Antecedentes, geopolítica y actores
Sergio Pascual
Precedentes
La organización del tratado del Atlántico Norte, nace el 4 de abril de 1949 en Washington, auspiciada por los vencedores de la segunda guerra mundial excluida la Unión Soviética, con el aparente objeto de, en el entorno acotado de Europa y Norte América, proveerse de defensa mutua.
La organización, tal y como el propio presidente estadounidense Truman reconoce cuando aserta que "el Plan Marshall y la OTAN son dos caras de la misma moneda", es la contraparte bélica de la geopolítica mundial que se gesta al final de la segunda guerra mundial. Obviamente la moneda tenía muchas más caras: Los acuerdos de Bretton Woods y la creación del FMI y GATT, las carnicerías de Dresde en Alemania, Hiroshima y Nagasaki en Japón, como un mensaje de alerta al enemigo, que en 1944 era ya la Unión Soviética, la creación de las Naciones Unidas en 1945 y la creación del Estado de Israel en 1948 como punta de lanza en oriente próximo.
Es este marco, el marco de un mundo capitalista enfrentado a aquellos que le privan de parte de su pastel de recursos naturales y mercado, donde debemos ubicar a la recien nacida OTAN, de ahí también las inmediatas incorporaciones de países fronterizos con el área de influencia soviética ya en 1955, Turquía, Grecia y la República Federal de Alemania, lo que provocará la creación del Pacto de Varsovia y el escalado bélico de la guerra fría.
Actualidad
Así la cosas el derrumbe de la Unión Soviética genera un nuevo contexto estratégico en el que el tradicional enemigo, ha quedado de alguna forma minimizado por las circunstancias: la Unión Soviética desmembrada, China ampliando sus pasos en pos del capitalismo de estado y Cuba, más aislada que nunca.
El sentido que la propaganda oficial había dado a la OTAN ha desaparecido y es el momento de evaluar cómo y a qué costa, los verdaderos designios de la organización deben sostenerse, que nueva falacia inventar para perpetuar un instrumento que ha demostrado su utilidad a sus socios fundadores.
Al sistema capitalista mundial le urge cumplir con los siguientes objetivos:
- Mantener el mercado del armamento, sostenido fundamentalmente por las adquisiciones de los países miembros.
- Asegurar la capacidad operativa militar, el necesario puño de hierro del mercado allí donde sea preciso.
Es así como progresivamente durante la década de los 90 se introducen nuevos conceptos:
- Guerra Preventiva: La seguridad, como idea mucho más amplia y desdibujada sustituye a la defensa. La excusa, el terrorismo internacional, la realidad, la posibilidad de intervenir sin justificación objetivable. Ha nacido la "guerra preventiva", una herramienta que EEUU y la OTAN se encargarán de rentabilizar.
- Ruptura con el Derecho Internacional: En 1999 la OTAN desliga sus decisiones de las del Consejo de Seguridad de la ONU.
- Policía del mundo: Se aprueba la inclusión en la terminología OTAN del concepto estratégico de "riesgo multidireccional" y la caracterización como "riesgo de seguridad" a la proliferación de armas de destrucción masiva. Estas disquisiciones léxico semánticas abren la posibilidad en primer lugar a extralimitar el espacio europeo-norteamericano en las acciones encaminadas a "garantizar la seguridad", haciendo del ámbito de acción de la OTAN todo el globo, y por otro lado criminalizando definitivamente a todos aquellos países que, sin ser miembros del selecto club, osen acariciar el poderío militar de éstos.
- Control de recursos naturales: Finalmente se establece que la seguridad de los estados miembros puede verse amenazada por terrorismo, sabotaje, crimen organizado e interrupción de recursos esenciales. La inclusión de esta premisa abre la posibilidad de amenazar y atacar indiscriminadamente con todo el poderío bélico de la organización a todo aquel país que ose dificultar el acceso a sus recursos soberanos al servicio de estos auténticos Señores de la Guerra.
Así, el tratado se invoca por vez primera en la historia en su artículo número 5, relativo al uso de la fuerza para la defensa el 12 de septiembre de 2001, tras los ataques al World Trade Center, escenificando el que la lucha contra el terrorismo, es una guerra, y con patrones de guerra va a lucharse.
Respecto a la expansión del ámbito geográfico de actuación de la organización militar, la intención no estriba únicamente en convertir a la OTAN, dominada por Estados Unidos recordémoslo, en la policía del mundo, tal y como lo sugeriría el expresidente de gobierno español, José María Aznar, definiéndola como el futuro instrumento de seguridad de las "democracias", sino en la ampliación del área de influencia económica a aquellas ubicaciones liberadas por el arco soviético. El mismo Z. Brzezinski centraba el foco de interés cuando dice que "en la región se encuentran las seis mayores economías y poderes militares. Eurasia cuenta con el 75% de la población mundial, 60% del producto bruto mundial, y 75% de los recursos de energía". Obviamente sus consejos llevaban tiempo siendo escuchados, no es gratuito que la OTAN coquetee con su ampliación para acoger al estado de Israel, que ya haya incluido a la República Checa, Hungría, Polonia, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía y Eslovaquia y practique juegos de guerra con los ejércitos de Kazajstan, Georgia y Azerbaian donde las inmensas reservas petroleras eclipsan conflictos étnicos que tan evidentes les parecían en los Balcanes.
La OTAN de hoy en definitiva sigue siendo lo que era, el brazo armado del sistema capitalista mundial. La única diferencia es esta cara amable que, tan bien sintoniza con el resto de las caras amables del mismo, la cara amable de la cooperación, la cara amable de la Alianza de Civilizaciones, la cara amable de los planes estructurales del Banco Mundial... esas caras amables que el adoctrinamiento machacón de sus medios propagandísticos se han encargado de hacer parecer incuestionables, sempiternas, el mal menor. Pero nosotros sabemos que tras esas caretas se oculta el verdadero e inhumano rostro salvaje de un sistema brutal cuyo más brutal rostro es el que no duda en aplastar hospitales, colegios, viviendas y vidas humanas bajo la hipócrita bandera de la democracia, el humanitarismo y la justicia.
* Sergio Pascual (Espacio Revolucionario Andaluz)
















