Movimiento antiguerra internacional: Contra la Guerra Total
antiguerra | Europa

Por Jean Mielch

Mala notícia para Exxon y demás Halliburton, el movimiento antiguerra no se atasca ni se estanca. Al contrario, se amplía y se radicaliza.

Sin ninguna reserva, los 2.100 afortunados que habían conseguido introducirse en la carpa del Stade de France, en Saint-Denis, aplaudieron la introducción de Ignacio Ramonet, director de publicación de Le Monde diplomatique: "Desde el 11 de septiembre de 2001, la mundialización liberal dispone de un brazo armado." "La guerra es desde entonces total": después de los "frentes económicos e ideológicos", he aquí que la mundialización se vuelve una guerra "social", "policial" y "ecológica" que nos afecta "cada día".

Igualmente apreciadas fueron las intervenciones de las representantes de los movimientos antiguerra de Cataluña y Gran Bretaña. "El capitalismo necesita guerra permanente para existir", explicó Rosa Canadell, respondiendo así a la cuestión de Lindsey German: "¿Cómo no ver que hay un vínculo entre guerra y capital?". En cuanto a Toni Negri, que se lanzó, de pie, en una verdadera arenga, estuvo a dos dedos de la aclamación tras decir que "la guerra está convirtiéndose en la forma por la cual y para la cual el poder mundial está creándose". "Hay un plan, un proyecto. No es una guerra imperialista a la antigua, sino una guerra global llevada por el capital global", añadió el coautor de Imperio, antes de llamar a la creación de una "nueva izquierda", haciendo evolucionar "nuestro combate para la paz hacia un combate social".

En este ambiente, la tesis de una Europa-potencia, que debería construirse para hacer contrapeso a la superpotencia estadounidense, no podía dejar de aflorar en el debate. Aunque desprovista de portavoz, fue puesta sobre la mesa e impugnada por nuestro camarada Gilbert Achcar. "Incluso si hay disensiones sin precedentes entre potencias, entre aliados, nuestra crítica no debe hacerse dentro del sistema sino contra él. No debemos tomar partido entre los rapaces que se reparten el mundo. Nos es necesario, al contrario, avanzar en la idea de una Europa pacífica, progresista, con un modelo social atractivo para el resto del mundo y, en particular, para la población de los Estados Unidos." Pues es primordial "que el movimiento antiguerra se desarrolle dentro de los Estados Unidos".

Un buen comienzo, y las cosas progresan también en Italia, en Israel, en Polonia, países cuyos Gobiernos son proguerra. Una mirada sobre la experiencia inglesa: "nuestro movimiento es amplio, multiétnico", otra sobre la española: "viene hoy con nosotros gente que nunca se había manifestado, y se discute en los barrios, entre vecinos". El Foro social europeo está dispuesto para dar de nuevo, después de la iniciativa histórica del 15 de febrero de 2003, un impulso decisivo al movimiento antiguerra. Objetivo: una gran movilización por el final de la ocupación de Irak.


Publicado en Rouge Quotidien nº 2, periódico de la LCR francesa. Traducción de Emo para corriente alterna.