La cumbre euromediterránea de jefes de estado y de gobierno celebrada en Barcelona el 27 y 28 de noviembre con el objetivo de relanzar el proceso de Barcelona y la Asociación Euromediterránea ha resultado ser un fracaso. A pesar de la apuesta del presidente español Jose Luís Rodríguez Zapatero para dar a la cita el máximo nivel, las anteriores cumbres habían tenido el rango de ministros de exteriores, la ausencia de la mayor parte de los líderes del mundo árabe –a excepción del palestino Mahmud Abbas- y la falta de consenso en la definición del término terrorismo fueron los principales obstáculos del encuentro.
En el terreno de las protestas, la campaña No al Mediterráneo del Capital y la Guerra, que sumaba a más de 60 organizaciones, principalmente, catalanas, llevó a cabo un amplio repertorio de acciones. Cabe señalar la importancia de este marco de trabajo, unitario y amplio, en la línea de anteriores campañas antiglobalización y con un discurso radical y combativo, como bien indica su mismo nombre.
A pesar de la actual coyuntura de reflujo de la movilización, los actos convocados por la campaña el fin de semana del 26 y 27 de noviembre sumaron a un número considerable de asistentes. Entre las actividades centrales destacaríamos las jornadas de debate del sábado, 26, por la tarde que analizaron las consecuencias del proceso de Barcelona en lo referente al libre comercio, la deuda, los derechos de las mujeres, la inmigración y la cuestión Palestina... y que reunió a más de 300 personas. El domingo, 27, la campaña convocó a una manifestación por la mañana por el centro de la ciudad y a otra por la tarde en dirección al recinto de la cumbre, en la zona Fórum, con 5 mil y 2 mil participantes respectivamente.




















