¿Plan Ibarretxe o transición política en Euskadi?
política | Euskadi

Por Vicente Silva

Convendría quizá empezar intentando aclarar a que nos referimos cuando hablamos de "Plan Ibarretxe" . Por un lado podemos referirnos al texto articulado que el Gobierno Vasco ha presentado al parlamento y por otro al proceso que engloba tanto la propuesta del Gobierno Vasco (que no pasa de ser la del PNV), la propuesta del resto de opciones así como el proceso que desemboque en una consulta popular en la que Euskadi exprese su voluntad y determine su futuro.

Para mí no es lo mismo, y desde un punto de vista escrupulosamente democrático no deberíamos confundir ambas cosas. El plan Ibarretxe no deja de ser un texto articulado que representa la postura de una opción política, en este caso el PNV. Su importancia radica, en que es la propuesta del partido mayoritario en Euskadi que ha abandonado la comodidad ambigua con la que ha sido capaz de gobernar y suscribir pactos con todos los partidos del arco parlamentario , desde la "Izquierda Abertzale" hasta el PP. El PNV realiza su apuesta por profundizar en el autogobierno y la democracia, y eso es lo realmente importante. Que se abre un debate no sólo sobre el derecho de los pueblos a decidir su futuro sino sobre la propia naturaleza de la democracia.

Jamás podríamos compartir desde la izquierda la sanción del rey que contiene el proyecto de estatuto del PNV, ni tampoco podemos ignorar en un proyecto de convivencia la justicia social o el derecho a una vivienda digna para todas y todos. Es un proyecto que podemos compartir en lo que hace referencia a los derechos de Euskal Herria como sujeto activo tanto política como jurídicamente. Pero es el proyecto de una parte de la derecha y como izquierda nos corresponde intentar llenarlo de justicia social y democracia en los aspectos que van más allá del aspecto nacional.

Convendría quizá empezar intentando aclarar a que nos referimos cuando hablamos de "Plan Ibarretxe" . Por un lado podemos referirnos al texto articulado que el Gobierno Vasco ha presentado al parlamento y por otro al proceso que engloba tanto la propuesta del Gobierno Vasco (que no pasa de ser la del PNV), la propuesta del resto de opciones así como el proceso que desemboque en una consulta popular en la que Euskadi exprese su voluntad y determine su futuro.

Para mí no es lo mismo, y desde un punto de vista escrupulosamente democrático no deberíamos confundir ambas cosas. El plan Ibarretxe no deja de ser un texto articulado que representa la postura de una opción política, en este caso el PNV. Su importancia radica, en que es la propuesta del partido mayoritario en Euskadi que ha abandonado la comodidad ambigua con la que ha sido capaz de gobernar y suscribir pactos con todos los partidos del arco parlamentario , desde la "Izquierda Abertzale" hasta el PP. El PNV realiza su apuesta por profundizar en el autogobierno y la democracia, y eso es lo realmente importante. Que se abre un debate no sólo sobre el derecho de los pueblos a decidir su futuro sino sobre la propia naturaleza de la democracia.

Jamás podríamos compartir desde la izquierda la sanción del rey que contiene el proyecto de estatuto del PNV, ni tampoco podemos ignorar en un proyecto de convivencia la justicia social o el derecho a una vivienda digna para todas y todos. Es un proyecto que podemos compartir en lo que hace referencia a los derechos de Euskal Herria como sujeto activo tanto política como jurídicamente. Pero es el proyecto de una parte de la derecha y como izquierda nos corresponde intentar llenarlo de justicia social y democracia en los aspectos que van más allá del aspecto nacional.

El Plan Ibarretxe pone encima de la mesa la posibilidad de debatir, de cuestionar lo que para algunos parecen verdades absolutas. De cuestionar por ejemplo que las constituciones o los estatutos son intocables. Tenemos la oportunidad en Euskal Herria de dar un paso de gigante en el camino a la democracia plena, tenemos la oportunidad de demostrar que no pasa nada si la sociedad tiene en sus manos un mecanismo para decidir su futuro. La constitución del 78 es intocable para Euskadi según el PP-PSOE; pero también parece ser intocable para el resto del Estado. El proceso que se ha abierto en Euskal Herria es una oportunidad para el conjunto del Estado. La base de la democracia está en la voluntad popular, una constitución será más democrática y más justa cuanto más participe la sociedad en ella, y cuanto más democrático y dinámico sea el mecanismo para su reforma.

En el caso de Euskal Herria el proceso hay que situarlo sobre un doble plano. Por un lado el plano democrático; por otro el plano nacional. Ambos son importantes, pero sin duda para la izquierda es más deseable una autodeterminación definida sobre la base de la democracia que una autodeterminación definida sobre la base de la nación vasca. Aunque ambos planos se encuentran confundidos y también el derecho colectivo como nación es un derecho democrático, creo que desde un punto de vista de autodeterminación democrática se puede abordar mejor las cuestiones, tan controvertidas, de Navarra e Iparralde.

El plan Ibarretxe acierta cuando habla de que el pueblo vasco se encuentra actualmente repartido entre la CAPV, Navarra e Iparralde, pero olvida señalar que el pueblo español también está presente en Navarra y de que el pueblo francés es parte de Iparralde. Obviar esto y dar mayor importancia al aspecto de la territorialidad sería como poner la zancadilla a la democracia.

Euskal Herria o el pueblo vasco, es claramente un sujeto político con voluntad de ser sujeto jurídico. La mayoría de la sociedad vasca no comparte el marco actual de relaciones con el Estado español, el pueblo vasco se encuentra dividido en tres territorios diferenciados. Partimos de que todo esto es real, y teniéndolo encuentra debemos encontrar una salida común en base a la autodeterminación democráticamente construida. No sólo autodeterminación nacional para ser juridico-polítcamente lo que queramos ser, sino también autodeterminación popular para elegir el plan energético que deseemos por poner sólo un ejemplo. La constitución del 78 es intocable para Euskadi según el PP-PSOE; pero también parece ser intocable para el resto del Estado. El proceso que se ha abierto en Euskal Herria es una oportunidad para el conjunto del Estado. La base de la democracia está en la voluntad popular, una constitución será más democrática y más justa cuanto más participe la sociedad en ella, y cuanto más democrático y dinámico sea el mecanismo para su reforma.

En el caso de Euskal Herria el proceso hay que situarlo sobre un doble plano. Por un lado el plano democrático; por otro el plano nacional. Ambos son importantes, pero sin duda para la izquierda es más deseable una autodeterminación definida sobre la base de la democracia que una autodeterminación definida sobre la base de la nación vasca. Aunque ambos planos se encuentran confundidos y también el derecho colectivo como nación es un derecho democrático, creo que desde un punto de vista de autodeterminación democrática se puede abordar mejor las cuestiones, tan controvertidas, de Navarra e Iparralde.

El plan Ibarretxe acierta cuando habla de que el pueblo vasco se encuentra actualmente repartido entre la CAPV, Navarra e Iparralde, pero olvida señalar que el pueblo español también está presente en Navarra y de que el pueblo francés es parte de Iparralde. Obviar esto y dar mayor importancia al aspecto de la territorialidad sería como poner la zancadilla a la democracia.

Euskal Herria o el pueblo vasco, es claramente un sujeto político con voluntad de ser sujeto jurídico. La mayoría de la sociedad vasca no comparte el marco actual de relaciones con el Estado español, el pueblo vasco se encuentra dividido en tres territorios diferenciados. Partimos de que todo esto es real, y teniéndolo encuentra debemos encontrar una salida común en base a la autodeterminación democráticamente construida. No sólo autodeterminación nacional para ser juridico-polítcamente lo que queramos ser, sino también autodeterminación popular para elegir el plan energético que deseemos por poner sólo un ejemplo.