
Contra la privatización de los servicios públicos (Sanidad, Educación, Servicios Sociales, Agua, Televisión, Correos, Polideportivos, etc …)
Día 3 de diciembre, a las 18 horas. Desde la Plaza de la Villa a Sol
Fabrice Thomas *
El proceso en curso en Venezuela es revolucionario por la amplitud de las transformaciones sociales y políticas y por la movilización y politización de una parte muy importante de la población. Ni el presidente Hugo Chávez, ni los trabajadores venezolanos han subvertido el estado ni las relaciones sociales capitalistas.
Pero por dos veces los trabajadores y la población han parado las tentativas de golpe de estado o de sabotaje económico iniciado por una coalición de fuerzas burguesas con el apoyo del imperialismo y los grandes poderes mediáticos. Estas victorias de la movilización popular han permitido a Chávez profundizar en las transformaciones sociales en el interior del país y realizar gestos antiimperialistas en política exterior.
Sobre todo, los trabajadores y los habitantes de los barrios populares han tomado conciencia de su fuerza. Cada vez más quieren participar activamente en la transformación de la sociedad. Éste será el motivo fundamental de la profundización, en el futuro, del proceso revolucionario en Venezuela.
Este tipo de participación activa se manifiesta inicialmente en los barrios populares de las grandes ciudades, por medio de grupos militantes que apoyan y hacen vivir las “misiones”, esas campañas sociales impulsadas por el gobierno al margen de las estructuras estatales. Unas decenas de miles de habitantes de barrios desheredados invierten su tiempo y su entusiasmo por el éxito de los programas de educación y sanidad. Es en el apoyo masivo y determinado de la población de los barrios donde Chávez tiene su principal fuerza. Pero es igualmente donde las debilidades del proceso aparecen: en estos barrios, donde se agrupan más de la mitad de la población de una ciudad como Caracas, los problemas están lejos de solucionarse: el paro, la miseria, las viviendas insalubres y la falta de equipamientos tardan en solucionarse. Las movilizaciones para exigir a los cargos electos, frecuentemente chavistas, la realización de las promesas electorales son cotidianas. La corrupción y el clientelismo no han desaparecido y las “misiones” sirven a ciertos reconvertidos del chavismo para reanudar prácticas del régimen anterior. Pero lo que ha cambiado es que la población de los barrios se revela contra estas prácticas. En los barrios no es suficiente ponerse una boina roja (símbolo del chavismo) para ser intocable.
Este ascenso del descontento y las reivindicaciones no afecta sólo a las ciudades. En el mes de Julio los campesinos se manifestaron por millares en Caracas para exigir la extensión de la reforma agraria y el castigo de las bandas armadas que impulsan los terratenientes. Las comunidades indígenas del oeste del país, amenazadas de expulsión a causa de la explotación minera, han ondeado sus banderas durante todo el festival mundial de la juventud celebrado el mes de Agosto en Caracas.
El fenómeno más significativo de estos últimos meses es el ascenso espectacular de la central sindical UNT (1). La dirección de la antigua central, la CTV, se pasó con armas y correajes al lado de la reacción patronal; el movimiento sindical esta en plena recomposición. En numerosísimas empresas los nuevos grupos militantes se organizan reemplazando por referéndum las antiguas direcciones sindicales burocratizadas y en la mayoría de los casos se afilian a la UNT. Ésta es hoy en día la mayor central sindical del país con cerca de un millón de afiliados.
Los y las militantes de la izquierda revolucionaria, en particular los compañeros de la antigua OIR (2), están en la vanguardia de este movimiento. Con otras corrientes que apoyan el proceso, luchan por la estructuración de la UNT como central sindical de lucha de clases, independiente del gobierno, al mismo tiempo que frente a la reacción y el imperialismo se sitúan claramente en el campo del “chavismo”.
Decenas de miles de trabajadores de todos los sectores se esfuerzan por recuperar el instrumento sindical, y con la renovada confianza de luchar, codo con codo, por los derechos, los salarios y las condiciones de trabajo.
Al mismo tiempo que renace el movimiento sindical independiente, los conflictos se multiplican: contra los patronos, frecuentemente aliados de los viejos burócratas sindicales, pero de forma general y de la misma manera, contra los “notables” locales. En estos conflictos, los trabajadores y militantes sindicales exigen a los gobernadores y ministros “chavistas” entrevistarse con Chávez en persona. El apoyo, lejos de ser automático, es frecuentemente verbal e incita todavía más a los nuevos equipos sindicales a conquistar su independencia.
La multiplicación y el impacto de las experiencias de “cogestión” es otro signo de la voluntad de los trabajadores de jugar un papel más importante en las transformaciones en curso. Detrás de la palabra “cogestión” hay proyectos y realidades muy diferentes. Pero las empresas donde los trabajadores adquieren un poder real no cesan de aumentar y el debate sobre los objetivos y el contenido de la cogestión se generaliza en todo el país.
Es, sin lugar a dudas, en la empresa nacionalizada del aluminio, Alcasa, donde la experiencia tiene más amplitud. Es de dominio público que todo el equipo de dirección ha sido renovado por el voto de los trabajadores y que las orientaciones estratégicas son sometidas a la aprobación de los delegados de los talleres. Alcasa supone un símbolo que incomoda.
La resistencia de los sectores patronales y de los sectores gubernamentales inquietos por cualquier idea de “control obrero” demuestra que no están dispuestos a secundar un debate teórico sobre el poder en el seno de las empresas. Una ley sobre derecho laboral se está preparando y discutiendo apresuradamente.
Es la convergencia de todos estos fenómenos por lo que los militantes revolucionarios se han lanzado a la construcción de una nueva organización política: está en proceso de constitución el Partido Revolución y Socialismo (PRS). No es una iniciativa de militantes trotskistas solamente. Está agrupando a centenares de militantes, la mayor parte obreros muy implicados en la construcción de la nueva central sindical, la UNT. Aspira a recoger a todos los que no se contentan con apoyar al gobierno de Chávez y preconizan la “revolución en la revolución” y la perspectiva de transformación socialista de la sociedad.
Para estos compañeros y compañeras la construcción de tal organización es a la vez necesaria y oportuna. Necesaria porque los partidos oficiales que sostienen a Chávez no responden a la necesidad de independencia política y de clase necesaria para los trabajadores y clases populares.
Necesaria, porque las contradicciones o los conflictos dentro del campo “chavista” benefician a la reacción si no encuentran una expresión, un programa, que profundice en el sentido de la revolución.
Oportuna, para afrontar el debate sobre el socialismo lanzado por el mismo Chávez, para responder a las cuestiones y preocupaciones de millares de militantes implicados en el proceso.
El primer paso en la construcción de esta organización (un mitin de 450 personas en Caracas en Julio y la publicación en Agosto de la declaración política) han suscitado esperanzas pero también miedos y críticas.
Las organizaciones políticas existentes que apoyan el proceso en Venezuela no ofrecen garantías en cuanto a la voluntad de transformar la sociedad y de impulsar que el poder pase verdaderamente a manos de los trabajadores. Los partidos chavistas Movimiento Vª República (MVR), “Podemos” o “Patria para todos” son, sobre todo, máquinas electorales y proveedores de cuadros. Otros, como el Partido Comunista Venezolano, muestran bien poca autonomía respecto del gobierno.
Los compañeros del PRS han iniciado la difícil tarea de construcción de un nuevo partido, de un instrumento para los trabajadores. Tienen derecho a toda nuestra solidaridad, a todo el apoyo que les podamos ofrecer.
* Fabrice Thomas, ha representado la LCR (sección francesa de la IVª Internacional) en la primera reunión del comité constituyente del PRS.
1 Unión Nacional de Trabajadores (UNT), creada en febrero del 2003, es la nueva central sindical independiente, actualmente mayoritaria frente a la Central de Trabajadores de Venezuela que apoyó las tentativas patronales de sustituir a Chávez
2. Opción de la Izquierda Revolucionaria (OIR), reagrupamiento marxista revolucionario, fundado en abril del 2002, el día siguiente del golpe de estado.
















