Manuel Colomer
El pasado 16 de febrero el parlamento europeo aprobaba, después de largas negociaciones entre el partido popular europeo y el partido socialista europeo, una versión enmendada de la peligrosa directiva Bolkestein. El acuerdo contó con la oposición de la izquierda unitaria europea y también de diputados socialistas franceses y suecos, poco convencidos de que pudiera enmendarse un texto como el propuesto: "no hay Bolkestein light", se había resumido días antes.
El acuerdo de los parlamentarios se encontraba ante la posibilidad de que la movilización y el rechazo que había generado la propuesta de directiva durante 2 años siguieran creciendo amenazadoramente. La víspera del inicio del debate en el parlamento se había celebrado la segunda euromanifestación convocada por la CES, 70.000 sindicalistas se dieron cita en Estrasburgo para protestar contra la Bolkestein; y el fin de semana anterior, Berlín y Estrasburgo, y también otras capitales, habían reunido convocatorias igualmente exitosas, animadas por los ATTAC, colectivos antiglobalización, organizaciones sindicales, y la izquierda anticapitalista.
En el debate europeo, los socialistas españoles han mostrado su falta de voluntad para oponerse a una Europa neoliberal; si en el parlamento votaban las enmiendas acordadas con los populares buscando mantener y dulcificar la directiva, el socialista Joaquin Almunia, 100% liberal, como comisario europeo defendía en la comisión la no aceptación de las enmiendas del parlamento, y a la vez el representante permanente del gobierno español ante la UE pedía por escrito a la comisión que no se rebajarán los objetivos que perseguía la directiva.
El texto enmendado por el parlamento, volvió a la comisión Barroso, quien disponía de la capacidad de aceptar las enmiendas del parlamento y cursar el texto al consejo de jefes de estado o de ministros para su votación, o por el contrario de retirar el texto y elaborar una nueva versión. El 4 de abril la comisión ha reaccionado, presentando una nueva versión de la directiva que recoge bastantes de las enmiendas de parlamento, rechazando algunas, pero manteniendo parte esencial de objetivos iniciales (incluimos extractos de una valoración de Raoul Marc Jennar de esa nueva versión de directiva). A la vez la comisión ha anunciado que dirigirá nuevas instrucciones a los estados miembros sobre la aplicación de otra directiva, la de desplazamientos a los trabajadores, aspecto que ya se había introducido en la Bolkestein y que fue suprimido en las enmiendas del parlamento. Parece que la comisión está empeñada en favorecer el tráfico internacional de trabajadores europeos, y que trata de obtener por otras vías lo que ha debido de retirar de la contestada Bolkestein, así en un comunicado la CES se declaraba preocupada por las intenciones anunciadas por la comisión europea.
Así pues las amenazas que significaba el proyecto Bolkestein permanecen, y el tema puede continuar abierto hasta fin de año. En cualquier caso se trataría de continuar con el trabajo de información, de acciones de denuncia y de movilización, con apoyo de las convocatorias internacionales que se organicen. Ya hay convocada para el sábado 10 de Junio, por los colectivos Attac, una jornada europea "por los servicios públicos y contra la directiva Bolkestein" , y tenemos por delante el Foro Social Europeo de Atenas donde poder debatir más propuestas de actuación para está directiva y el proyecto de Europa neoliberal que representa.
Extractos del texto "Primera reacción a la propuesta revisada de directiva sobre servicios en el mercado interior" de Raoul Marc Jennar (*)
[El texto completo puede consultarse en www.france.attac.org]
- La Comisión acepta algunas enmiendas que se refieren al ámbito de aplicación, como hizo el Parlamento Europeo, (...), excluye la totalidad de los servicios del sector de la salud, comprendiendo los servicios farmacéuticos así como la cobertura de la asistencia sanitaria, (...) excluye los servicios sociales, (...) excluye el derecho del trabajo (...), excluye que la Directiva pueda afectar a los derechos inscritos en la Carta de Derechos Fundamentales y la Comisión añadió a la enmienda del Parlamento Europeo, como ejemplo de derecho fundamental que la Directiva no afecta, el derecho a realizar acciones industriales, es decir, por ejemplo, la cierre patronal o loock-out,
- Resalta el que en la definición del "prestador de servicios" mantenida pueda tratarse de una persona física, es decir, de alguien trabajando como independiente. Una puerta abierta a la generalización de este tipo de trabajadores en las empresas de servicios de las que solamente el dueño y el defraudador aprovecharán.- La Comisión acepta "como una parte de un compromiso general" la supresión de los artículos 24 (que volvía inaplicable la Directiva sobre el traslado de los trabajadores) y 25 (que legalizaba el trabajo negro), pero anuncia que va a dirigir a los Estados miembros instrucciones sobre estas cuestiones.
- No acepta la supresión del apartado 6 del artículo 15 que obligaba en la versión inicial a todo Estado a notificar a la Comisión, "en estado de proyecto", de las nuevas disposiciones legales, reglamentarias y administrativas que introducen exigencias susceptibles de limitar la libertad de establecimiento sin que eso impida su adopción por el Estado en cuestión;
- El principio del país de origen: El nuevo artículo 16 repite el que ha sido adoptado por el Parlamento. Las palabras "principios del país de origen" desaparecieron. Más no indica nada qué jurisdicción se aplica al proveedor de servicio procedente de otro Estado de la Unión: ¿la de su país de origen o la de su país de recepción? Se acordará que la Izquierda Unitaria Europea (GUE) había depositado una enmienda que aclaraba específicamente que es el derecho del país de recepción que se aplica y que esta enmienda fue rechazada por una mayoría de liberales de derecha e izquierda.
La propuesta revisada sustituyó a los términos "principio del país de origen" por "libre prestación de servicios" en los considerandos 44,.47 sin cambiar el resto del texto y la expresión "norma del país de origen" es sustituida ella también por "libre prestación de servicios" en los considerandos 6 y 40. Las palabras cambian, el alcance general del texto permanece.
Raoul termina analizando, "Manifiestamente, la intensa presión ejercida por las asociaciones, las ONG, los sindicatos y algunos partidos políticos pagó. El Parlamento Europeo se ha visto obligado a tenerlos en cuenta y a la Comisión también.
El texto revisado de 4 de abril de 2006 representa una seria retirada de la Comisión Europea con respecto al texto que había presentado el 13 de enero de 2004. Hay que alegrarse de ver una serie de actividades importantes escaparse al ámbito de aplicación de esta Directiva. Permanece no obstante:
1) que la lógica librecambista domina este texto que va a causar numerosas desregulaciones (la supresión de las exigencias prohibidas cuya amplitud es casi inalterada con relación a Bolkestein);
2) que la ausencia de indicación sobre el régimen jurídico aplicado al prestador de servicios, combinada con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, conduce directamente a una aplicación del principio del país de origen;
3) que la capacidad de intervención de las autoridades públicas en numerosos ámbitos se reducirá drásticamente haciendo por eso mismo muy difícil, o impidiendo incluso su capacidad para hacer respetar una serie de legislaciones sociales;
4) que este texto abre la vía a una gran inseguridad jurídica y a muy numerosos conflictos de interpretación y en consecuencia a un papel aún mayor del Tribunal de Justicia europeo, que consolida así una evolución de la gobernanza europea hacia el Gobierno de los jueces.
Una única conclusión debe sacarse: es necesario proseguir la presión para obtener el rechazo de este texto que permanece en la lógica del AGCS, el TCE, la CPE y de todas estas pretendidas reformas que acuerdan desregular y flexibilizar con el fin de permitir a un reducido número continuar explotando más."
* Raoul Marc Jennar es investigador para Oxfam Solidaridad- Bélgica y para la Unidad de investigación, formación e información sobre la globalización (URFIG, Francia). Es el autor de "Europa, la traición de las élites" (Fayard, 2004).
















