Ante la votación parlamentaria de la FINUL
Carlos Sevilla Alonso
El debate parlamentario celebrado el 7 de Septiembre acerca del envío de un contingente de 1100 soldados españoles en el marco de la FINUL (Fuerzas Interinas de la Naciones Unidas en el Líbano), se ha saldado con una votación unánime a favor de todos los grupos parlamentarios por razones diversas. En la mañana del 8 de Septiembre zarpaban desde la base naval de Rota cuatro buques de la armada con 490 efectivos de la brigada de infantería de la marina y 76 soldados del ejército de tierra. En una semana aproximadamente, las fuerzas españolas desembarcarán en el puerto de Tiro, con destino a la zona de despliegue situada en el oeste, en la franja libanesa comprendida entre los altos del Golán (tierra siria ocupada por Israel desde la guerra del 67), el valle de la Beka y las granjas de Sheba (ocupadas por Israel y reivindicadas por Líbano). El objetivo de las tropas españolas sería cortar las líneas de avituallamiento del partido-milicia Hezbollah, controlando la frontera con Siria junto al ejército libanés. Pero los objetivos son diversos si se atiende a las distintas posiciones sostenidas por las fuerzas políticas en el debate tenido al Congreso de los Diputados. Esto responde a la ambigüedad calculada de la resolución 1701 de las NNUU.
El gobierno de ZP y el grupo parlamentario socialista, aparecen ante la opinión pública como defensores de una nueva política exterior “multilateralista”, de la que sólo la retirada de las tropas de Irak constituye una discontinuidad, respecto a la “unilateralista” del PP. Así, el respeto de la “legalidad internacional”, es decir, del acuerdo entre las cinco potencias del Consejo de Seguridad, se presenta como una ruptura con la política exterior del PP alineada claramente con los neoconservadores americanos. El PP votó a favor del envío de tropas, a pesar de que su lobby más derechista alineado con la posición EEUU-Israel y articulado en torno a la FAES, hiciera todo lo posible para garantizar el voto contrario…porque no garantizaba el desarme de Hezbollah. IU, a través de Gaspar Llamazares, apoyó “con condiciones y con esperanza” la misión como una iniciativa “necesaria” pero “no suficiente” destinada a “estabilizar la zona para la reconstrucción” y a “obligar a reparar los daños a quien los causa”. Es decir, Israel. Y esto a pesar de que los costes de la reconstrucción del Líbano, asignados tras la conferencia de “donantes” celebrada una semana antes en Estocolmo, no serán asumidos por Israel sino más bien por EEUU con 230 millones de euros, la Comisión Europea con 62 mill. de €, Estado español con 31,75 millones €, Francia con 19 mill. de € y otras aportaciones menores de Alemania, Suecia, etc. La partida española para el Líbano se dividirá en un primer paquete de 6 millones de ayuda humanitaria inmediata, 4 de los cuales ya han sido desembolsados, y en un aporte de 25 millones de euros al “plan de reconstrucción” para el período comprendido entre 2006 y 2008.
Esta misión de “interposición” recuerda a otro de los grandes momentos multilaterales conducido por el social-liberalismo internacional en Kosovo. Aquella fue una misión de la OTAN en el patio trasero de Europa conducida por los EEUU y ésta es una fuerza de la OTAN, bajo la hoja de parra onusiana, ante el impass tanto del ejército americano empantanado en Irak y Afganistán, como del Tsahal batido en retirada ante los Kathiusas y la guerra de guerrillas desplegada por Hezbollah.
La resolución 1701 de las NNUU avala la ampliación del contingente de la FINUL hasta los 15000 soldados, en el marco del capítulo VI de la carta de las NNUU, como una fuerza de interposición y consolidación del alto el fuego (peacekeeping) entre Israel e Hezbollah alcanzado tras la guerra de los treinta tres días. Los principales contingentes serán aportados por Italia, Francia, el Estado español y Turquía, todos ellos miembros de la OTAN. Difícilmente se puede tratar de una fuerza de interposición aquella que se sitúa en el territorio de uno de los países en este caso el agredido.
La ambigüedad con la que nace esta misión, acerca de los objetivos de desarme del “partido de Dios”, la recuperación del terreno perdido por parte del ejército libanés y el establecimiento de la fuerza internacional en la frontera entre Líbano y Siria, ha permitido el apoyo unánime de todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria. El impasse del proyecto estratégico estadounidense unilateralista del “Gran Oriente Medio” ofrece la ocasión a la multilateral Europa y a sus “partenariados euromediterráneos”, para consolidar un rol protagonista en un área de gran interés geoeconómico sin romper con los Estados Unidos, hecho que explica la renovada unidad europea en la empresa libanesa. El retorno de la ONU y del multilateralismo responde a una fase de compromiso entre intereses capitalistas diferentes que hoy buscan una nueva composición y un nuevo equilibrio en vista de una fase posterior. A esto responde la ambigüedad calculada de la resolución y la modalidad político-operativa de la FINUL (2).
El 29 de Noviembre del 2000, el gobierno libanés a través del entonces ministro de Economía y hoy primer ministro del Líbano, Fouad Siniora, redujo fuertemente los derechos aduaneros a la entrada de mercancías. Siniora, gran defensor de la economía de mercado, comenzó su carrera trabajando en el Citibank antes de ser empleado por Rafik Hariri1 en 1982. Ocupó posiciones diversas en las empresas de Hariri. Es de sobra conocida la relación entre la familia Hariri, la clase dominante libanesa y el clan de los Saud. Según el Inter Arab investment guarantee corporation, la Inversión Directa Extranjera (IDE) en el 2003 en Líbano fue fundamentalmente de los países del golfo: Arabia Saudí 595 millones de $, Emiratos Arabes Unidos 170 millones de $, Qatar 60 millones de $ y Kuwait con 25 millones de $; el porcentaje de IDE en Líbano sobre el PIB en el 2003 asciende al 11% según el World Investment Report 2004 de las Naciones Unidas.
La localización geográfica estratégica, el ser una economía de mercado con alto grado de apertura, la escasa presión fiscal sobre los beneficios de las sociedades (15%) y el hecho de contar con una “buena” legislación sobre despidos, convierten al Líbano en un destino interesante para las inversiones2. Así, en Enero del 2002 se firmó el acuerdo de asociación del Líbano con la UE que será de aplicación a partir de Enero del 2007. Curiosamente durante el desarrollo de la misión de la FINUL.
Italia, Francia y el Estado español persiguen en Líbano intereses geopolíticos y económicos diversos. Francia, antigua metrópoli y encargada de la FINUL (1), ha concluido junto con EEUU importantes contratos de armamento con los sauditas (aliados de la clase dominante libanesa y principales inversores directos en Líbano) el pasado julio y es el segundo país de referencia de las importaciones libanesas3. Italia, mantiene un importante acuerdo militar con Israel, busca el refuerzo de su rol militar y político para contar en las decisiones sobre Irán (el primer socio comercial iraní es Italia como antes lo era Francia en Irak) y es el primer país de referencia de las importaciones libanesas4. El Estado español, es un buen socio comercial de Israel con un gran desequilibrio de la balanza comercial en favor de esta última5 y sus exportaciones al Líbano6 ascendieron en el 2005 a 134.290.000 €, una cifra ridícula si se compara con los principales partners comerciales del Líbano, Francia e Italia. España aspira a jugar la partida europea para contar en las opciones geopolíticas que los EEUU han producido en estos años, es decir, la vuelta a una política exterior dirigida a oriente medio menos agresiva para extender sus relaciones productivas y comerciales. El negocio de la reconstrucción abre nuevas expectativas.
Estabilizar la situación con una fuerte presencia en el territorio puede servir a garantizar el propio circuito de negocios. El papel de la “fuerza de interposición” consiste en apoyar política y militarmente los intereses económicos respectivos a través de una alianza de Estados, violando claramente la soberanía libanesa. Para Israel, el tener el frente norte ocupado, le permite continuar su campaña de agresión en la franja de Gaza, anular la retirada de Cisjordania prosiguiendo con la colonización del territorio. La gestión multilateral europea de la “guerra global y permanente” americana, está destinada a consolidar unos intereses específicos en el área en cuestión.
El desarrollo de la misión y los posibles incidentes que se produzcan abren la ventana de oportunidades para un movimiento antiguerra que exija la retirada de las tropas españolas de todos los teatros de guerra. Empezando por el Líbano y Afganistán ante el recrudecimiento de la situación en las provincias del sur. Exigiendo una solución a la cuestión palestina, según las resoluciones 242 y 338, a través de un Estado palestino en las fronteras del 67 con capital en Jerusalén Este. Suspendiendo los acuerdo comerciales y militares de la UE y los bilaterales del Estado español con Israel.
El impasse de las tropas americanas y británicas en Irak y Afganistán, la masacre israelí del pueblo palestino, la FINUL (2) en el Líbano, de una parte, y la crisis nuclear iraní junto con sus aliados en la zona de otra parte, permiten una redefinición del “equilibrio del terror” entre los bloques. Sólo un movimiento antiguerra coordinado internacionalmente, que aborde el conjunto de la situación en oriente medio, puede ofrecer una salida a este “infierno de Dante”. Las movilizaciones europeas contra la guerra, señaladas por el 4º Foro Social Europeo para la semana del 23 al 30 de Septiembre, deberán tener en cuenta este cambio de situación, marcar una política alternativa a la de las “fuerzas de interposición” y señalar una exit strategy a la recolonización del medio oriente.
Notas
1. Ex primer ministro libanés (1992-1998 y de 2000-4) asesinado en Febrero del 2005. Este asesinato motivó la resolución 1559 del Consejo de Seguridad, que exigía el desarme de las milicias y la retirada de las tropas sirias. Hombre de negocios ligado con la elite saudita contribuyó a la reconstrucción del Líbano tras la guerra civil bajo los auspicios del Banco Mundial. Ver Camile Dagher (2005), “El asesinato de Hariri y los aprendices de brujo”, VIENTO SUR, nº 80, pp. 17-23.
2. “Guía de la inversión en Líbano”, Oficina económica y comercial de la Embajada de España en Beirut, 22 de Agosto del 2005. En Nota_Informativa_GUIA_INVERSION_9992_.pdf
3. En el 2001, el 9,6% de las importaciones libanesas provinieron de Francia, según el Observatorio Económico sobre Datos FMI-DOTS, Enero 2003. En: www.mincomes.it/italia-libano
4. En el 2001, el 11,2 % de las importaciones libanesas provinieron de Francia, según Observatorio Económico sobre Datos FMI-DOTS, Enero 2003. En: www.mincomes.it/Flussi%20commerciali%20italia-libano.
5. Según los datos del Instituto español del Comercio Exterior (ICEX) de Febrero del 2006, las importaciones de España a Israel fueron de 41, 27 millones de €uros, mientras las importaciones ascendieron a 52, 23 millones de €uros. La IDE de Israel en España fue de 3,47 millones de €uros mientras la de España en Israel fue apenas de 0, 15 millones de €uros.
6. Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Beirut (2006), Estadísticas bilaterales entre España y el Líbano de 2000 a 2005. En www.icex.es/cda/controller .




















