Editorial

Sharon sigue el camino abierto por Bush

 

Como no podía ser de otra manera la "guerra internacional contra el terrorismo", decretada por el presidente Bush en nombre del gendarme del imperialismo mundial, Estados Unidos, está teniendo como consecuencia la exacerbación de diversos conflictos políticos y militares ya existentes. Provistos de las escobas ideológicas, mediáticas, materiales y armamentísticas suministradas por el "emperador" americano los "reyezuelos" locales se aprestan a barrer diligentemente para casa. Tal es el caso paradigmático del gobierno israelí de Ariel Sharon, enfrentado en una lucha a muerte y sin cuartel a la Intifada Al Aqsa.

Criminalizado el mundo árabe, tensada hasta el límite la opinión pública estadounidense y mundial con los tambores de guerra del "nuevo orden" y de la "lucha contra el terrorismo", invadido y arrasado Afganistán en cuestión de semanas, ¿acaso la ofensiva israelí contra la Intifada no aparece ante los ojos del mundo entero como algo enteramente coherente con todo lo anterior?, ¿quién no recuerda las imágenes de la cadena de televisión estadounidense CNN en las que aparecían palestinos "celebrando" el atentado a las Torres Gemelas?. Los militares y políticos reaccionarios israelíes no hacen otra cosa pues sino transitar cómodamente por el ancho camino que les ha abierto la nueva estrategia del imperialismo americano.

De paso es muy oportuno señalar que Ariel Sharon no es el único "súbdito" imperial que ha decidido sacar provecho del río revuelto de la "guerra contra el terrorismo". Otro pequeño sicario del Imperio, el presidente español José María Aznar, ha creído ver llegada su hora para "dar una vuelta de tuerca" al pueblo de Euskadi. En este contexto puede ser mejor entendido el relanzamiento de la ofensiva "españolista" contra Euskadi que apunta en estos momentos a la ilegalización de Batasuna y a la criminalización del nacionalismo vasco. Y aunque los niveles de enfrentamiento y de violencia en Euskadi y en Palestina-Israel no son en absolutamente comparables, los métodos políticos utilizados por Sharon y por Aznar tienen múltiples puntos de contacto: negación del derecho a la autodeterminación, rechazo a cualquier tipo de negociación con los "terroristas", con los nacionalistas y con los defensores del diálogo en general, mantenimiento a ultranza de los privilegios y derechos adquiridos sobre los pueblos que oprimen, afirmación farisaica de su "voluntad de paz" , defensa de los marcos políticos prestablecidos, utilización contínua de métodos policiales y atentatorios contra los derechos humanos... Todo ello persiguiendo el objetivo último de "aplastar" y de "someter" a los movimientos nacionales a los que respectivamente se enfrentan.

La situación en Palestina, desde la creación del Estado de Israel, se ha caracterizado por la férrea opresión a que ha sido sometido el pueblo palestino: millones de personas expulsadas de sus residencias y muchas de ellas obligadas a vivir en campos de refugiados y/o en el exilio, situaciones constantes de discriminación de la gente palestina e infracciones de los derechos humanos, empobrecimiento de la población palestina y deterioro de sus condiciones de vida y de trabajo, negación perpetua de su derecho a la autodeterminación como pueblo, uso casi constante por el Estado de Israel de la fuerza policial y militar para imponer todo lo anterior... No ha de sorprender a nadie, en estas circunstancias, la desesperación- personal y colectiva -de un pueblo que se ha visto sometido durante más de cincuenta años a tales vejaciones. Es el Estado de Israel quien fabrica los "mártires" palestinos.

Ehoud Barak fracasó en hacer aceptar al pueblo palestino su caricaturesco proyecto de "Estado Palestino" (un "Estado" que más que fragmentado se concibe como "atomizado" y con muy escaso control sobre resortes de poder efectivo). La actual rebelión de la Intifada Al Aqsa tuvo su inicio con la provocadora visita del mismo Sharon, cuando no era aún Primer Ministro, a la "explanada de las mezquitas". A partir del estallido de la Intifada los sectores israelíes más militaristas y políticamente reaccionarios emprenden una ofensiva cuyo objetivo último no puede ser otro que el "aplastamiento" del movimiento nacional palestino. En este contexto se pueden producir ralentizaciones o incluso parones puntuales de la ofensiva por razones diplomáticas o de otro tipo, pero ésta en última instancia no se detiene. La resistencia de la Intifada frente al poderío militar y represivo israelí es impresionante. Sin embargo, dado el empeño puesto por el gobierno de Sharon y los inmensos medios de que éste dispone, no se puede descartar que sus intentos se vean coronados por el éxito. Se tratará no obstante, caso de producirse, de un éxito a corto plazo. Una política militar y represiva como la de Ariel Sharon no puede eliminar las causas profundas que subyacen en la rebelión y en la lucha palestina, al contrario las exacerba y acrecienta. Por lo tanto la "paz" de Sharon sería una falsa paz, preludio quizás de tensiones y enfrentamientos de magnitud aún superior a los actuales.

Sin embargo existen factores que pueden oponerse a la ofensiva actual y frenarla. En primer lugar la misma Intifada con su firme resistencia. En segundo lugar las solidaridades que se produzcan a nivel regional y mundial, tanto en el seno de la comunidad árabe como a través de los movimientos de solidaridad internacionales, del movimiento de resistencia global, etc. A este respecto son muy importantes las campañas de sensibilización que se puedan desarrollar en los Estados Unidos e internacionalmente con el objetivo de "descriminalizar" al pueblo palestino ante los amplios sectores de la opinión pública potencialmente críticos ante las políticas belicistas y de "intoxicación mediática" que se desarrollan. La extensión de las protestas, además, puede forzar a los gobiernos imperialistas y a los Estados Unidos en particular a que detengan la mano genocida de Sharon.

Se debe exigir no solamente el fin de la ofensiva militar israelí y la retirada de las tropas de las ciudades y territorios que actualmente ocupan, sino el cumplimiento de condiciones que puedan llevar una verdadera paz a la zona: Derecho de autodeterminación efectivo para el pueblo palestino, incluyendo el derecho a la creación de un "verdadero" Estado Palestino; derecho a la vuelta de los refugiados y exiliados a sus lugares de origen, sustituyendo la actual Ley del Retorno por una legislación no discriminatoria en lo que concieren al derecho de residencia, a la reunificación familiar y a la inmigración; fin de las discriminaciones de todo tipo con los palestinos, con desmantelamiento de las instituciones paraestatales como la Agencia judía o el KKL cuya única razón es representar, defender y reforzar los privilegios de la comunidad judía; reparto equitativo de las riquezas y recursos de la zona entre los diversos paises, estados y pueblos; estatalización de la tierra y fin de toda discriminación étnica en el reparto de la misma y en la ordenación del territorio; desmilitarización y desarme de Israel y de la zona en su conjunto. Además, con independencia de la creación de un Estado Palestino separado, el mismo estado de Israel debería ser democratizado reconociéndose su diversidad cultural y la propia existencia de la minoría árabe en su seno. Tal democratización debería incluir el desarrollo de diversos tipos de autonomía y de autogestión para los grupos étnicos- en particular para la minoría árabe -que componen la colectividad ciudadana (autonomías locales, derechos culturales no espaciales, etc.). En el orden cultural habría que hacer un gran esfuerzo para salvar el foso actualmente existente entre las comunidades árabe y judía, mediante el conocimiento mutuo de sus respectivas culturas y el reconocimiento abierto del papel desempeñado históricamente por el estado sionista en la opresión del pueblo palestino. De la misma manera, la persecución a la que historicamente ha sido sometido el pueblo judío debería ser comprendida por los palestinos. Esas son las condiciones mínimas que se deben cumplir para conseguir una paz satisfactoria. Que todas ellas no tienen nada que ver con los objetivos y pretensiones de Sharon, de Bush, de Aznar y de los imperialistas en general es evidente.

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