Fuera las tropas de Iraq, de Afganistán y de Palestina!
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hoja_marzo06_guerraHoja del mes de Espacio Alternativo [marzo 2006]

Pasados tres años, no queda ninguna duda que la invasión de Iraq ha traído todavía más miseria a la población iraquí y que la situación no para de agravarse.

Nada habría justificado la invasión, pero cada uno de los motivos ofrecidos por Bush y compañía se ha revelado completamente falso. ¿Que neutralizaría las armas de destrucción masiva? No las había.

¿Que como parte integrante de la guerra global contra el terrorismo, haría que el mundo fuese más seguro? Una reciente encuesta de la BBC hecha en 35 países muestra que la gran mayoría de la gente no se lo cree, y con toda la razón.

¿Que implantaría la democracia? Aparte del hecho que desde las elecciones de diciembre ha sido imposible formar un gobierno, no parece que la ciudadanía pueda decidir nada en las actuales circunstancias de caos, penuria y tutelaje.

¿GUERRA CIVIL?

Después de un interludio de relativa calma durante las elecciones, ahora, paralelamente a las acciones armadas contra la ocupación -mayoritariamente llevadas a término por fuerzas sunnitas-, se ha desatado una ola de violencia sectaria entre las comunidades árabes chiita y sunnita.

Las tensiones larvadas entre estos dos grupos han sido exacerbadas por la ocupación y con el atentado contra la Mezquita Dorada de Samarra han lledado al estadio de una guerra civil de baja, y no tan baja, intensidad.

Ahora los ocupantes tienen el cinismo de decir que están allí... para prevenir una guerra civil en toda regla. Si bien la retirada de las tropas no arreglaría la situación ni automática ni inmediatamente, es una condición imprescindible para cualquier mejora substancial.

Además, el conflicto sectario no nos debe hacer olvidar los continuos ultrajes cometidos por las tropas de ocupación.

¿IRAQ SE ROMPE?

No se puede generalizar, pero parece que hay elementos (no solamente baasistas) entre los sunnitas, que constituyen en torno al 20% de la población, que no quieren aceptar la pérdida de sus privilegios relativos en el marco de un estado formalmente democrático donde los chiitas, que son el 60%, tendrían la mayoría asegurada.

En este contexto, cada vez se habla más de la posible desmembración de Iraq. Como internacionalistas que defendemos el derecho de autodeterminación de los pueblos aquí en Catalunya como en cualquier parte del mundo, no ponemos ninguna objeción a la independencia o autonomía de la parte kurda, que ya existe prácticamente de hecho, aun cuando no nos gusta su régimen.

Ahora bien, la creación de una entidad chiita (tal vez con estrechos lazos con Irán) en el sur (donde se encuentran la mayoría de los recursos) y otra sunnita en el centro, plantea muchos más problemas. En este caso no hay opresión nacional, sino un enfrentamiento entre dos comunidades religiosas que, además, están muy mezcladas, con el consiguiente riesgo de un proceso de limpieza étnica.

¿QUÉ TAREAS, QUÉ OBJETIVOS?

Nuestra tarea no se limita al análisis (sólo esbozado aquí), sino que debe consistir en una oposición efectiva a la ocupación y a cualquier otra intervención militar -como por ejemplo contra Irán o Siria- sea cual sea el pretexto.

No es fácil perpetuar un movimiento fuerte en estos momentos en el Estado español. La retirada de las tropas españolas ha dejado al movimiento aparentemente sin un objetivo concreto y específico. Sin embargo, simplemente mantener el tema vivo entre la opinión pública ya es una aportación importante que se añade a la presión ejercida en Estados Unidos y en el Reino Unido, donde el coste económico y en vidas de soldados, junto con las campañas contra la guerra, está provocando múltiples dolores de cabeza a los gobiernos de estos países.

Pero sí que existen objetivos más concretos. En primer lugar, la retirada de las tropas españolas de Afganistán. No solamente por lo justo de la reivindicación en sí misma, sino también porque la presencia de estas tropas libera a las de Estados Unidos para otras misiones, cuando sus fuerzas militares están prácticamente al límite. Igualmente, la demanda de “bases fuera” sigue siendo plenamente vigente.

¿SOLIDARIDAD CON QUIÉN?

Mucha gente se pregunta como ser solidaria cuando la mayoría de las fuerzas insurgentes, pero también de los movimientos de masas, parecen ser fundamentalistas islámicas. Ni que decir tiene que la resistencia contra la ocupación es absolutamente legítima (no, en cambio, los atentados contra civiles) y debemos defender este derecho a pesar de que no estemos de acuerdo con quien lo ejerce.

Aun así, hay algunos pequeños grupos a los cuales es posible y deseable dar un apoyo directo: por ejemplo, el Sindicato de los Trabajadores del Petróleo y del Gas de Basora, un sindicato independiente de cualquier partido, situado en un lugar clave de la economía. En este sentido, las giras de sindicalistas iraquíes pueden ayudar a tejer lazos entre sectores de la clase obrera de aquí y de allí.

En este panorama difícil, no hay que olvidar tampoco el papel de "gendarme“ de Israel, el único estado de la región con armas nucleares, ni la necesaria solidaridad con el pueblo palestino. En este último caso acabamos de ver como la incapacidad y la corrupción del gobierno y del aparato de la Autoridad Palestina han contribuido a convertir a Hamàs, un partido islámico, en el primer referente de un pueblo harto de la ocupación militar y de la degradación social.

Finalmente, en el contexto de la guerra “sin fin contra el terrorismo”, hace falta combatir aquí también las supuestas medidas anti-terroristas que sirven primordialmente para menguar los derechos democráticos, criminalizar la inmigración, a la vez que fomentan la islamofobia.

hoja Marzo 2006

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