Publicado en corriente[a]lterna (http://www.espacioalternativo.org)

La izquierda social y el “no”

Publicado el 08/06/2006 - 09:33

no estatutLluís Rabell

Ciertamente, la ciudadanía no tiene aún una percepción clara - ni mucho menos! Sin embargo el fin del gobierno tripartito nos remite a un problema presente a toda Europa, y que han patentizado las sucesivas alternancias que, desde la década de los años ochenta, se han ido produciendo entre los encuentros clásicos de la derecha burguesa y la izquierda reformista.

La negación de los derechos democráticos nacionales que representan los humillantes recortes hechos por Madrid a la - ya de por si bastante moderada - propuesta de reforma estatutaria catalana, tienen mucho que ver con la acentuación de las políticas liberales por parte del gobierno del PSOE en materia fiscal y laboral, con su implicación en la agenda de Lisboa para la construcción de un espacio de libre competencia europea... y con la proyección internacional del imperialismo español, desde su presencia en América Latína hasta la creciente implicación en Afganistán. Y es que el avance de las políticas liberales se conjuga perfectamente con las inercias de los viejos Estados contra las aspiraciones de las pequeñas naciones que, como Cataluña o Euskadi, no disponen de soberanía política.

La dificultad para entender - con todas sus consecuencias - el nexo entre la reivindicación democrática de la autodeterminación y las resistencias sociales representa en estos momentos el problema más importante para la configuración de una izquierda combativa, anticapitalista. Hay toda una gama de falsas respuestas que están retrasando la eclosión. Hay, desde luego, el posibilismo de la renombrada "izquierda transformadora" (ICV-EUiA) que ha ido situandose cada vez más en una posición subsidiaria con respecto al PSOE hasta desdibujar cualquier política independiente del social-liberalismo. Este papel deviene realmente nefasto en lo concerniente al avance de la conciencia de la clase trabajadora. Por una parte, el desarme frente a la acometida liberal y la alianza con la derecha nacionalista que ya está poniendo en práctica el gobierno Zapatero. De otra, y al mismo tiempo que se va consolidando este entendimiento, conforta el PSC en la imagen que le ha permitido mantener una influencia determinante sobre todo un sector de la población humilde, proveniente de la inmigración interior: los vínculos de subordinación con el Estado español - consagrados por un Estatuto que pone sello a las pretensiones catalanistas "excesivas" - son presentados y percibidos como una "barrera de protección" ante un cierto nacionalismo burgés, arrogando y excluyente. He ahí un discurso que conecta con una buena parte de la población obrera - y de lo que algunos llamarían "blancos pobres". (Que pueden convertirse, con el agravamiento de las desigualdades sociales y la presencia de la nueva inmigración, en el blanco de una demagogia de corte neolerrouxista por parte de la derecha española y de la extrema derecha).

Así pues, podemos vivir una situación paradójica: el mantenimiento de la influencia política del reformismo sobre los sectores sociales más malogrados por las medidas liberales que el mismo PSOE aplica en el terreno industrial, de relaciones laborales, de servicios públicos o de fiscalidad. Hay un sector de la izquierda más luchadora y afín a los movimientos sociales y altermundialistas - el PSUC-Viu es un ejemplo - que mira de resolver esta contradicción pasando de puntillas sobre la opresión nacional de Cataluña con la ilusión de "regresar a la lucha de clases". (Estos sectores han caído frecuentemente en una actitud abstencionista ante el Estatuto o bien han acabado propugnando un "sí"... deseando que el referéndum pasé cuanto antes mejor). Pero finalmente todo se trata justamente de eso: de una ilusión. La cuestión nacional mediatiza la lucha de clases y condiciona todo el desarrollo. !Si incluso el programa y las alianzas del futuro gobierno de la Generalitat dependen del desenlace del referéndum del 18 de junio! ¿Hay que recordar quizá que el movimiento obrero de este país nunca no ha gozado de tanta fuerza y autoridad sobre el conjunto de la sociedad como cuando ha sabido conjugar la exigencia de progreso social con la lucha por la libertad nacional?

Finalmente, tenemos la izquierda independentista - desde los sectores más moderados y presentes en las instituciones, como ERC, hasta las corrientes extraparlamentarias más radicales - que, aferradas a un cierto razonamiento identitario, tienen una enorme dificultad para abrirse paso entre estas franjas populares. La liberación nacional, sin embargo, es imposible sin su concurso activo. Solo un discurso "rojo", antiliberal, que haga percibir la autodeterminación como el camino indispensable para conseguir un poder próximo y transparente en un mundo dominado por el dictado de las multinacionales, y como una garantía de convivencia democrática y de justicia social, puede ganarlas a la causa. Activistas desde el primer momento por el "No" al Estatut de rebajas que se propone, los hombres y mujeres de "Revolta Global" trabajamos por construir esta perspectiva.

 

* Publicado en el número 25 de "Revolta Global" www.revoltaglobal.net [1]


Fuente:
http://www.espacioalternativo.org/node/1496