Contra la mercantilización de la universidad (octavilla del mes Espacio Alternativo)
jóvenes

Espacio Alternativo - Octavilla
del mes - Noviembre
2005

La
educación se enfrenta a múltiples amenazas que
pretenden reducirla a la condición de mercancía; ya sea
a escala mundial a través del Acuerdo General del Comercio de
Servicios (AGCS) promovido por la OMC como a nivel europeo con el
proyecto, por ahora abortado, de Tratado por el que se
establece una constitución para Europa, la directiva
Bolkestein o el desarrollo del Espacio Europeo de Educación
Superior (EEES). Éstas posteriormente se traducen en las
reformas educativas con las que cada uno de los Estados están
impulsando un proceso de privatización directa o indirecta de
los servicios públicos, que intenta poner fin al derecho a una
educación pública y universal para tod@s.

Ante
el denominado ‘proceso de Bolonia’ iniciado en 1998 que establece
los principios rectores del EEES con el ‘objetivo de incrementar la
competitividad del sistema Europeo de educación superior’,
planteamos las siguientes cuestiones críticas:

  • El
    proceso de elaboración e implementación en cada Estado
    no ha contado con la participación efectiva de la ‘comunidad
    universitaria’ ni del resto de la sociedad, pero sí con las
    directrices de la OMC y las presiones de diferentes “lobbies”
    empresariales

  • La
    intención que subyace en estas iniciativas es, más
    allá de aspectos secundarios relacionados con la renovación
    pedagógica
    , subordinar los contenidos, estructuras,
    métodos y fines de la universidad a las necesidades del
    mercado, primando la lógica del máximo beneficio sobre
    la función social del conocimiento.

  • Establece
    un modelo basado en la implantación de los ECTS (del inglés
    European Credit Transfer System) que equipara la jornada del
    estudiante a la jornada laboral de 40 horas semanales. Este
    modelo consagra el alumno a tiempo completo, obviando que con el
    actual sistema de becas son muchos los y las alumnas que necesitan
    trabajar.

  • Implanta
    una estructura de los estudios dividida en grado y posgrado, que
    fomenta una inserción inmediata en un mercado laboral
    precarizado en el caso de los grados y una elitización del
    acceso al posgrado.

  • Introduce
    criterios de rentabilidad a la hora de elaborar el catálogo
    y la distribución de las titulaciones. Este proceso supone
    una homogeneización de contenidos y, por tanto, la
    tendencia a
    la eliminación de aquellos no considerados
    rentables en términos de mercado, así como una amenaza
    para las identidades y lenguas minorizadas, que pasan a ser
    concebidas como un coste económico para las universidades
    según la lógica de mercado.

El
curso pasado asistimos a las movilizaciones sectoriales de l*s
estudiantes de Historia del Arte, Filologías, Humanidades y
Enseñanzas Técnicas frente a los planes del Consejo de
coordinación universitaria que sugirió la reducción
de las actuales 170 carreras a 77 en una suerte de
racionalización para adaptarse a la nueva estructura de
estudios definida por el plan Bolonia. Estas movilizaciones se vieron
acompañadas de la proliferación de manifiestos en
defensa de las titulaciones; especialmente desde Profesores por el
conocimiento se lanzó una iniciativa que recogió 2500
firmas de profesores en toda Europa (900 en la UCM) en contra de esta
convergencia europea en educación superior. Gracias a estas
iniciativas, el MEC dio marcha atrás en su propuesta de
reducción de titulaciones y la ha aplazado hasta el 1 de
Octubre de 2007.

El
movimiento estudiantil ha de continuar adelante con la jornada
europea del 17 de Noviembre contra la mercantilización de la
universidad. Porque las reformas Zecchino y Moratti de la educación
en Italia, como la reforma Fillon de los liceos franceses, la
introducción de las tasas en las universidades alemanas, su
aumento en las universidades portuguesas o la anunciada
reforma de la LOU por el PSOE son las aplicaciones en el ámbito
de cada Estado del proyecto neoliberal de la UE y
conviene plantear la lucha en el terreno preciso, esto es, mediante
una coordinación europea para la jornada del 17 de Noviembre.

Para
articular este movimiento, es fundamental la convergencia entre
estructuras de base de profesores y estudiantes (colectivos,
asambleas, asociaciones) junto a las centrales sindicales que
tengan una presencia real y por tanto sean capaces de trasladar el
conflicto a los centros y puedan hacernos salir de la
situación de impasse en que nos encontramos.


El problema no es la convergencia europea en abstracto. El problema
es que esta convergencia europea no parte de un diagnóstico
sobre la situación real de las Universidades y sus verdaderos
problemas: déficit y pésima conservación de
infraestructuras, baja financiación pública,
mercenariados y patronazgos del capital, privatización del
conocimiento, estructuras de gobierno feudales, masificación
unida a la no democratización, precariedad en las condiciones
de trabajo de investigadores y profesorado contratado,
‘externalización’ de servicios esenciales (limpieza,
reprografía, librería, contratas de hostelería,
seguridad,...). A todo esto es a lo que hay que dar respuesta. En
cambio, el “proceso de Bolonia”
pretende revolucionar la
enseñanza superior sobre la base de la adaptación a
las necesidades de la “economía del conocimiento”, tal
como es concebida en la Estrategia de Lisboa y en documentos como “El
papel de las universidades en la Europa del conocimiento” de la
Comisión Europea, con el objetivo claramente prioritario de
buscar una asociación cada vez más estrecha de las
universidades con los intereses de los grandes grupos empresariales
para así poder estar en mejores condiciones de competir con
los otros polos de la Tríada. Y todo esto supondría una
agravación mayor de los problemas actuales.

El
proceso de Bolonia no da respuesta a la condición estudiantil
y las necesidades que afrontamos como la vivienda, becas, transporte
o renta. Tampoco tiene en cuenta el carácter precario y
esquizofrénico del mercado laboral conforme al cual se quiere
reformar la estructura de las titulaciones. Si el conocimiento no es
una mercancía, si la Universidad no está en venta, ¿qué
lógica cabe oponerle?

Para
nosotr@s,
la de la resistencia, frente a este nuevo ataque a la educación,
comenzando a organizar y movilizar a todo el sector educativo, aquí
y en Europa.

¡
NO A ESTE ESPACIO EUROPEO DE EDUCACIÓN SUPERIOR!

¡
POR UNA UNIVERSIDAD LIBRE Y DESMERCANTILIZADA!

¡
RESISTENCIA EUROPEA FRENTE A LOS ATAQUES A LA EDUCACIÓN!