Las Cotxeres de Sants fue el lugar escogido por Espai Marx (una revista electrónica que difunde las aportaciones de las diferentes corrientes marxistas correspondientes a diversos países, así como a diferentes experiencias y corrientes sociopolíticas) para celebrar un debate (14.03.03) en torno a las tesis de Fausto Bertinotti y titulado Guerra Global, Europa e izquierda alternativa.
El debate que empezó algo más tarde de la hora prevista, debido a problemas en el vuelo de alguno de los ponentes, contó con la presencia de medio centenar de personas de las izquierdas plurales y alternativas catalanas. El debate fue presentado por Joan Tafalla (alma mater d'Espai Marx) y los ponentes fueron según orden de intervención (de 20' rigurosos): Ferran Gallego, Andreu Coll, Manuel Monereo, Ángeles Maestro y Joaquín Miras (http://www.espaimarx.org/las-tesis-de-bertinotti.htm).
Con el tono irónico que le caracteriza, dijo que las tesis de Bertinotti no dan respuestas, sino que plantean preguntas y que todos debemos estar dispuestos a responder. Añadió que en Catalunya se ha entendido por parte de algunos sectores políticos la unidad de las izquierdas en términos puramente electorales y dirigida desde las cúpulas de las organizaciones.
Para Gallego, sólo se puede ser pacifista si se entiende que la globalización y la guerra como fenómenos intrínsecamente unidos. Guerra y liberalismo son conceptos equivalentes. Y dijo, no hay política fuera de la sociedad y reconoció la fuerza del sistema para fagocitar el pensamiento alternativo.
"Solo considerándonos insuficientes seremos considerados necesarios". Para él es importante ser mayoría y no instalarnos en al minoría, añadió que el movimiento antiglobalización no puede olvidar la historia del movimiento obrero. A lo largo de su intervención reconoció que algunas de las críiticas que hoy hacia a la izquierda oficialista se las podría haber aplicado a él mismo durante sus activismo político reciente.
Expuso que el marco geopolítico por Bertinotti es simplemente la Europa del capital, un nuevo polo capitalista que pretende ganar un espacio en los procesos de explotación de los recursos de los países del llamado tercer mundo.
Añadió que una cuestión importante para la nueva izquierda alternativa debe ser romper con el estalinismo y abrir paso a lo que denomino socialismo democrático autogestionario como el modelo Checo de los años de Dubcek. Para Andreu, el nuevo marxismo debe ser como el originario: crítico y revolucionario, que nos sirva para conocer el mundo, pero lo más importamte para transformarlo.
Añadió que los sectores obreros más jóvenes luchan y luchan decididamente, pero que no existen organizaciones capaces de encuadrarlos en nuevas formas participativas radicalmente democráticas. Por último afirmó que los partidos de la izquierda oficial (PC, PS o Verdes) son incapaces de dar una alternativa al sistema capitalista dominante.
Indicó que a su entender existen tres nudos. El primero, los fundamentos de las tesis: crisis política, renacimiento de la política unida al proyecto emancipatorio y el nacimiento del movimiento antiglobalización. El segundo es la trilogía globalización-guerra-barbarie y el tercero Europa y su papel en el futuro. Bertinotti nos a planteado unos desafíos a los que debemos responder.
La crisis de la política, entendiendo política como la autorganizción, autoconstrucción o autoinstitucionalización del sujeto popular y lo político como el poder y su distribución. Si la característica fundamental de estos dos últimos siglos ha sido la emergencia del movimiento obrero como un sujeto activo de la historia "como hacedor de historia". En este momento histórico el hombre común protagonista de la historia ha desaparecido. La política (en el sentido burgués y explicitada por la sociología americana) es simplemente una forma de selección de las elites gobernantes.
Se ha de recuperar la política para el sujeto histórico emergente, hay que juntarse, hay que hablar, discutir, construir. Se debe crear un partido europeo desde abajo, desde la gente, desde el pueblo y no desde las cúpulas de los partidos de izquierdas existentes. Un partido u organización flexible y capaz de adaptarse alas necesidades de las luchas populares y a las circunstancias coyunturales.
Para Manolo, refundar es la clave, el movimiento obrero ha sido absolutamente derrotado, su proyecto socialista ha desaparecido del todo: "La idea de que el socialismo era superior al capitalismo ha sido derrotada". Para él, la tarea de la izquierda alternativa es consolidar el movimiento de los movimientos y dejó claro a la audiencia que los intereses del movimiento obrero son los intereses del movimiento antiglobalización pues nosotros somos parte del mismo, uno más. No existe en las fuerzas de izquierda del sistema un proyecto auténticamente socialdemócrata lo que existe es un único planteamiento neoliberal con matices limitados.
Y por último no recordó a todos que el coraje militante sigue siendo fundamental, tanto como aprender a dejar la prepotencia.
Las tesis de Bertinotti son oportunas y engendradas a partir de la lucha real del Partido de la Refundación comunista (PRC). Necesitamos un nuevo "animal" político, la crisis de la política se instaura a partir del abandono de la idea de revolución. Manteniendo la misma tesis que Monero dijo, que el reformismo no existe y ha entrado en crisis porque no es más que neoliberalismo. El movimiento antiglobalización (el movimiento de movimientos como algunos lo llamamos) se ha politizado (diríamos en el sentido positivo del termino en el sentido de autoconstrucción consciente del sujeto revolucionario) debido a la guerras, pero la guerra no es más que el síntoma de la globalización capitalista.
Para Nines: "el movimiento contra la guerra es rotundo, el NO, no tiene peros ni fisuras", no como pasó en otras guerras como la de Irak del 1991 o las de Yugoslavia, Balcanes o Afganistán. Añadió, que "el movimiento antiglobalización ha sabido conjugar unidad y radicalidad por primera vez en al historia". Para ella el sujeto de la refundación revolucionaria de la izquierda alternativa debe ser unitario y radical, europeo y que no niegue la necesidad de la presencia institucional.
Para Nines es imprescindible reconstruir un nuevo Movimiento Obrero no exclusivo de la clase obrera sino abierto y ligado a los movimientos sociales. La unidad de la clase obrera llegará por la acción de los nuevos sujetos históricos y no por los acuerdos de sus cúpulas. El movimiento antiglobalización plantea nuevas formas de organización y de toma de decisiones, para éste los acuerdos se deben tomar en lo concreto y en cada momento. Además los representantes no pueden decidir por los representados sino ser simplemente los trasmisores de lo que otros deciden. Por último, nos dijo que es necesario crear un masa critica para conseguir determinados cambios sociales y que esta masa crítica se consigue si influimos más aya del propio movimiento de movimientos.
Lleva algún tiempo diciendo, que estamos en el momento de cambio de época, por eso para él las tesis plantean cuatro cuestiones: Conciencia de cambio de época, espacio geográfico de aplicación de las tesis políticas, crisis del reformismo y construcción del nuevo sujeto político. Para Joaquín, el autoritarismo y la autosuficiencia son parte de nuestra tradición y esto ya no sirve (si es que sirvió alguna vez podríamos añadir). La izquierda está en un momento de desazón debido al cambio de época y la derrota histórica del proyecto socialista. Los partidos de la izquierda tradiconal pierden electorado porque no tienen sujeto al que representar, más cuando la política se ha convertido e simple mecanismo electoral. Desde enero de 2003 nuestra cultura política ha quedado definitivamente superada. Los viejos partidos comunistas de masas y/o de vanguardia han sido derrotados.
Joaquin agregó que la política de izquierdas implica repensar como hace Bertinotti las relaciones entre la sociedad civil y sus organizaciones de masas. Los componentes del viejo movimiento obrero carecen de la formación que tienen los participantes en el movimiento antiglobalización, pero de momento este carece de una estructura orgánica estable. Lo que demuestra que estamos ante una sociedad desestructurada y no representada.
El cambio de tendencia ha sido absoluto, para unas masas con bajos niveles de formación y que aceptaba ser dirigida existieron las organizaciones autoritarias y burocráticas centralizadas (estalinistas). El nuevo movimiento formado con personas preparadas no quiere ser ni dirigido, ni representado, quiere autorepresentarse y autodirigirse. En definitiva debemos incorporarnos al movimiento de movimientos como uno más, pues somos eso uno más.
Los asistentes que lo desearon, en un turno de intervenciones (5'), reflexionaron y opinaron en torno al sujeto revolucionario, a lo obsoleto de las herramientas transformadoras y a la necesidad de un encaje entre el viejo movimiento obrero (el del obrero masa) y el nuevo de la antiglobalización (el obrero de las nuevas tecnologías y de la sobreexplotación precarizada). Se oyeron afirmaciones referentes a la prepotencia con que se dirigían al pueblo los componentes del viejo movimiento obrero (comunista, anarquistas, socialistas, etc.), a la falta de autocrítica y a la incapacidad para aceptar que todos y cada uno de nosotros no somos más que uno más en el proceso emancipatorio. Se dijo que los nuevos trabajadores están mucho más preparados y que no están dispuestos a delegar su representación, a ser mandados, a aceptar los planteamientos, que muchos de los asistentes aceptaron impasibles en nombre de la unida y del proceso revolucionario inevitable. En definitiva, una gran dosis de autocrítica que todos los componentes del movimiento obrero "clásico" deberían hacer (socialista, anarquista o libertarios y comunistas). Nuestro planteamientos deben ser refundados y la alternativa anticapitalista no se puede anclar en reflexiones del pasado sino avanzar decididamente en la lucha contra la guerra y la globalización capitalista.