Unas corporaciones obsesionadas por sus privilegios que son un obstáculo para la modernidad y el progreso. He aquí com Raffarin, Fillon, Ferry, o Delevoye tienen la desfachatez de presentar a las personas asalariadas de la Educación nacional y de la función pública; así como a tod@s aquell@s que en general luchan contra sus proyectos de destrucción de la protección social y de los servicios públicos.
Se nos dice que tal situación es una excepción francesa.
Las huelgas y las manifestaciones que estos últimos días han movilizado a millones de personas trabajadoras en toda Europa demuestran que no es así. El sentimiento de que es justo e indispensable defender los derechos sociales puestos en cuestión por los gobiernos europeos es compartido masivamente.
El 6 de mayo tvuo lugar en Austria la primera Huelga General en 50 años. Centenares de miles de trabajadoras y trabajadores se han movilizado para rechazar, también ellas, una reforma de las pensiones. su gobierno quiere aumentar la duración del periodo de cotización de 40 a 45 años y la edad misma de jubilación a los 65 años.
En Alemania, Schroeder no podrá aprovecharse por mucho tiempo de su oposición pseudopacificta a la guerra. Un millón de personas asalariadas se han manifestado el 1 de mayo contra su agenda 2.001 que prevee facilitar los despidos, bajar las percepciones y la duración del seguro de desempleo, así como hacer tomar a su cargo el seguro de enfermedad a l@s asalariad@s.
Por lo que respecta a Aznar, en España, su posición belicista al lado de Bush no deja nada que añadir a su impopularidad. El quisiera, entre otras cosas, basar el cálculo de las percepciones de jubilación sobre el total de la vida activa.
A mediados de abril, para anunciar los objetivos de Italia, que debe de asumir, después de Grecia, la presidencia de la Unión Europea, Berlusconi, que no está en millor situación que sus colegas europeos, se ha marcado como objetivo imponer a toda la ciudadanía europea un "Maastricht de las pensiones".
En toda Europa, los accionistas de los grupos financieros e industriales obligan a los gobiernos a plegarse a sus necesidades, tanto si son de derechas como socialdemócratas.
Pero es en toda Europa también, donde mediante sus huelgas y manifestaciones, l@s trabajador@s hacen oir sus razones y dejan entrever otro porvenir
Editorial de Rouge nº 2016 - Traducción de Miquel Garcia