Euskadi, unos olvidos interesados
Euskadi

P. Unzurrunzaga

La muy positiva noticia del final de la actividad armada de ETA está generado ríos de tinta sobre los aspectos más arcanos de ésta. Comunicados de la más variada índole, entrevistas en las que digo y Diego cambian constantemente de lugar, reportajes sobre las víctimas de un lado que incluso citaban pequeños sufrimientos del otro lado, análisis de todo tipo, historias rocambolescas de contactos con caseríos de Elgoibar incluidos... sólo ha faltado un especial de algún programa del corazón para aderezar “el lado humano de la noticia”. 

Lo dicho, muchos análisis y  sin embargo se ha evitado tocar cuidadosamente las enseñanzas mas obvias de este inicio del proceso, los temas sobre los que mucha gente está discutiendo y reflexionando estos días en Euskadi. 

En primer lugar, se certifica lo que ya era sabido hace tiempo, la bancarrota de la estrategia militarista escogida por la mayoría de la izquierda abertzale en la salida de la transición. Conscientemente, eligieron ese método  que ha ido creando su propia minorización, a sabiendas de que eso provocaría un gran retroceso de la influencia de toda la izquierda no reformista en la sociedad vasca (lo que allanaba el camino a la derecha), un foso enorme con la mayoría de ésta, una dependencia política que les incapacitaba para aparecer como centralidad de la reconstrucción de una izquierda consecuente en Euskadi y unos costes personales elevadísimos en todos los campos. 

Una segunda evidencia es que ETA se equivoco gravísimamente rompiendo la tregua anterior. ¿Qué sentido tenía saltar por los aires el pacto Lizarra-Garazi, destrozar la efervescencia del momento y la lucha por la soberanía del pueblo vasco, que suponía de hecho destrozar el proyecto de Euskal Herritarrok ... para llegar a un alto el fuego años después, con más  muertos y una situación muchísimo peor?. 

Lo tercero es la sospecha de que hay más temas políticos de fondo o cambios de rumbo que los explicitados. Al parecer dentro de la izquierda abertzale hay sectores que tienen en mente la política “realista” y de integración en las instituciones que llevó el Sinn Fein en la alcaldía de Belfast o en los ministerios que dirigió y todos recordamos la evolución de Euskadiko Ezkerra. Y aunque sabemos que muchos en Batasuna se opondrán a esto, hay ya algún dato preocupante en el proceso de las relaciones sindicales. 

La izquierda parlamentaria del Estado, empezando por el PSOE, no puede aparecer como “no responsable de la situación actual”. Cuando escogieron pactar la transición, sabían que iban a generar una frustración tremenda, frustración que dio paso a la desmoralización de amplios sectores de izquierda  y al arrumbamiento de ideales de izquierda en el Estado, y al mantenimiento de una generación de lucha armada en Euskadi en los siguientes años. Ellos lo sabían y ellos lo  escogieron, si a eso le añadimos el GAL, la negación de los derechos nacionales y sociales de Euskadi y últimamente el apoyo a las políticas reaccionarias de Aznar, vemos que no se pueden ir de rositas por mucho que lo intenten. 

De la derecha española y su nula tradición democrática no habría que decir mucho, pero sí matizar algo: Las manifestaciones contra la LOE o contra la ley de matrimonios homosexuales fueron propias de una derecha centralista, reaccionaria y cavernícola. Pero la convocada por la AVT fue claramente una manifestación absolutamente reaccionaria, “cuasi” fascista. Su desprecio del parlamento, su llamada al odio, al rencor, a la venganza, su desdén por las víctimas y los sufrimientos del otro lado y sobre todo, su objetivo: no buscar la paz sino acabar con la expresión legal del mayor partido de la izquierda vasca (en militantes), de uno de los principales sindicatos y de toda una corriente política. Como fascista es la pretensión inaugurada por Garzón (sí, el que juzga a dictadores por correspondencia teniendo aquí al senador Fraga) de que toda la corriente política organizada de Batasuna es ETA, como fascista es la Ley de Partidos, como fascista es la decisión del supremo de cambiar una ley, llamándolo reinterpretación. 

Pero no era de extrañar el envalentonamiento fascistoide, cuando sectores importantes de la izquierda (política y sindical) le bailan el agua al PP, cuando el fiscal general no ha acusado de prevaricación a esos magistrados del supremo, cuando se ha ejercido un chovinismo centralista y deseducador durante muchos años. 

Los nacionalistas, el PNV especialmente, se merecen una referencia. ¿Qué plantean, cual es su posición? Porque las casualidades son sospechosas y nunca, ni siquiera en épocas anteriores, se había cerrado un pueblo de 50.000 habitantes como se ha hecho en el funeral del preso de ETA en Santurtzi. Y hacía mucho que no se reprimía con tanta saña como en ese funeral o como el 3 de Marzo en Vitoria-Gasteiz por parte de la policía autónoma. ¿Qué mensajes está lanzando la nueva dirección del PNV y a quién? 

Acabaremos con un lugar común: Habrá que acompañar el proceso de paz, pero eso lo harán muchos. Como ejemplo, la Web española más vinculada al capital internacional abría el día de la tregua con la noticia de que es el momento de invertir en inmuebles en la costa vasca porque “por culpa” de la violencia no había demanda suficiente y era la menos degradada. 

Ese es un ejemplo de que acompañar no basta. Necesitamos generar un fuerte impulso de regenerar, refundar, reinventar la izquierda vasca. Porque no queremos volver a hacer de Casandra, porque necesitamos mejores estrategias y actitudes para encarar el futuro, nuestro futuro.