Hervé Do Alto
Las expectativas levantadas por la victoria de Evo Morales son grandes, aunque hay muchos motivos para recelar y, en todo caso, no todo se decide en las urnas. Aquí presentamos un primer comentario sobre los resultados electorales. Para un análisis más profundo de la situación, véase Inprecor Nº 511/512.
«La amplitud de nuestra victoria nos ha sorprendido a nosotros mismos. Estoy emocionados y quiero agradecer a todos los movimientos sociales, a todos los que han luchado por recuperar nuestros recursos naturales, a los que han luchado por nuestros derechos, a los que han luchado por cambiar el curso de la historia en Bolivia.» Estas fueron, el domingo 18 de diciembre por la noche, las primeras palabras del nuevo presidente boliviano, Evo Morales, candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS).
El que fuera criador de llamas, trompetista y cultivador de coca, se ha convertido en el primer indígena de toda América Latina en acceder al mandato de presidente de la República... La marejada electoral a favor del MAS le permite obtener a Evo Morales un resultado del 51% de los votos. Este resultado sin precedentes también pone fin a veinte años de “democracia pactada”: en el curso de la corta historia de la democracia boliviana, la elección, en una segunda vuelta indirecta en el Congreso, así como la obligación de conseguir allí la mayoría absoluta, habían favorecido sistemáticamente las alianzas gubernamentales entre partidos neoliberales. Con un resultado como el obtenido, el MAS tiene, pues, la seguridad de poder gobernar solo.
Sin embargo esto no significa que gobernar sea tarea fácil. La derecha está en retroceso, pero no está vencida. Jorge « Tuto » Quiroga, el candidato de la alianza de derecha liberal, Podemos, ha conseguido el 31% de los votos. El candidato de centro derecha, Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional sólo ha obtenido el 8% de los votos... La única buena noticia para el campo de los “neoliberales” es el sorprendente mantenimiento del Movimiento Nacionalista Revolucionario, a pesar de haber sido señalado como principal responsable de las masacres acontecidas durante la primera “guerra del gas” en octubre del 2003... Ha obtenido un 7% de los votos, gracias a la movilización significativa de sus bastiones históricos, como por ejemplo la provincia de Beni.
Estos resultados sólo representan una derrota total en apariencia, ya que la derecha podría “bloquear” las iniciativas del futuro gobierno masista. En efecto, el MAS sólo dispone de una mayoría relativa en la Cámara de los diputados. En el senado, la distorsión introducida por la representación territorial le permite incluso a Podemos plantar cara al MAS, con trece senadores cada uno; el MNR, con un senador, le da la mayoría al campo conservador. Además, las elecciones prefectorales, que también tuvieron lugar este 18 de diciembre, le atribuirían al MAS solamente dos o tres de las nueve prefecturas provinciales. Las otras caerían en manos de la derecha. Esto significa que el margen de maniobra del futuro gobierno podría verse muy limitado a nivel regional.
«Ahora Evo debe cumplir con sus compromisos.» Así se expresaba un militante del MAS, en El Alto, la noche de la victoria... Las expectativas son fuertes, particularmente en lo que se refiere a la nacionalización de los hidrocarburos y la puesta en marcha de la Asamblea constituyente en agosto del 2006.
Para Evo Morales, la lucha no sólo es económica. La elección de un indígena a la cabeza de la República sólo será útil si permite «acabar con el Estado colonial en el que vivimos, y que este nuevo Estado sea un punto de apoyo de la lucha contra todos los racismos.»
No cabe duda de que la llegada de Morales a la cabeza del Estado boliviano constituye un potencial refuerzo de peso para el proyecto de Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba), que de momento sólo agrupa formalmente a Venezuela y Cuba.
* Desde La Paz, Hervé Do Alto. Traducción al castellano : Leticia F.




















