Josu Egireun / 13-12-2005
Acto nº 1. Concentración en Victoria Park
Victoria Park ha sido, una vez más, un hervidero de actividades desde primera hora de la mañana. Aquí se han dado cita tres concentraciones: las convocadas por la Delegación de Corea y la Vía Campesina, la de la Alianza de los Pueblos de Hong-Kong y la de los pescadores artesanos de SEAFM, KM que previamente habían protagonizado una protesta marítima contra la OMC en las aguas del puerto.
Lo más destacable, el valor de la organización. Las intervenciones de las distintas delegaciones de Vía Campesina en la apertura de la jornada han mostrado el valor del trabajo paciente por construir una red internacional. Ha permitido definir unos objetivos y estrategias comunes que son el cimiento del compromiso militante y generan una capacidad de movilización encomiable. Es lo que marca la diferencia entre el nivel de movilización a nivel internacional de las organizaciones campesinas y otros sectores sociales ante estas cumbres.
Acto nº 2. La movilización
Ha habido un momento en en el que (tras los últimos suicidios en Corea como protesta por las políticas de la OMC) se nos ha encogido el corazón: cuando hemos visto a una hilera interminable de campesinos y campesinas coreanas arrojarse al agua al final de la manifestación. A final todo ha quedado en una protesta singular para expresar su desesperación (por las tierras que les embargan y las deudas que les axfisian) “nadando para hundir la cumbre”.
Aunque la protesta no ha logrado quebrar la barrera policial para trasladar su mensaje a la asamblea de la Cumbre, ha servido –al igual que la del domingo- para seguir cosechando las simpatías de la población de Hong-Kong. Una población se ha volcado a la calle a lo largo de todo el trayecto dando la espalda a los mensajes que le trasmiten las autoridades y los medios de comunicación. Lo que no es poco. En el trayecto de vuelta al Victoria Park (que se ha convertido en una nueva manifestación), incluso se han dado expresiones de apoyo a la protesta.
Acto nº 3. La apertura
A pesar del silencio informativo impuesto por algunos los medios (por ej. El País), Pascal Lamy ha tenido que ser auxiliado por el servicio de orden para evitar que la protesta de las delegaciones de ONG y de movimientos sociales (portando carteles de “La OMC mata campesinos”) le impidiera concluir el discurso inaugural que ha definido la rapiña como objetivo principal de la cumbre: “¿cómo vas a llevarte el cachorro del tigre si no (te arriesgar a) entrar en la cueva?”. El riesgo que exige para obtener la pieza es que “EEUU y la UE (sacrifiquen) sus subvenciones.” Como si el “sacrificio de las subvenciones” con la liberalización total del mercado dejara de ser lesiva para las economías de los países empobrecidos.
Tres actos en la apertura de la Cumbre que marcan el inicio de una semana que aquí y en el resto de los países va a poner a prueba la capacidad de resistencia de los países pobres y de los movimientos, pero que ya ha puesto en evidencia que la oposición a la OMC avanza en todo el planeta.
















