La guerra del imperio ha comenzado

Mundo / Galiza Alternativa



La farsa del "poli bueno" (Naciones Unidas) y el "poli malo" (EE.UU. y sus acólitos militaristas) continua su juego. Ahora le ha llegado el turno del poli malo. Ha llegado el momento de la brutalidad máxima, de la agresión sin límites, de golpear hasta que el miedo se nos haya metido tan dentro que ya no sea posible volver a dormir tranquil@s nunca más. Tras semanas de incertidumbre, lo que nos temíamos durante el interrogatorio y las buenas formas del inspector Blix, ha quedado demostrado: el "Estado de derecho", la herramienta de trabajo del poli bueno, no ha funcionado y, por tanto, es hora de pasar, sin más preámbulos que un ultimátum de 48 horas, al Estado de derechas; al mando y ordeno, amenazo y bombardeo.

Durante semanas el Imperio ha jugado a hacernos créer que había intereses divergentes en su seno, que existían partidarios de una supuesta vía diplomática enfrentados a los señores de la guerra. Llegado el momento de la verdad, sin embargo, las cancillerías occidentales han callado; todas las delegaciones diplomáticas, todos los organismos internacionales, han abandonado definitivamente Iraq. Tan sólo la Cruz Roja se ha quedado, resguardada a buen recaudo, esperando a atender los "daños colaterales" de la agresión.

Tal es la verdadera naturaleza del Imperio: allí donde la dominación real del capital no llega, allí donde dejan de operar las reglas del juego dispuestas por las instituciones de la sociedad burguesa, se impone, al fin, la dominación formal, la violencia en su estado más puro, o, como reza la máxima del gran ideólogo de la guerra, Carl von Clausewitz: la política por los otros medios. Cuando el poli malo golpea, el bueno calla, consiente y busca su lugar en la sombra del silencio.

Más allá de los límites institucionales, más allá de las reglas más elementales del derecho internacional, de las fronteras artificiales de los Estados nacionales, de la lógica del poder constituido, el Imperio despliega su juego de muerte. Traspasando las fronteras del imperialismo clásico que veía en la expansión del Estado nacional la posibilidad ilimitada de la acumulación, el Imperio ha agotado los límites del mundo, viajado hasta todas las fronteras y descubierto que no hay otra posibilidad que reorganizar sus propias entrañas, que devorarse a sí mismo. Por eso mismo dispone coaliciones (como la liderada por Estados Unidos), identifica asimetrías de poder y grados diversos de complicidad (desde la postura de seguidismo miserable del Gobierno Aznar y el silencio expectante de China, hasta el fariseísmo franco-germano de los otrora bombardeadores de Cosova); desencadena, en fin, un cataclismo bélico de consecuencias inimaginables con el único objetivo de intentar engendrar definitivamente el desorden que reclama el ejercicio de su poder autocrático.

Ha llegado la hora, pues, de salir a la calle para invertir los términos del presente estado de cosas. Es el momento de poner en marcha "la guerra por otros medios" o lo que es lo mismo, de organizar la contra-ofensiva política de la guerra de las clases, de los géneros, de las especies, de las naciones y de las desobediencias. Somos multitud, somos el poder constituyente, somos la única fuente de legitimidad posible. Pasemos a la acción, lancemos el contrataque, el sabotaje, la subversión, el movimiento. Desertemos del desorden político imperial y opongámonos a sus políticas exterministas sobre la totalidad del territorio que aspira a dominar: el planeta Tierra. Organicemos las resistencias allí donde estemos, identifiquemos sus intereses económicos, hagámoslos nuestros objetivos. Boicoteemos el fundamento material que sostiene y alimenta su hegemonia. Parar esta guerra ilegítima, inmoral, imperial, es cosa de tod@s. ¿A qué estás esperando?

 

 

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