Nepal: La monarquía vacila
solidaridad | Asia

Pierre Rousset *

Desde hace quince días, la población nepalesa se subleva contra la monarquía. Al arrogarse plenos poderes, el 1 de febrero de 2005, el rey Gyanendra sumió a Nepal en una crisis sin precedentes. El reino himalayo de Nepal está en crisis. Una situación que coloca a los Estados Unidos ante un dilema: si por una parte el Palacio tiene la responsabilidad de la crisis, por otra la oposición burguesa es apoyada por un partido maoísta cuya guerrilla controla la mayoría del territorio, excepto la capital, Katmandú.

Los designios del Señor son impenetrables. El hombre de negocios Gyanendra Bir Bikram Shah Dev se convirtió en rey por gracia de Dios en junio de 2001, después de que su hermano mayor asesinara a su padre Birendra, así como una decena de miembros de la familia real y luego de que hubiera tenido el buen gusto de suicidarse. Bien instalado en sus nuevas funciones, Gyanendra se otorgó los plenos poderes en febrero de 2005: parlamento disuelto, actividades de los partidos políticos suspendidas, dirigentes políticos encarcelados o sometidos a residencia forzada... Incapaz de frenar a una guerrilla surgida de la crisis del mundo rural, el rey se volvió contra la oposición urbana, creando las condiciones de una alianza improbable entre los siete partidos "democráticos" de una parte, y la principal formación maoísta de a otra (fuerzas que se habían combatido en el período precedente).

La oposición exige, antes de cualquier elección, la restauración de las libertades públicas y del Parlamento, así como la adopción de una nueva Constitución. El país está paralizado, la huelga general decretada. La represión ya hizo varios muertos y centenares de heridos. Numerosos dirigentes y militantes democráticos o sindicales han sido detenidos.

Los Estados Unidos proporcionan ayuda militar al reino de Nepal, que aumentó considerablemente después de una anterior proclamación del estado  de urgencia.

Se trataba entonces, oficialmente, de defender la monarquía constitucional contra los comunistas y... de evitar que la minoría musulmana (el 4 % de la población, sin tradición integrista) ¡caiga en las garras de Al-Qaida! El apoyo USA no bastó para yugular a la guerrilla, que acaba de celebrar su décimo aniversario (nació el 13 de febrero de 1996). La guerra civil, alimentada por la represiva incuria gubernamental, ha hecho 13.000 muertos en este país de 26 millones de habitantes.

Los Estados Unidos condenaron el golpe de Estado real de febrero de 2005, a ejemplo de la India y de la Unión Europea. Pero, a diferencia de Gran Bretaña y la India, mantuvieron su ayuda militar, poniéndola "bajo observación". Washington sabe sin embargo que el rey concita contra él la unanimidad de todos y condenó, con palabras muy duras, la organización de elecciones municipales boicoteadas por la oposición.  Ni hablar sin embargo de abrir una vía, incluso electoral, a los maoístas. Para gran perjuicio de los partidos de oposición, los Estados Unidos rechazaron la oferta maoísta de una mediación de las Naciones Unidas, con vistas a instaurar un régimen pluripartista. Un callejón sin salida.

* Rouge n° 2155, 21/04/2006