Josu Egireun / 17-12-06
La penúltima jornada de movilización en Hong-Kong, ha estado dominada por una festival de lucha organizado por el conjunto de organizaciones de la delegación Coreana. El festival ha comenzado a la una del mediodía y a estas horas aún sigue en pie a unos cien metros de la sede de la cumbre.
Es difícil resumir doce horas de lucha en la calle. Pero si algo hay que destacar: organización, planificación y disciplina. Lo que aquí se conoce como la “escuela coreana”.
Al comienzo, la movilización ha discurrido con un carácter festivo: las consignas se aderezaban con música, danza y una cálida participación del pueblo de Hong-Kong. Hoy no sólo nos han traído galletas y agua sino que se ha animado a corear las consignas, nos ha mostrado el signo de la victoria y nos ha aplaudido. Inlcuso alguna gente se han integrado en ella, y este es ya uno de los logros más importantes de esta semana.
Hemos marchado así hasta que hemos decidido quebrar las reglas impuestas por la policía (por cierto, con mandos ingleses ) y hemos roto el primer cordón policial que marcaba la ruta impuesta a la marcha. Eran las 3:30 de la tarde. A partir de ahí, y en perfecto orden, se ha estado bloqueando la ciudad en distintos puntos y realizando maniobras de despiste a la policía hasta que un grupo ha logrado situarse a la puerta de la Cumbre. Allí, tras unos cuantos choques, la policía ha cargado con gases lacrimógenos y ha obligado a retroceder a la marcha. Eran las 8 de la tarde, y desde entonces el grueso de la marcha permanece acampada en el una vial del área inmediata a donde se celebra la cumbre con todos los accesos cerrados por un fuerte cordón policial.
Durante estas horas, en la acampada, que cuanta con la megafonía y los instrumentos musicales que ha portado la delegación coreana, se suceden actividades lúdicas (cantos y danzas) con intervenciones de los distintos movimientos o colectivos sociales, y ante la amenaza policial de entrar a cargar, la decisión ha sido de permanecer allí, en una noche que se prevé larga y, sobre todo, fría. Para pasar el tiempo, la gente intercambia tiempos para descanso –tumbándose y durmiendo sobre el asfalto-, con danzas y movimiento para que los cuerpos no se entumezcan ni sean víctimas del frío. La cifra de heridos asciende a 40, dos de ellos, por lo visto, de gravedad y, de momento, no hay ninguna persona detenida.
Una vez más, la cumbre de la OMC se salda con una deslegitimación total y con la represión como única respuesta a las demandas sociales. A eso queda reducida toda su palabrería de ser un organismo para garantizar el bienestar humano y lograr un mundo mejor, más tranquilo y fiable.
La de hoy ha sido la jornada de la rebelión coreana en Hong-Kong. Una rebelión que aún permanece y que, hasta cierto punto, nos ha hecho olvidar qué pasaba dentro de la “habitación verde”. Porque el protagonismo estaba– y sigue estando- en la calle.
Josu Egireun / 17-12-06