En la madrugada del jueves 20 de marzo, los gobiernos norteamericano y británico lanzaron un asalto masivo contra Irak. Esta guerra ha sido predeterminada y preparada por la política de Estados Unidos y su agenda militar.
La Cuarta Internacional condena radicalmente esta aventura imperialista y llama a todos aquellos que participan en el movimiento anti-guerra, a realizar una movilización amplia, sin precedentes, para detenerla.
Estados Unidos y Gran Bretaña, intentan esconder los motivos reales de esta guerra tras diversas coartadas: los vínculos irakíes con Al-Qaeda; las armas irakíes de destrucción masiva; la liberación del pueblo irakí de Saddam Hussein.
¡Pero si fueron ellos quienes en primer lugar lo instalaron en el poder, lo armaron y lo protegieron! ¡Son ellos mismos los que impusieron al pueblo irakí un régimen de sanciones mortales que ha provocado la muerte de millones de iraquíes! ¡Son ellos que han jugado de la mano de Saddam! Pero nadie tiene dudas sobre los objetivos reales de esta guerra y que son: el petróleo; el control del Golfo Arábico y la región; la reorganización del mundo conforme a los intereses del imperialismo norteamericano y las corporaciones transnacionales.
La tentativa de cubrir a la ONU con una hoja de parra fracasó miserablemente. El liderazgo de los mercaderes de la guerra Bush-Blair, fracasó al no lograr la mayoría de los votos en el Consejo de Seguridad. Bajo la presión de la movilización masiva de los pueblos a escala mundial el 15 de febrero, las contradicciones inter-imperialistas entre Estados Unidos y Francia-Alemania -principales lideres de la Unión Europea- alcanzaron un climax sin antecedentes, llegando a su apogeo.
En condiciones de amenazas durante semanas, las presiones directas y la corrupción fracasaron en su intento de alcanzar una mayoría favorable a la guerra en el Consejo de Seguridad, y Francia "ha osado" de servirse del derecho de veto.
La cínica propuesta de Bush de crear un nuevo y pretendidamente viable Estado para los Palestinos no fue mas que para desviar la atención. Finalmente, la resolución fue retirada. Esto es una aplastante derrota de la diplomacia norteamericana. Si bien los tiempos consagrados a los debates en la ONU no afectaron los preparativos militares de la guerra, sí han cambiado las condiciones políticas en las cuales la guerra tiene lugar, apareciendo -con o sin acuerdo de la ONU- como inaceptable.
Los planes de la guerra -más allá de su resultado final- han provocado cambios profundos en la situación política a corto y largo plazo. El peso real de la supremacía de Estados Unidos ha sido evaluada, presentando la contradicción esencial entre su dominación militar y los límites de su control político. La ONU ha sido relegada y la OTAN ha sido eludida. La estructura misma de las instituciones internacionales ha sido afectada. Las relaciones transatlánticas, piedra angular del sistema imperialista mundial, están bajo tensión. Realineamientos importantes están en curso en la Unión Europea. La parálisis presente anuncia una crisis política importante que obligará a las clases dominantes europeas a clarificar su estrategia.
En numerosos países, el movimiento contra la guerra impacta fuertemente contra sus gobiernos, los parlamentos y los partidos políticos. Una reorganización profunda de los movimientos obreros y sociales se anuncia, la división sin precedente en el Partido Laborista británico es el ejemplo más notable.
La Cuarta Internacional llama al movimiento anti-guerra, a redoblar la resistencia y a preparar una nueva jornada de acción mundial. Nosotros apoyamos las propuestas del movimiento sindical europeo, internacional y nacional, a preparar la huelga contra la guerra y a tomar las calles; a los estudiantes a ocupar sus centros; a debatir la guerra; a manifestar en las calles con el conjunto de la población. Bush y Blair piensan en el escenario mas favorable para ellos: una victoria militar rápida y un recibimiento favorable en Bagdad. Pero el resultado de la guerra no puede profetizarse. ¡Ellos tienen un débil apoyo político, ellos están aislados! ¡Nosotros no! Nuestro objetivo se mantiene: ¡parar la guerra! ¡retirada de las tropas imperialistas norteamericanas, británicas y australianas del Golfo!
Veinte años de neoliberalismo y de desarrollo del capitalismo global constituyen las raíces de esta guerra. El propio neoliberalismo es la guerra. Y si nosotros no reaccionamos, la guerra conducirá a una política neoliberal aún más agresiva. Las clases dominantes quieren hacernos pagar esta guerra y las guerras futuras. Sobre ese objetivo las clases dominantes están de acuerdo, tanto Bush y Blair, como Chirac y Schröder, tanto los que están a la cabeza de la guerra presente, como los que están "por la paz". Es por eso que nuestra lucha contra la guerra está indisolublemente ligada con una potente movilización de los explotados y los oprimidos contra el capitalismo y el imperialismo.
La guerra genera un nuevo ascenso de los movimientos altermundialista y anticapitalista, y subraya todavía más, la urgencia de los Foros Sociales Mundiales y Regionales. Es allí donde se encuentra el futuro. La reorganización y unificación de las fuerzas de izquierda y antiimperialistas está en el orden del día. Nuevos partidos anticapitalistas deben ser construidos a la izquierda de la socialdemocracia, en todas partes donde sea posible.
20 de marzo 2003