Catalunya: Las elecciones del 16 de noviembre y la izquierda anticapitalista
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Por Andreu Coll

Las elecciones del 16N se presentan inciertas y con muchas especulaciones sobre los escenarios post electorales. Es muy probable que continúe el desgaste de CiU iniciado durante los últimos años, que el PSC se mantenga y que ERC e ICV-EUiA experimenten progresos importantes. Existe un sentimiento bastante unánime entre amplios sectores de la izquierda en Catalunya -incluida la izquierda radical- de que hay que movilizarse para derrotar al nacionalismo burgués y conservador de CiU en las urnas.

No podemos olvidar que CiU ha sido uno de los partidos que más ha contribuido a las contrarreformas neoliberales, no sólo en Catalunya, sino en el conjunto del Estado español, desde los años 80. Tampoco ha dejado de ser un firme aliado de la derecha española en asuntos socioeconómicos centrales para la burguesía y, de hecho, ha gobernado durante los últimos años con el apoyo del PP en Catalunya. La confusión entre CiU y las instituciones ha sido monstruosa desde la restauración de la Generalitat: el nepotismo, la corrupción y los escándalos políticos han caracterizado esta simbiosis partido-institución. Por todos estos motivos, resulta razonable la opción de votar a la formación más de izquierdas del arco parlamentario para conseguir este objetivo.

Por otro lado, y teniendo también presente que la "política del mal menor" puede acabar siendo el atajo más corto hacia el "mal mayor", no podemos hacernos ilusiones sobre el potencial de "giro a la izquierda" que puede representar un gobierno compuesto por PSC-ERC-ICV. No resulta difícil imaginar qué políticas impulsaría un gobierno de coalición entre estos partidos en el conjunto de Catalunya si hacemos un balance de las políticas que han seguido en las grandes capitales donde han gobernado y cuál es la relación de estas fuerzas con, y su actitud hacia, los movimientos sociales. La oposición de estos partidos a las políticas que caracterizan el neoliberalismo ha sido, en la mayoría de casos, verbal y su contribución al impulso de las luchas de resistencia ha sido testimonial desde el punto de vista militante y bastante instrumental y propagandista en la mayoría de casos.

En lo que respecta a Esquerra Unida i Alternativa, todo indica que, a pesar de contar con corrientes anticapitalistas consecuentes en su seno que luchan por una orientación de izquierdas -y con las que hay que contar para impulsar un futuro partido anticapitalista amplio y plural-, su pacto con Iniciativa per Catalunya supone -tanto en el contenido como en las formas- una supeditación a esta formación y a su orientación: la de formar un gobierno de "izquierda plural" en Catalunya similar a los gobiernos de "izquierda plural" francesa o del "Ulivo" italiano, ambos derrotados en las urnas durante los dos últimos años, y que se doblegaron a la mayoría de las constricciones neoliberales impuestas por la Eurolandia neoliberal.

En Catalunya, como en otros lugares del Estado español y de Europa está creciendo un movimiento contra la globalización y la guerra cada vez más arraigado. La presión combinada de ese movimiento y de un movimiento obrero en proceso de recomposición será la garantía de que las demandas sociales que pueda desencadenar la derrota del nacionalismo conservador abran paso a un giro a la izquierda en la situación política. Y, en otro orden de cosas, será dentro de, y junto a, las nuevas luchas sociales donde habrá que ir poniendo las primeras piedras para construir una "izquierda de izquierdas" que articule un espacio político de ruptura con el capitalismo. De no darse estos procesos, la izquierda institucional realmente existente no será capaz de ir más allá de un acompañamiento "social" de las recetas neoliberales en su política de gobierno.