10,4 % de los franceses

À la gauche de la gauche

Eloy Moreno

 

Traducido del original en catalán publicado en el periódico L'Avanç (17 de Mayo 2002)

 

Todos los comentaristas coinciden en hablar de “seísmo político” para referirse a los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Los medios de comunicación han dado aviso sobre el alarmante aumento del voto a la extrema derecha en Francia, que gana 900.000 votos sobre los resultados de las Presidenciales de 1995. No son datos para frivolizar, tanto más cuanto se enmarcan en un contexto de ascenso del fascismo a nivel europeo (Austria, Italia, ...).

Pero, fuera del foco mediático, otro terremoto político ha pasado más desapercibido: 1.500.000 de personas dejaron de votar a la gobernante izquierda plural, mientras que la izquierda de la izquierda ganaba 1.350.000 votos -siempre en comparación con las cifras de las presidenciales anteriores. Un fuerte castigo político para los partidos gubernamentales, del que sólo se salvan Los Verdes. El Partido Comunista prácticamente desaparece como fuerza electoral al conseguir un parco 3,34 % de votantes, viéndose sobrepasado por dos partidos trotskistas (LO 5,72 %, LCR 4,25%).

¿Porqué esa desaprobación de los partidos de la izquierda plural? ¿Porqué el éxito del Frente Nacional? Ni el PS ni el PC contestan a las preguntas que se hacen sus electores ni han hecho balance de su gestión. La política gubernamental de privatizaciones, de desmantelamiento de los servicios públicos, así como el escandaloso aumento de las desigualdades y de la precariedad, más los beneficios fiscales para los patrones y para las “clases medias superiores” mientras una parte de les capas populares se hundían en la pobreza y, además, la demagogia de la “seguridad”, terreno predilecto de la extrema derecha: ¿qué más hace falta más para explicar el ascenso del voto Le Pen? Como se coreaba en las manifestaciones anti-Le Pen: “20 años de políticas antisociales, ese es el 20% para el Frente Nacional”.

 

Las candidaturas trotskistas

El aumento del voto a la “gauche de la gauche” muestra una clara tendencia ascendente desde las anteriores presidenciales, continúa en las elecciones europeas –donde una candidatura unitaria LO-LCR conseguiría 5 diputados– y se confirma en las últimas elecciones municipales en las que aumentan considerablemente el número de concejales, a pesar de que –como ha sucedido en estas elecciones– los dos partidos iban separados. Tras la declaración de Lionel Jospin, presidente del gobierno y candidato socialista, de haber sido militante trotskista, los medios de comunicación van descubriendo, en el entorno del PS, más ex-trotskistas. Por otra parte el jefe de redacción del periódico “Le Monde” se reivindica del “trotskismo cultural”; historiadores como Pierre Broué y otros conocidos intelectuales muestran sus simpatías con los trotskistas.

 

La Pasionaria

Arlette Laguiler, de 62 años, diputada en el parlamento europeo, se presentaba por quinta vez a las Presidenciales, siempre como candidata de Lutte Ouvrière (Lucha Obrera). Con 1.630.000 de votos, el 5,7 %, consigue sobrepasar el 5,3 % que obtuvo en 1995.

La Pasionaria de los trabajadores es muy popular, a la gente le gusta “porque dice la verdad”. Así recibe, en los sondeos electorales, los títulos de candidata más sincera y más solidaria. “Arlette” es un personaje habitual, desde 1994, de los guignols de la TV francesa; “Arlette” es, también, el título de una canción a ella dedicada del cantante Alain Souchon; hasta Madame de Fontenay, organizadora del concurso “Miss Francia”, la ha apoyado públicamente.

Esta popularidad contrasta con la discreción de su organización, el nombre de la cual no es precisamente “Lutte Ouvrière” -nombre de la revista del partido- sino Unión Comunista Internacionalista (UCI). Una corriente trotskista que se presentaría por primera vez a les elecciones de 1974, en las que Arlette Laguiller conseguiría el apoyo del 2 % de los votantes. Es una organización leninista clásica, con 62 años de existencia, en la que los militantes se conocen por el “nombre de guerra”. Sus prioridades son la implantación en las grande empresas, en la clase obrera. No participa activamente en los movimientos sociales como, por ejemplo, la antiglobalización por su “carácter reformista”.

 

El joven cartero

Olivier Besancenot, candidato de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), ha sido la revelación de estas elecciones. Con 27 años, es el candidato más joven y el único trabajador entre los candidatos a las presidenciales. De hecho tuvo que pedir un permiso especial en Correos de 2 meses, que no cobrará, para poder hacer la campaña. Ha conseguido 1.200.000 votos, un 4,25 %, para la Liga. Participante activo en todas las “movidas” contra la globalización capitalista, su lema electoral era “Nuestras vidas valen más que sus beneficios”.

La Liga, nacida en 1968, no presentaba candidato desde 1974, donde Alain Krivine, actual diputado europeo, recogió un magro 0’36 %. Es la sección francesa -y uno de los agrupamientos más importantes- de la Cuarta Internacional. Fue protagonista de la revuelta de Mayo del 68. Al ser ilegalizada en 1969 la Liga Comunista, como se llamaba hasta entonces, cambió el nombre al actual de LCR. Participa activamente en todos los “frentes de lucha”, con fuerza en el movimiento sindical y estudiantil pero también en los movimientos antiglobalización, en solidaridad con los “sin papeles”, antifascismo, feminismo, Attac, etc.

El “revolucionario profesional”

Daniel Gluckstein, 49 años, es el tercer candidato de la “troika trotskista”. Antiguo profesor de historia, “permanente” y candidato del Partido de los Trabajadores (PT) consigue 132.686 votos, el 0,47 %. Su campaña se ha centrado en la crítica a las políticas de Maastrich. Ha saltado a la actualidad por las revelaciones del pasado trotskista de Lionel Jospin, que militaba precisamente en la antigua organización OCI, de la que surgiría el PT.

Sus energías se canalizan hacia la construcción partidaria. Un militante escribía así, en el foro de un periódico: “LO y LCR no dejan de hablar de la necesidad de construir un nuevo partido de los trabajadores. ¿Es que no saben que ya existe? ¿Y que su candidato se llama Gluckstein?”.

No habrá acuerdo para las legislativas

La propuesta de la LCR de un acuerdo electoral para las legislativas de Junio, ha sido rechazada por LO “cualquiera que sean las modalidades” ya que “hará aparecer las políticas de ambas organizaciones como próximas, lo que no es el caso”.

“Os hemos propuesto avanzar unidos, para dar esperanza a los millones de jóvenes y asalariados que miran hacia nosotros. A pesar de vuestro sectarismo, no renunciaremos en absoluto a nuestra voluntad unitaria” -protesta la LCR.

Más allá de los actuales desacuerdos LO-LCR, otra confluencia política unitaria, “à la gauche de la gauche”, parece posible. Los debates y reflexiones sobre la posibilidad de una nueva fuerza política atraviesan la izquierda en un amplio abanico de tendencias políticas que van desde las corrientes de izquierda socialista a los militantes comunistas, pasando por las tendencias anticapitalistas de Los Verdes, la LCR, Alternativos y militantes de los movimientos sociales. Pero no será para las próximas elecciones.

Eloy Moreno

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