Ion Andoni del Amo Castro
Que se cayó de un cocotero durante sus vacaciones en las Bahamas. Eso contó Keith Richards para explicar su paso por el hospital que provocó una suspensión de la gira de los Rolling, antes de la faringitis de Mick.
En el reciente periodo vacacional en Euskal Herria, asistimos a caídas de cocotero, en este caso en sentido figurado: el proceso político abierto, que se las prometía felices, parece atravesar una crisis. Probablemente no será la última ni la peor, pero es importante y define elementos a tener muy en cuenta. Las manifestaciones de los distintos agentes al respecto se suceden: en estos días. La propia Euskadi Ta Askatasuna, en su comunicado del 18 de agosto, constataba "una situación de crisis evidente". Se reprocha a PSOE y PNV que están demostrando una voluntad clara para retrasar los pasos a dar, intentando desvirtuar y vaciar de contenido el proceso, identificando la situación abierta con el fin de ETA y con que la izquierda abertzale admita dócilmente el marco actual. La conclusión que el MLNV en su conjunto transmite estas últimas semanas es que el PSOE quiere desarrollar su propio modelo de Estado y convertir el proceso en un mero instrumento para continuar en el poder; que PNV y PSOE pretenden construir un proceso a la medida de sus intereses y necesidades.
Caída de cocotero de viejo rockero. Mas allá de inciertas negociaciones secretas que se prometían encarriladas, es algo que se veía venir. No podemos sino coincidir en ese análisis que ahora transmite el MLNV. El PSOE tiene la clara intención de abrir un proceso neoestatutario, en la línea de lo ocurrido en Catalunya. Hablará de paz, de desmilitarización, de presos y de cierto desmantelamiento de la legislación de excepción (y no a la primera, como vemos, también esto habrá que pelearlo). Pero en el proceso político no parece que por propia voluntad vaya más allá de una reforma estatutaria a lo catalán, para lo que espera que el PNV cumpla el papel(ón) que en Catalunya jugó CiU, pactando un estatuto “cepillado” que no cuestiona la soberanía nacional española.
¿Y dónde queda el derecho de autodeterminación? Pues evidentemente, nadie lo va a dar de gratis. Ni tampoco a cambio del final de una lucha armada que ya ha sido amortizada y no supone un elemento de desestabilización del Estado. Ni por más argumentos razonados que demos. Los derechos políticos no se mendigan, se arrancan, dijo alguno.
¿Cómo? Pues aunque sea una obviedad, la gira que Euskadi Ta Askatasuna iniciase el 22M no admite suspensión; ya lo hemos dicho, la lucha armada hoy no es un elemento de presión, el Estado ha ensayado ya toda una suerte de medidas represivas frente a ella, que a quien desgastan políticamente es a las posiciones soberanistas en general y a la izquierda abertzale en particular.
En la Europa del siglo XXI, la gran baza para "arrancar" el derecho de autodeterminación es la articulación de mayorías políticas soberanistas que pongan en marcha un proceso soberanista que avance deforma democrática, desde los marcos actuales pero para desbordarlos. El acuerdo de Lizarra o el Plan Ibarretxe que amagaba esa vía -aunque probablemente nunca estuvo dispuesto a afrontarla hasta sus últimas consecuencias, convocatoria unilateral de consulta y desobediencia civil desde las instituciones- tambalearon no pocos cocoteros del Estado. Sólo la perspectiva de un proceso de esta naturaleza obligará al PSOE a negociar en serio y no jugar a envolventes.
Entonces, ¿mesa de partidos con acuerdo previo de mínimos entre soberanistas? Parece la buena, pero que se queda en puro voluntarismo. Es claro que en la realidad política hoy es otra. El PNV de Imaz no está en esa línea: ni en los parámetros soberanistas de 1998, ni en los del Plan Ibarretxe, ni siquiera en el discurso del lehendakari. El propio Josu Jon ha descartado explícitamente cualquier acuerdo previo entre soberanistas. A nada que tenga margen, intentará, como apunta Euskadi Ta Askatasuna, construir junto al PSOE un proceso a medida de sus intereses y necesidades. Podemos quedarnos clamando las bondades del acuerdo entre las fuerzas soberanistas, mientras asistimos con cara de tontos a una mesa de partidos y un proceso vertebrado en torno a un acuerdo neoestatutista PSOE-PNV.
La única forma de evitar ese escenario que viene, de evitar que el PNV de Imaz haga de CiU, es articular una potente referencia soberanista a su izquierda, de forma que no se atreva a dar ese paso en falso, so riesgo de varapalo electoral que le alejaría de sus "negocios". En la actual coyuntura, ésta es la clave del proceso político; no hace falta subirse a un cocotero para verlo. Poner en marcha un agrupamiento expansivo de izquierda soberanista sin ataduras políticas o económicas con el actual marco. El PSOE lo sabe y por eso sigue trabando la actividad política de Batasuna. Pero el MLNV puede errar el cálculo si cree que por sí solos -aun con un previsible subidón electoral, que tampoco será para tanto- posee la suficiente masa crítica para condicionar el proceso. Lo mismo cabe aplicar para quienes siguen predicando el acuerdo entre "todos" los soberanistas o especulan con seguir caracoleando y "negociando" en torno al PNV en lugar de construir un contrapeso efectivo. Corresponde a Batasuna, como fuerza mayoritaria de la izquierda soberanista, la responsabilidad principal de abrir ese proceso de agrupamiento expansivo, pero ello no excusa a los demás (EA, EB, Aralar) para seguir mirando hacia otro lado.
Un proceso en el que hablar también de muchas otras cosas, de alternativas, de qué izquierda queremos, de modelo de desarrollo, de funcionamiento democrático, de tipo de organización... Está en juego construir una Euskal Herria soberana y distinta, con algún riff de guitarra incluso. Cuidado con las caídas de cocotero a destiempo.
31 agosto 2006
* Ion Andoni del Amo Castro es miembro de la Ejecutiva de Aralar




















