Semana de lucha por la vivienda digna. Diciembre’06
Asamblea contra la precariedad y por la vivienda digna
El oligopolio del suelo y el ladrillo ha impuesto un modelo de vivienda y urbanismo basado en la expansión constante de la mancha urbana, colonizando nuevo suelo y construyendo nuevas viviendas que vender da igual su destino o si llegarán a ser habitadas, el negocio está en construir y vender nuevas viviendas y ciudades, y una vez vendidas, a pensar en el siguiente desarrollo inmobiliario, abandonando a su suerte la ciudad ya construida y consolidada, en una continua huida hacia delante y una política de tierra quemada. Nos dicen que hacen falta más viviendas y que se necesita urbanizar más suelo para construirlas. La realidad es que sobran: hay más de 3 millones de viviendas vacías en España según el censo de viviendas que elabora el INE.
En este enfoque capitalista de la vivienda como mercancía y negocio, una vivienda vacía se destina a especular con ella a la espera de rentabilizar su inversión y venderla. Esta perversión lleva a que en Madrid capital haya 180.000 viviendas vacías según el Censo del INE. Mientras que hay decenas de miles de personas que no pueden acceder a la vivienda otros miles de empresas y personas mercadean con esas mismas viviendas y las mantienen vacías porque todavía no han saciado su sed de dinero.
No hay nada más irracional desde un punto de vista social, ecológico o macroeconómico que construir viviendas para no usarlas. Si en este país hace falta vivienda, lo lógico y racional es recurrir a las viviendas ya existentes. La mayoría de estas viviendas están en condiciones de ser habitadas y las que no, pueden y deben ser rehabilitadas para cumplir con su función social.
Las dos líneas principales deben pasar por dar uso social a las viviendas vacías existentes y a nivel de ciudad eso debe traducirse en la consolidación y mejora de la ciudad existente antes de incidir en la expansión y construcción de nuevas ciudades. Rehabilitación y uso de las viviendas existentes y consolidación y recuperación de la ciudad existente.
Actuar sobre la ciudad consolidada: las viviendas vacías.
Actuación realizable a corto plazo articulando leyes para poder actuar sobre ellas, no hay que esperar varios años a construir las viviendas porque ya existen. Es un auténtico plan de choque.
Antes de seguir construyendo sin freno, es más razonable dar un uso social (habitar) y rehabilitar (cuando sea necesario) el amplio parque de viviendas ya existente, empezando por los millones de viviendas vacías. En aquellas zonas urbanas con una necesidad urgente de vivienda se considerará a las viviendas vacías un "bien de lujo", contrario al interés general y se actuará sobre ellas. Si el propietario no puede acreditar un uso social de esa vivienda, deberá pagar un contundente impuesto de bien de lujo que desincentive el mantenerla deshabitada. Como alternativa para evitar el impuesto, el propietario podrá ceder la vivienda a una bolsa pública de alquiler y recuperarla cuando pueda acreditar un uso legítimo. La bolsa de alquiler cobrará al inquilino una renta destinada a garantizar en todo momento el perfecto estado de mantenimiento y conservación de la vivienda.
VIVIENDAS VACÍAS: conceptos a abordar y debatir
- modelo económico basado en la nueva construcción (infraestructuras, suelo, vivienda,…)
- la vivienda como bien de uso frente a la vivienda como inversión (=viviendas vacías)
- rehabilitación y recuperación vs nueva vivienda y nueva ciudad
- marginación, guettificación, hacinamiento e infraviviendas
- límites al concepto de vivienda vacía
Reivindicaciones y propuestas de la Asamblea
El problema de la vivienda es el de un modelo económico y social que pone este país al servicio de la especulación inmobiliaria. Su objetivo es hacer negocio con la vivienda y el suelo, y da igual cuál sea su coste económico o medioambiental o si alguien podrá habitar esas viviendas.
En este país sobran viviendas construidas (hay más de 3 millones vacías) y sin embargo es más caro que nunca acceder a ellas, tanto en compra como en alquiler. ¿La causa? Una necesidad social básica como la vivienda se ha convertido en una mercancía con la que se especula: se compra o se alquila en el mercado, y se excluye de su acceso a "los no rentables". Un mercado controlado por un oligopolio de propietarios del suelo, promotores, bancos, constructoras y corruptos que se forran a costa de hipotecar y atar a la precariedad a millones de vidas de por vida.
Podemos comprar todo tipo de cosas inútiles y baratas en los centros comerciales, pero no podemos acceder a derechos que consideramos deberían ser fundamentales como es el "derecho a techo". Para garantizarlo hay que sacar la vivienda del mercado y del mercadeo, y garantizar el control democrático y directo de los ciudadanos sobre este derecho frente a la corrupción imperante en todo tipo de administraciones públicas.
Primero debe darse un uso a todas las viviendas existentes para cubrir las necesidades de alojamiento de la población, y allí donde sea necesario, la iniciativa pública generará suelo barato para promover vivienda social en alquiler.
OBJETIVO: QUE TODAS LAS PERSONAS PUEDAN ACCEDER A UNA VIVIENDA DE ALQUILER SOCIAL FUERA DE LOS MECANISMOS DE MERCADO
Todas estas viviendas deben generarse e insertarse en un modelo de urbanismo y de territorio al servicio de los ciudadanos y sus necesidades.
Ejes de propuestas que plantea la Asamblea
1. Dar uso social a las viviendas vacías existentes. Acotar las zonas con una necesidad urgente de vivienda e identificar todas las viviendas vacías que existen. El propietario de una vivienda vacía tendrá dos opciones: cederla para que sea gestionada públicamente, alquilándola por una renta que cubra los costes necesarios para mantener esa vivienda en perfectas condiciones de conservación y habitabilidad. En caso de negarse a alquilar una vivienda vacía en una zona donde es necesaria, será considerada bien de lujo y gravada con un contundente impuesto que desincentive mantenerla vacía.
2. Disponer de suelo barato para vivienda social. Todo el suelo debe declararse protegido. La generación de nuevo suelo urbano debe responder al interés social y ser gestionado con criterios democráticos y la participación activa de la población. Desligar el valor del suelo del precio de mercado, que incorpora expectativas inmobiliarias, pudiendo así expropiarlo para generar vivienda social pagando un precio ligado solamente a su aprovechamiento agropecuario o similar.
3. Constitución de un amplio parque público de alquiler no lucrativo que cubra TODAS las necesidades de alojamiento, edificado mediante una constructora pública, que rompa con la precariedad laboral del sector y elimine los beneficios de las constructoras a costa de la vivienda social. Todo el gasto público en vivienda debe destinarse a promover este parque de vivienda social de alquiler, reorientando la política actual centrada en subvencionar y subsidiar la compra y la propiedad de la vivienda.
4. Modelo de urbanismo, ciudad, territorio y sociedad sostenible, que debe estar al servicio de los ciudadanos y no de los propietarios del suelo, promotores y constructores. Serían los ciudadanos los que controlarían el diseño y desarrollo urbanístico del territorio mediante asambleas y referéndum. Este urbanismo pasa por mejorar y rehabilitar la ciudad existente, una edificación en altura razonable (ni adosados ni rascacielos), bloques de viviendas en manzanas abiertas a la ciudad y no prisiones encerradas sobre sí mismas, espacios de socialización ajenos a la lógica comercial (plazas, parques, centros sociales, espacios deportivos), la apuesta por el transporte colectivo, mezcla de usos del suelo evitando la especialización extrema del espacio urbano y la creación de zonas marginales…




















