"Hace doscientos años el noble Beccaria denunció la ignominia de la pena capital. ¿No existe esta ignominia para vosotros,...?" Rosa Luxemburg, «Contra la pena capital», Bandera Roja, noviembre de 1918
La ejecución de tres ciudadanos cubanos acusados de "terrorismo" por un acto de secuestro, finalmente frustrado y sin daños físicos para ninguno de los rehenes, constituye una grave violación de un derecho humano fundamental que debe ser rechazada por las gentes de izquierda que luchamos por otro mundo justo, igualitario y libre. Ni el injusto acoso permanente que sufre Cuba por parte de EEUU mediante el embargo y las actividades de la mafia refugiada en Miami, ni la presunta defensa de las conquistas de la Revolución justifican el recurso a una medida como la pena capital, radicalmente contraria a los valores que deben presidir la lucha por el socialismo. Desgraciadamente, no es ésta la primera decisión de tal gravedad que se toma en Cuba contra disidentes de un régimen que se reclama de la legitimidad de la Revolución de 1959; ahora se produce además tras la reciente condena a altísimas penas a 75 opositores acusados de "conspirar" con EEUU.
Es cierto que en los últimos meses desde la Administración Bush se ha alentado las salidas ilegales de Cuba; que el sector más derechista del exilio cubano ha presionado para que se aplique una política aún más dura de embargo contra Cuba, aprovechando la guerra contra Iraq; y que desde EEUU se está tratando de financiar a un sector de la oposición interna.
Pero la ejecución de los tres secuestradores y las altas penas impuestas a los miembros de la oposición interna por lo que es fundamentalmente un delito de opinión y asociación en nada contribuyen a hacer frente a los peligros que puedan amenazar a Cuba en esta situación de tensión internacional. Porque su único efecto es debilitar la solidaridad internacional antiimperialista con Cuba. Porque la única manera de defender las conquistas sociales todavía en pie de la Revolución Cubana es garantizando el más amplio ejercicio de las libertades democráticas y el respeto a los derechos humanos fundamentales, incluso para aquéllos que se dicen disidentes. Porque ya se ha comprobado históricamente lo que ocurre cuando se utilizan métodos stalinistas con la presunta intención de defender la causa del socialismo.
Estas medidas del régimen cubano no hacen más que mostrar lo lejos que se encuentra de aquel ideal de socialismo que presidió el triunfo de la Revolución, además de ofrecer una fácil coartada al imperialismo estadounidense para desviar la atención de la opinión pública mundial sobre la guerra que Bush y sus acólitos como Aznar han emprendido contra Iraq o sobre la constante vulneración de derechos humanos en la cárcel vecina de Guantánamo.
Espacio Alternativo, que seguirá denunciando sin paliativos el embargo y las provocaciones de la Administración Bush contra Cuba, rechaza también radicalmente estas medidas y muestra su solidaridad con aquellas gentes que dentro de Cuba siguen luchando por una sociedad socialista basada en la profundización de las libertades y de la democracia y, por tanto, en la abolición de la pena capital.
16 de abril de 2003