta popular, que fueron capaces de participar con total autonomía de las instituciones establecidas.

Hartazgo, frente a una situación económica agobiante. Desconfianza frente a los partidos y la instituciones de la democracia delegativa. Madurez en la comprensión de que hay que tomar la resolución de los problemas en sus propias manos.

3 – Para los Militantes Socialistas ha sido la combinación de estos tres elementos la que precipitó la revuelta popular del 20 y 21 pasados. Un gobierno impotente para hacer frente a la crisis, que para continuar con el pago de los servicios de la ilegitima deuda externa recurrió a la inmovilización de los depósitos bancarios, a la parcial confiscación de los salarios de los trabajadores y a una obligada bancarización, concluyó cortando la cadena de pagos y haciendo que la moneda -el equivalente general de las mercancías- desapareciera del mercado paralizando prácticamente todas las actividades comerciales y financieras.

La respuesta social no se hizo esperar: desde los distritos y regiones que muestran los índices de desocupación y de pobreza extrema más elevados, miles y miles de excluidos de la producción y del consumo rodearon las grandes cadenas de supermercados exigiendo comida, y donde no se la daban la tomaban por su propia cuenta. Grandes negocios de artículos para el hogar fueron también expropiados por la multitud, que a su vez había sido saqueada durante décadas, y acciones de vandalismo propias de cuando la acción social es desbordada a si misma se realizaron contra pequeños negocios, en una guerra de pobres contra pobres que fue incitada por sectores de la derecha más reaccionaria.

La declaración del Estado de Sitio y un discurso del presidente de la Nación tan soberbio como carente de contenido, precipitó la reacción en la Capital Federal y el conurbano del Gran Bs.As.

Haciendo sonar sus cacerolas, tibiamente en la puerta de sus casas primero, en los principales cruces de calles luego y desplazándose por las grandes avenidas finalmente, una multitud de hombres y mujeres, trabajadores, empleados, amas de casa, estudiantes jubilados, profesionales, pequeños empresarios –la ciudadanía en presencia- convergió sobre la más que emblemática Plaza de Mayo.

Decenas de miles de personas exigieron la renuncia del ministro de economía primero; del presidente de la Nación después y finalmente que se "vayan todos", en clara alusión a las instituciones y quienes las integran.

Las sedes de numerosos bancos, de empresas multinacionales, los cajeros automáticos, las casas de numerosos políticos, fueron blanco de la angustia y la bronca de la multitud, en una actitud más que simbólica de los manifestantes.

4 – Los Militantes Socialistas, como la izquierda en general, participamos activamente en estas movilizaciones y en las acciones de resistencia que las acompañaron, pero por la escasa densidad social alcanzada o bien porque no hay aun una cabal comprensión del proceso de no delegación que se está construyendo, esta participación no resultó decisiva ni influyente.

Otra es la situación de las centrales obreras, tanto la CGT, en su versión empresarial o "rebelde", como la CTA brillaron por su ausencia, totalmente divorciadas del sentir de la gente y de la movilización popular. Declaraciones formales de paro sin movilizaciones, o haciendo acto de presencia para luego desconcentrar rápidamente son testimonio de compromisos con el régimen existente y con las fracciones del poder real en un caso, y de ausencia de una perspectiva de clase y de desorientación política en el otro.

No distinta ha sido la actuación del FRENAPO que no solo no participó de las movilizaciones sino que en una declaración del pasado 22 pretende ignorar la profundidad de la revuelta popular y corre el riesgo de encerrar la lucha de las masas en una de las instituciones mas cuestionadas. Por el contrario los Militantes Socialistas llamamos a no dilapidar el esfuerzo de miles de compañeros y compañeras que llevaron la consulta a lo largo y a lo ancho del país detrás de acuerdos políticos que nadie discutió. Convocamos a enfrentar la crisis de representatividad con la organización autónoma y el debate democrático. A recuperar el origen del movimiento pro consulta profundizando los logros de esta y de las recientes movilizaciones, afirmándonos el estado deliberativo existente en la sociedad

5 – Para los Militantes Socialistas muy otra ha sido la actitud de las masas en movimiento. Pasando por sobre las organizaciones sociales y políticas que dicen representarlas dejaron en claro que "el límite del ajuste estructural se encuentra en la capacidad de reacción de los ajustados". En las acciones de estos días se trazó un límite claro a cualquier intento de reimplantar las políticas neoliberales más extremas, y se desafió a un Estado que se mostró impotente para disciplinar a la sociedad civil en movimiento, no obstante el alto costo en vidas humanas que se cobró, y por el cual sus responsables deberán ser juzgados y condenados.

Los Militantes Socialistas consideramos que tamaña represión solo pudo ser llevada a cabo sobre la base de un acuerdo político de los grandes partidos del sistema y estuvo destinada a impedir que en nuevas embestidas la gente ingresara por la fuerza en la Casa de Gobierno con las consecuencias políticas imaginables.

El desafío al Estado de Sitio, la reivindicación del NUNCA MÁS coreado por la multitud, contiene una profunda reivindicación democrática y afirma el ejercicio concreto de la soberanía popular.

La acción directa de las masas avanzó así con conocimiento de lo que no quiere, de lo que no acepta y rechaza, pero aún sin la conciencia de lo que efectivamente quiere. En un proceso de maduración colectiva sacó conclusiones, encontró las formas y los medios y logró imponer la revocabilidad del mandato.Pero esta conclusión resultó inconclusa porque no tuvo los medios ni las posibilidades de imponer un nuevo mandato.

Dejó así un vacío que una vez más será cubierto por cualquiera de las variantes que expresan los intereses de las clases dominantes. Se da la paradoja que los propios cuestionados, con pocas y honrosas excepciones, son los que se reúnen en la asamblea parlamentaria para resolver la sucesión presidencial.

6 – Para los Militantes Socialistas estos límites y carencias no invalidan que se haya abierto un nueva situación política en el país. Nuevas formas de representación, nuevas relaciones entre representantes y representados, la puesta en escena de la capacidad colectiva de pensar, de decidir y de hacer con autonomía y sin tutelas, estarán de ahora en más en debate en las organizaciones políticas, sociales y sindicales.

Pero los Militantes Socialistas alertamos. La historia no es lineal, es necesario estar preparados para salir al cruce de los peligros reales que toda realidad presenta. Frente a la quiebra de los partidos políticos y de las instituciones del régimen no se puede dejar margen para intentos corporativos o autoritarios, tampoco para cualquier intento de regresión al pasado reciente. Por eso decimos no bajar la guardia, velar las cacerolas y algo más.

Para nosotros la democracia es un estado en movimiento, de lucha en el Estado y contra el Estado. Esto significa ensanchar permanentemente las bases de la democracia no delegativa, afirmando y organizando la desconfianza de los protagonistas, dando a ellos conciencia de su propio protagonismo y de sus potencialidades transformadoras.

Para los Militantes Socialistas no se trata de reconstituir instituciones en crisis, sino de afirmarse en las conquistas logradas, y en el estado deliberativo existente en la sociedad. Organizando en cada barrio, en cada escuela, en cada fábrica o taller comités de deliberación y decisión, generalizando la experiencia, debatiendo propuestas y aportes a un programa que enfrente a la crisis y de respuesta a las necesidades sociales y políticas del momento.

En ciertos aspectos, y más allá de los contenidos concretos, en las movilizaciones del 20 y 21 se hizo presente el espíritu de las movilizaciones de Seattle, de Washington, de Praga,....de Génova, y del FSM de Porto Alegre contra la globalización capitalista y sus efectos.

Es que desde aquí también decimos que OTRO MUNDO ES POSIBLE, pero también porque en Argentina OTRA SOCIEDAD ES URGENTE Y NECESARIA para enfrentar la barbarie capitalista.

Militantes Socialistas

Buenos Aires, diciembre 25 de 2001


 

Eduardo Lucita integra la Unión de Militantes Socialistas de la CTA. Es director de la revista Cuadernos del Sur

 

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