Carlos Sevilla
¿Amigos del mercado los ex marxistas? (Market friendly former marxists?) Con esta pregunta se interrogaba hace unos meses el semanario británico The Economist acerca de la composición del gobierno Prodi, plagada por una clase política heredera del antiguo PCI y ,en menor medida, de la Democracia cristiana. Sus temores se han ido disipando en estos meses de legislatura, entre las liberalizaciones de sectores profesionales y los presupuestos generales del 2007, alabados por la Comisión Europea y el FMI, que van en la buena dirección.
El balance provisional a 200 días de la constitución del gobierno Prodi no puede ser más desalentador. Liberalizaciones, retiro de las tropas de Irak según los "tiempos técnicos" (aún siguen allí), votación de los créditos de guerra para la "misión de paz" en Afganistán, envío de tropas al Líbano, venta de armas a la democrática China y…la joya de la corona, la que define el sello de un gobierno, los presupuestos generales para el 2007, que cumplen a rajatabla la ortodoxia de Maastricht a través de recortes al gasto en sanidad, educación (escuela, universidad e investigación), servicios municipales, aumento del gasto militar, etc. En definitiva, una política de alternancia incapaz de destruir las bases materiales y culturales del berlusconismo: precarización del trabajo, guerras en Irak y Afganistán y racismo institucionalizado.
A esta situación ha ayudado ciertamente el cambio de orientación del grupo dirigente de Rifondazione Comunista (RC), paladín en otros tiempos de la izquierda alternativa europea y hoy en día socio fiable de la Unione, la coalición de gobierno que sostiene al ultraliberal Romano Prodi. Como se diría en el Estado español, una "oposición influyente"…dentro del gobierno. Esta mutación profunda data del balance crítico y negativo del referéndum en el 2003 sobre el artículo 18 del estatuto de los trabajadores (ampliación de los derechos sindicales a las empresas con menos de 15 trabajadores) que fue derrotado por falta de quórum. Este hecho puso fin a la orientación prioritaria de RC hacia la construcción de los movimientos, tras el "bienio rojo" de movilización social entre Génova 2001 y el 15 de Febrero del 2003 contra la guerra. Fue en este bienio cuando el V Congreso del partido aprobó la crítica del estalinismo (no de la burocracia que es su soporte material) y la inversión de su capital político en los movimientos. De esta época son las famosas "15 tesis para la construcción de una izquierda europea de alternativa" de Fausto Bertinotti, hoy presidente de la cámara de los diputados.
Así, tras el descalabro del referéndum, de la ilusión social se pasó a la ilusión política, esto es, a la hipótesis de la coalición de gobierno con el centro-izquierda social-liberal para derrotar electoralmente a Berlusconi. El VI Congreso de RC en el 2005 traduce formalmente este pasaje político, hacia la constitución de la Unione y el gobierno Prodi bis. De este congreso emerge también la idea de la "Gran Reforma", una hipótesis neoconcertativa con los sectores de la "buena burguesía" dispuestos a caminar "más allá del liberalismo" para "reducir el daño" de las políticas neoliberales contra el mundo del trabajo. Un proyecto que, como señalan Turigliatto y Cannavò1, tiene un límite importante: "la burguesía italiana no tiene márgenes de redistribución o si los tiene, prefiere, sin embargo, una reestructuración de los "costes del trabajo" y de la contratación colectiva, una revisión del gasto en pensiones a favor del desarrollo de los fondos de pensiones y un plan de liberalizaciones extremas. Se trata de reformas indispensables para andar a la misma velocidad que el resto del capitalismo europeo y la competencia internacional. El Gobierno de Prodi constituye un instrumento privilegiado para este proyecto porque arrastra tras de sí a los sindicatos con el tema de la concertación y, gracias al giro del PRC, por la ausencia del único partido que hasta ahora estaba empeñado en el conflicto social".
En esta coyuntura política, nace Sinistra Critica (SC), como área programática alrededor de la revista ErrE-Bandiera Rossa (IV Internacional) presentando una moción alternativa a la de la mayoría en el VI congreso de Rifondazione Comunista en marzo de 2005, obteniendo entonces el 6,5% de los mandatos. Los militantes que forman esta corriente se habían unido en octubre de 1998 a la mayoría del PRC de Fausto Bertinotti, de acuerdo con él para que el PRC dejara de apoyar la política neoliberal (los presupuestos generales del 98) del precedente gobierno Prodi, determinando su caída. La integración en la mayoría se produjo en el "bienio rojo" (congreso del 2002) cuyas conclusiones antes apuntábamos. Una interpretación radicalmente diferente de los resultados del referéndum del 2003 (11 millones de votos a favor de la extensión del art. 18) en un contexto de gran oposición de las principales fuerzas políticas, sindicales y mediáticas de la izquierda, marcó el primer enfrentamiento entre la corriente y la mayoría de RC. SC retomó su autonomía en 2005 cuando Bertinotti llevó a cabo un giro hacia la coalición de centro-izquierda y la "Gran Reforma".
El III Congreso de Giovani Comunisti, la organización juvenil del PRC, celebrado el septiembre pasado ha visto aumentar la influencia interna de SC en el partido hasta el 10 %, gracias a la oposición de SC en las cámaras (congreso y senado) contra los créditos de guerra en Afganistán (a diferencia del resto del partido) y gracias también a un ciclo parcial de movilizaciones que se ha abierto contra la precariedad (Stop Precarietà! el pasado 4 de Noviembre), contra las grandes infraestructuras articulando nacionalmente a diversas campañas territoriales (No Tav contra la alta velocidad en Val di susa, No Mose contra los pollder en Venecia, No ponte contra el puente a Sicilia) y contra los presupuestos generales para el 2007 de Prodi (jornada del 17 de Noviembre) apoyados por RC.
El reciente seminario de SC en Riccione (octubre 2007) contó con la participación de más de 300 personas venidas de todas las regiones de Italia. La moción conclusiva del encuentro, señala una exit strategy de Rifondazione frente a la hipótesis del partido de la izquierda europea, proyecto estratégico promovido por la mayoría de RC de una izquierda de gobierno destinada a "reducir el daño" y a sostener el "mal menor". La elaboración de un manifiesto programático "Anticapitalista! Una sinistra critica per il XXI secolo" para el próximo encuentro de enero, sellará la constitución formal de la asociación Sinistra Critica a nivel nacional para dar una salida política alternativa a la crisis que atraviesa la izquierda italiana y sobre todo, a la crisis de RC, una "izquierda de gobierno" útil para los amigos de la "gran reforma" y del mercado capitalista que señalaba el Economist.
Roma, 15/11/2006
[Este breve recorrido por la izquierda italiana y el gobierno Prodi sirve como complemento a la lectura del artículo, "Izquierda anticapitalista o izquierda de gobierno" de Salvatore Cannavò y Franco Turigliatto, que aparecerá en VIENTO SUR en la sección "Desorden Global" del próximo número de la revista impresa. Formará parte también de un especial sobre la izquierda anticapitalista europea en el próximo número de Revolta Global]




















