Comunicado de Espacio Alternativo
La Sentencia del Tribunal Supremo por la cual las organizaciones Jarrai, Haika y Segi son consideradas organizaciones terroristas, elevando en consecuencia las penas de cárcel impuestas a 23 de las personas juzgadas, abre una peligrosa vía en la jurisprudencia del alto tribunal. Éste, al dictar la sentencia, ha asumido la tesis según la cual todas aquellas organizaciones y entidades cuya actividad puede ser considerada, en general, de apoyo a ETA deben ser consideradas “organizaciones terroristas”. Fue el juez Baltasar Garzón quien empezó a justificar de esta forma una parte de sus acciones contra el “entorno de ETA”. El peligro que para los derechos democráticos y garantías jurídicas de la ciudadanía supone el hecho de que un determinado colectivo pueda ser considerado “fuera de la ley” por el hecho de que unas pocas personas interpreten que con su actividad “suministra apoyo a una organización terrorista” es evidente.
Pero la sentencia, en el contexto determinado por el atentado de ETA en
Las tremendas presiones a que se encuentran sometidos tanto el PSOE como la izquierda abertzale en estos momentos pueden desencadenar fácilmente una espiral de acción-reacción por ambas partes, que en muy poco tiempo nos devolvería- como ya han señalado algunos dirigentes de Batasuna -a un conflicto planteado “en su máxima crudeza”. No falta gente que parece muy interesada en ello, desde luego en la derecha y en el PP, pero también en los sectores recalcitrantes del PSOE y en los grupos más irreflexivos dentro de la misma izquierda abertzale.
Considerando sin embargo que el interés y la voluntad de la mayoría de la ciudadanía, tanto en Euskadi como en el resto del estado, no van en el sentido de recrudecer nuevamente el conflicto, sino por el contrario en el de recomponer un proceso de negociación y de paz que se ha roto de manera desafortunada, es imperativo hacer todo lo posible para frenar a aquellas instancias que, desde dentro y desde fuera del aparato de estado, pretendan estimular el enfrentamiento.
Como dice un lema que ya ha empezado a hacerse popular, el sentir de una parte importante de la ciudadanía se expresaría en una palabra: “Arréglenlo”. Sin embargo, tal exigencia por si misma no resulta suficiente, es hora también de que la ciudadanía, para “arreglar las cosas”, busque vías positivas para expresar su voluntad, creando un movimiento de apoyo al proceso de paz y a la negociación que presione con fuerza a ambos bandos para llevarlos a un reencuentro. Tal movimiento debería exigir por un lado el fin completo y con totales garantías de la violencia y por otro la disposición a reconocer el derecho del pueblo vasco a decidir libremente su futuro. Un movimiento de estas características parece imprescindible para poder conducir por buen camino las esperanzas de paz de la ciudadanía y al tiempo hacer frente a la persistente movilización de extrema derecha que tan importante lastre ha supuesto durante la etapa anterior.
Izquierda Anticapitalista




