Pidiendo un plebiscito sobre el ALCA y la autonomía del Banco Central

Carta al presidente Lula

François Sabado / Rouge



El texto que publicamos aquí es una de las primeras tomas de posición de personalidades cercanas al Partido de los trabajadores (PT) de Brasil. Éstas ponen en cuestión las posiciones del gobierno Lula sobre una de las cuestiones claves de la política brasileña: la posición frente a la puesta en marcha de la Zona de Libre Cambio de las Ámericas (ALCA). Tras esta cuestión están en juego las relaciones con el imperialismo estadounidense y con la ofensiva liberal de las clases dominantes. El gobierno Lula ha tomado posiciones correctas sobre cuestiones como la reforma agraria o la guerra de Irak, sin embargo no deja de adaptarse a las exigencias neoliberales sobre las cuestiones socio-económicas generales.

En efecto, el gobierno quiere imponer la autonomía del Banco Central, con el apoyo de la derecha y contra la misma mayoría de su grupo parlementario. Prepara una reforma de las pensiones y jubilaciones inspirándose en proyectos europeos de contrareforma liberal, rechazadas hoy en día por millones de asalariados. Esta política contradictoria, no sólo con la historia del PT, sino también con las decisiones adoptadas por la última conferencia del Partido de los trabajadores, provoca debates y tensiones en el mismo seno del partido.

Algunos responsables, diputados, senadores - como nuestra camarada Heloïsa Héléna, senadora, miembro de la tendencia Democracia socialista - rechazan las actuales opciones del gobierno. Y, lejos de llevar una discusión democrática, la dirección del PT amenaza con excluir a los opositores. Tal medida burocrática constituye no solamente un ataque contra la izquierda del PT sino contra el conjunto de la izquierda latinoamericana. Numerosos responsables del PT han tomado posición ya contra este tipo de medidas, reclamando la organización de un debate democrático dentro del partido. Volveremos sobre estas cuestiones en las próximas semanas

A continuación el texto integro del documento:

 

"Esta carta es enviada por personas que lo aprecian, admiran su trayectoria política y desean prestarle toda ayuda, a fin de que el Sr. pueda responder a las enormes esperanzas que su victoria despertó en el pueblo brasileño".

Conscientes de la situación económico-financiera del país, tenemos una clara percepción de las dificultades internas y externas que han llevado al gobierno a promulgar medidas de restricción de gastos y aumento de intereses. Sabemos, más allá de eso, que la globalización provocó modificaciones sustantivas en la economía mundial y que será muy difícil desarrollar el país sin participar de algún modo de la comunidad financiera internacional.

Con todo, esas coacciones no pueden significar la renuncia a nuestra soberanía. Dos medidas son particularmente preocupantes en este plano: la negociación del ALCA y la pretendida autonomía del Banco Central.

La primera, como algunos de nosotros ya argumentamos en extensos y repetidos razonamientos, expondrá a nuestros productores industriales, agrícolas y de servicios a una competencia absolutamente desigual, cuya primera consecuencia será una desnacionalización todavía mayor de nuestro parque productivo. Y por su alcance que extrapola acuerdos comerciales, pero involucra a la agricultura, inversiones, compras estatales, moneda, servicios, deja clara la intención del Gobierno Estadounidense de recolonizar el continente de acuerdo solamente con sus intereses.

La segunda implica la entrega del control de nuestra moneda a los capitales externos y, por tanto, la renuncia al proyecto nacional. No se puede ocultar que, estando los sectores más dinámicos de nuestra economía en manos de empresas extranjeras, la autonomía del Banco Central significa transferir a ellas la fijación del valor de nuestra moneda.

Por estas razones, tomamos la decisión de enviarle esta carta. A nuestro entender, tanto el ALCA como la autonomía del Banco central son cuestiones innegociables, puesto que implican la intangibilidad de la propia soberanía de la Nación. Decisión de tal magnitud debe ser tomada por el detentor de esa soberanía: el pueblo brasileño. Así, cada brasileño y cada brasileña deberían ser llamados a pronunciarse sobre ambas cuestiones en un plebiscito convocado para este preciso fin.

El plebiscito permitiría un gran debate nacional sobre los dos temas, dando así fundamento a una decisión verdaderamente democrática sobre los mismos.

Estamos convencidos de que una actitud firme del Brasil cambiará la postura de las fuerzas que nos están presionando y abrirá camino para que podamos construir autónomamente los caminos que más convengan a nuestro desarrollo.

Sin embargo, si así no fuera, y el gobierno se viera colocado en la contingencia de romper con las fuerzas que lo están presionando, crea Sr. Presidente, que las represalias no serán insoportables. Nuestra economía ya es suficientemente fuerte para resistir a ellas y nuestro pueblo suficientemente politizado para darle el apoyo necesario en ese enfrentamiento.

 

Brasil, 1º de mayo de 2003

Alfredo Bosi; Ana Maria Freire; Ana Maria Castro; Ariovaldo Umbelino de Oliveira; Augusto Boal; Beth Carvalho; Benedito Mariano; Bernardete de Oliveira; Chico Buarque; Carlos Nelson Coutinho; Dom Demetrio Valentini; Dom Paulo Arns; Dom Pedro Casaldaliga; Dom Tomas Balduino; Emir Sader; Fábio Konder Comparato; Fernando Morais; Francisco de Oliveira; Joana Fomm; Haroldo Campos; Leonardo Boff; Margarida Genovois; Maria Adelia de Souza; Manuel Correia de Andrade; Marilena Chauí; Nilo Batista; Pastor Ervino Schmidt/IECLB; Plínio Arruda Sampaio; Oscar Niemeyer; Ricardo Antunes; Sergio Haddad; Sérgio Ferolla, brigadeiro; Tatau Godinho; Valton Miranda

Publicado en la revista francesa Rouge. Traducción: EMO, para corriente@lterna

 

 

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