Ezker Alternatiboa
Cuenta la leyenda que hace no muchos años existió en este país una organización política llamada Euskadiko Ezkerra. Esta organización se decía de nuevo tipo, superadora de los partidos clásicos, una organización de izquierdas donde convivían abertzales y no abertzales, comunistas y socialistas, gentes de los movimientos sociales y de los sindicales. Poco a poco ( o, quizás mucho a mucho ) en esa organización empezó a prevalecer lo institucional frente a la movilización, el discurso electoralista frente al programa político, el " conmigo o contra mí " frente a los consensos internos. Se distanciaba cada vez más de los sindicatos y movimientos sociales y se apostó por el discurso y el marketing. Ese barco acabó donde todo el mundo ya sabe. Alguien lo llamó viaje a la nada.
Hoy, en nuestro país, existe otra organización que se dice de izquierdas, de nuevo tipo, donde participan distintas sensibilidades de las izquierdas vascas. Esa organización se llama Ezker Batua. Poco a poco ( o quizás mucho a mucho ) los actuales dirigentes de EB están dando prioridad a sus intereses personales y al electoralismo, en lugar de al programa político y a los intereses colectivos, practica el " conmigo o contra mí " frente al consenso y se distancia cada vez más de los movimientos.
Durante la pasada legislatura, la participación de EB en el Gobierno de la CAV ha supuesto pagar un alto precio. Para nuestra permanencia en el tripartito ha habido que apoyar medidas muy alejadas de la base de nuestro ideario político. Por poner varios ejemplos: reducción de partidas presupuestarias destinadas a ayudas sociales, privatización de la educación de 0 a 3 años... Además, a quienes, en el seno de Ezker Batua, creemos en la redistribución de la riqueza no nos convence el hecho de que haciendo viviendas de protección oficial se resuelvan todos los problemas de la ciudadanía. Así se soluciona un problema (el de la vivienda) y a unos pocos (a quienes les toca esa vivienda en los sorteos). No tratamos el problema estructural desde su raíz. Por no hablar de que se ha caído tristemente en la tentación de utilizar de forma partidista los fondos públicos.
Ezker Batua, su dirección, tiene ante sí una decisión vital y urgente que tomar: seguir como estos últimos años, es decir, priorizando lo institucional o, por el contrario, apostar, tanto dentro como fuera de la organización, por la movilización, el diálogo y el acuerdo, para construir una alternativa de izquierdas al PNV. De seguir como hasta ahora, el viaje ya sabemos donde acaba. Con una salvedad: en esta ocasión el barco es más pequeño y los vientos soplan más fuertes. Con lo cual, es posible que naufrague antes de llegar a orilla alguna. La segunda opción es más costosa pero más ilusionante. Pasa por renunciar a los privilegios que se obtienen por estar en un gobierno, trabajar con humildad con otras izquierdas transformadoras desde pueblos y barrios, por construir movimiento y huir de sectarismos y prepotencias.
Vivimos tiempos de ilusión. Tanto el PSOE como la izquierda abertzale están dando pasos, pequeños seguramente, pero pasos al fin y al cabo, hacia la resolución del llamado conflicto vasco. Se apuesta por el diálogo y la búsqueda de una alternativa de paz viable y duradera frente a lo hasta ahora vivido. Y una alternativa de paz es el primer paso para poner en el centro del debate político vasco las diferencias entre izquierdas y derechas.
Si EB, su dirección, se decide por seguir en el gobierno de la CAV y no apostar por consensos internos que nos hagan unirnos y abrirnos a otras izquierdas transformadoras, sería seguir a la deriva, navegar según nos lleve el viento y depender del temporal. EB no puede ser barco a la deriva, sino puente entre orillas, entre las distintas izquierdas, entre nacionalismos vascos y españoles. Una alternativa al capitalismo pasa por practicar con el ejemplo, con valores basados en la participación y no en la jerarquía, en el diálogo y el acuerdo y no en la imposición. Pasa por no realizar discursos vacíos, sino por crear tejido social, priorizando la militancia y la ilusión frente a los estómagos agradecidos y el miedo al despido del discrepante, el trabajo en los pueblos y los movimientos frente a la foto en la prensa.
El tiempo y los hechos nos dirán hacia dónde nos lleva la mayoría de la dirección de Ezker Batua. Si hacia un nuevo "viaje a la nada" o hacia el intento de transformación social. De momento estamos asistiendo a una sucesión de hechos que tan sólo ofrecen una lamentable imagen de los métodos despóticos (ni siquiera ilustrados) de la dirección. Queremos trabajar en una organización plural y reivindicamos el derecho a opinar y a discrepar en el seno de este colectivo. Sin miedos, juegos sucios y represalias. Creemos que otro mundo es posible y otra Ezker Batua también.
BILBAO 9 de Enero del 2006
















