
Bibiana Medialdea / Espacio Alternativo, desde Caracas
La marcha del primero de mayo en Caracas ha sido, como cabía esperar, multitudinaria y rojísima. Desde la Bandera hasta la Avenida Urdaneta, desde las 9:00 hasta como mínimo las 16:00, una impresionante marea de franelas rojas ha recorrido la ciudad. La manifestación estaba convocaba por la coordinadora sindical UNT (Unión Nacional de Trabajadores) y ha sido apoyada de forma unitaria por toda la izquierda sindical, política y social. La asistencia a la marcha convocada por la CTV (Confederación de Trabajadores de Venezuela), central sindical de la oposición, parece haber sido realmente “escuálida”.
Como ya sucedió en el día internacional de la mujer y volverá a pasar en los próximos grandes eventos hasta las elecciones de diciembre, el tono principal de la marcha ha sido electoral. Los 10 millones de votos de apoyo al Presidente Chávez son el lema prioritario de camisetas y pancartas. No obstante, la composición de la marcha permitía apreciar cierta heterogeneidad. Por una parte los trabajadores públicos que desfilaban organizados por Ministerios, así como los facilitadores y voluntarios de las misiones, ambos con un mensaje fundamentalmente electoralista y de “agradecimiento” al presidente Chávez. Y por otro lado los sindicatos y los grupos más politizados, que combinaban las consignas electorales con lemas combativos: por el avance hacia un verdadero control obrero en las empresas cogestionadas; por el desbloqueo de la situación de empresas ocupadas que esperan la expropiación; contra el imperialismo; contra la corrupción y la burocratización; y reclamos por el Congreso que tiene pendiente de celebrar la UNT.
Dos elementos internacionalistas han estado muy presentes a lo largo de todo el día, tanto en los gritos y canciones como en las intervenciones públicas de los dirigentes sindicales. De un lado la solidaridad con los trabajadores inmigrantes en lucha en EEUU, y de otro, la euforia, al conocerse durante el curso de la marcha, la aprobación en Bolivia del decreto mediante el cual quedan nacionalizados los hidrocarburos del país andino.
Por último señalar que este año el 1ro de mayo ha sido una fecha especialmente clave para la clase trabajadora venezolana. Después de que la patronal hubiera conseguido que el gobierno la retrasara por dos veces, hoy ha entrado definitivamente en vigor lo que llaman la solvencia laboral. La solvencia laboral es una especie de certificado de condiciones laborales que pretende garantizar que las empresas venezolanas cumplan íntegramente con la legislación laboral vigente. Las empresas tendrán que obtener este certificado de “buena conducta laboral” para poder realizar gran parte de sus operaciones, entre otras, para poder operar con el Sector Público. Mientras la UNT ha defendido la solvencia laboral con contundencia, la patronal ha intentado por todos los medios que se suspendiera, o al menos, se suavizara sustancialmente antes de ser aplicada. Los sindicalistas no las tenían todas consigo. Después de dos aplazamientos y dada la beligerancia de la patronal no se podía descartar que la solvencia laboral volviera hoy a ser pospuesta, o lo que hubiera sido peor, se hubiera anunciado su reforma. Sin embargo el trabajo sindical ha dado fruto, y la ya de por sí emblemática jornada de hoy ha servido también para festejar un avance más de la clase trabajadora: con fecha de 1 de mayo de 2006 la solvencia laboral ha entrado en vigor en la República Bolivariana de Venezuela.