En este artículo nos limitaremos a apuntar algunas claves que ayuden a nuestra actuación política en un escenario complejo y tan amplio como este movimiento y el planeta que compartimos explotados y explotadores; esto es así en la medida en que los referentes, convocatorias y movilizaciones se plantean en un ámbito internacional, y más allá de la dinámica propia de nuestro estado, en la que nos centraremos lógicamente, encuentros como el I y II Foro de Porto Alegre nos obligan a tod@s. Apuntaremos algunas claves, y a partir de las mismas una reflexión en torno a la "campaña contra la Presidencia de la UE", campaña bien expresiva de la situación y capacidad de las resistencias realmente existentes en el estado español.
En un contexto político y social internacional de avance de las políticas neoliberales y hegemonía del pensamiento único se han ido articulando realidades y respuestas muy diversas, ante el retroceso y contradicciones de la izquierda tradicional, se plantean nuevas respuestas y modelos de resistencia especialmente en ámbitos sociales al margen en buena medida de partidos o sindicatos. Antecedentes en España en la perspectiva de la resistencia a la globalización se podrían mencionar entre otros: campaña y foro "50 años bastan", 0'7 y deuda externa, campaña y plataforma contra "la Europa de Maastrich", Encuentros Zapatistas, marchas contra el paro...
Estos procesos de confluencia y coordinación no se han producido sin tensiones y diferencias, pero progresivamente se han desarrollado encuentro y foros sectoriales o más amplios a escala estatal, europea o planetaria, fundamentalmente a través de convocatorias alternativas a instituciones del capital (Seattle, Praga, Niza, Barcelona, Génova...), y que han consistido fundamentalmente en movilizaciones de boicot y rechazo. El I y II Foro Social Mundial de Porto Alegre han avanzado en las propuestas y alternativas junto a la movilización. Este es un "movimiento" de movimientos pues progresivamente van confluyendo, conociéndose, no sin tensiones, diferentes plataformas y colectivos; existe pues una realidad muy compleja, además de sindicatos y organizaciones políticas, con MRGs, ATTAC, RCADE... Estos colectivos son autónomos, muy diferentes incluso por territorios, pero van esbozando una agenda compartida donde se señalan referentes y convocatorias comunes; referentes unitarios que están dando una importante dimensión y posibilidades a este movimiento, como se demostró en la Campaña contra el Banco Mundial Barcelona 2001.
No podemos ignorar las dificultades, hablamos de nuestra realidad y de la Campaña en torno a la UE, que existen en la confluencia y trabajo unitario, por un lado entre culturas más tradicionales de la izquierda muy enfrentadas en ocasiones, y por otro lado entre organizaciones y modelos más tradicionales de organización y movilización y nuevos colectivos o personas con contenidos muy críticos, en ocasiones confrontando directamente, con las organizaciones más estructuradas. Esto no es sencillo, ni todas las críticas que se plantean a "partidos políticos y sindicatos" son novedosas o constructivas.
Existen también debates complejos que cruzan este plural movimiento, que representan retos claros para su desarrollo futuro; él más visible socialmente puede ser él de la violencia y la expresión de la movilización, las formas de confrontación y de respuesta a la creciente represión. Pero también se plantean otros como el "modelo y organización" del movimiento, él de la relación-negociación con el poder o sistema; la representatividad, o la compatibilidad de las opciones más moderadas o reformistas y las más radicales, términos que utilizamos sin ningún sentido peyorativo; también la relación y complementariedad entre lo social y lo político; la organización del trabajo desde abajo, lo local, y la implicación en las convocatorias localizadas y centrales.
Es evidente, no obstante limitaciones y contradicciones, la creciente trascendencia de este proceso de articulación de las resistencias, de su impacto mediático, algo más o menos controlable desde el poder. En definitiva las consecuencias del desorden mundial, de la globalización neoliberal imponen su inhumano impacto, en mayor o menor medida son conocidas por una buena parte de las sociedades y especialmente nos obligan al conjunto de las organizaciones o colectivos antagonistas a madurar y trabajar en marcos y acciones comunes con la idea de que "otro mundo es posible".
El escenario y las posibilidades de la resistencia a esta globalización deben abordarse con una visión de medio y largo plazo, con planteamientos muy flexibles y unitarios para responder a una evidente diversidad de experiencias y culturas; aprovechando nuevas posibilidades de conexión y difusión de las movilizaciones como las generadas por Internet, conscientes del aumento de la represión con la excusa de la supuesta lucha antiterrorista a partir del 11-S.
Un balance del proceso de organización de la campaña actualmente en marcha en torno a la UE, pone de manifiesto la preocupante debilidad e incapacidad de las organizaciones y colectivos españoles críticos con esta globalización; es evidente, y algo se vio en las respuestas a la guerra de Afganistán, que hemos sido incapaces de construir los marcos indispensables de acuerdo y coordinación en el ámbito estatal para abordar de forma este importante proceso de movilizaciones. Marcos indispensables y no necesariamente muy complejos, pues esta campaña tiene un desarrollo muy descentralizado, para abordar tareas comunes e impulsar la movilización en los diferentes territorios además de situar con claridad los referentes centrales y comunes. Poco hay, más allá del lema unitario y espacios compartidos en la red; y las diferentes Asambleas estatales, Orcasitas, Zaragoza y Marinaleda, pusieron de manifiesto tanto falta de voluntad constructiva como algo igualmente peligroso como es la incapacidad par resolver la concepción y organización de esta campaña, para superar los debates y pugnas antes mencionados.
En este sentido es evidente la falta de una estrategia colectiva en IU para contribuir de forma eficaz al desarrollo de esta campaña y movimiento, pese a la significativa presencia de federaciones de IU y de personas en estos ámbitos, y cuya posible aportación queda muy limitada, o es claramente negativa en algunos casos. No obstante las responsabilidades son muy compartidas, muchas son las organizaciones y personas activas en este proceso, y muchas las contradicciones y miserias que se han puesto de manifiesto; los problemas no están solo en las organizaciones más "grandes", incluyendo a unos sindicatos mayoritarios que generalmente miran a otro lado y desprecian lo pequeño y alternativo, también colectivos supuestamente muy alternativos han ayudado a este fracaso; fracaso que solo es relativo en la medida en que en diferentes CCAA las movilizaciones se están preparando de manera más inteligente y unitaria, y por tanto con posibilidad de llegar a más colectivos y ciudadan@s. En buena medida hemos retrocedido en relación a la campaña del Banco Mundial, no existe ni un llamamiento compartido, y ahora solo podemos volcarnos en las campañas realmente existentes en territorios como Catalunya, Zaragoza, Valencia o Asturies (Madrid y Andalucía son todavía incógnitas) que si pueden tener una dinámica y resultados más positivos.
Por tanto el criterio de las personas de Espacio Alternativo, y de cualquiera con un poco de sentido común, debería ser intentar superar estas miserias, y contribuir como EA, desde IU o cualquier otro colectivo, a sumar en un proceso de recuperación y articulación de la izquierda anticapitalista, que debe ser más original y generoso de lo que algun@s piensan y parecen ser capaces.