Venezuela, ¿Partido Único?
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Josep Cruelles

No es una formulación afortunada. De hecho, la comunicación ha sido un problema, no sólo por el control mediático…

Pero la creciente desconfianza de las bases del proceso en los partidos políticos "oficialistas", los innumerables incidentes y acusaciones a éstos de corrupción y burocracia por parte de los movimientos sociales, han llevado a Chávez y su equipo a la conclusión de que su propio partido, el MVR, se ha convertido en un factor contrarrevolucionario, lleno de arribistas y elementos corruptos.

Patria para Todos (PPT) y Podemos, partidos del gobierno, no son ajenos a esta caracterización. Cada una de estas organizaciones, que han aportado cuadros a los sucesivos gobiernos de Chávez, se han convertido en "reinos de Taifa" de sus respectivos ministerios y responsabilidades. La descoordinación y la competencia entre ministerios han sido una realidad paralela a la misma corrupción.

La Propuesta

Es en este contexto que Chávez se plantea la creación de un nuevo partido unificado que acabe con esta situación, en ruptura con el modelo clientelista que ya no sirve para la próxima etapa de profundización en la revolución y de impulso del poder popular a través de los "Consejos Comunales".

Las primeras postulaciones del "Partido Único" causaron estupor en parte de la "vanguardia" de la misma Venezuela, así que pronto se empezó a concretar y matizar el significado de "único" y se formuló como la necesidad de avanzar hacia un partido "unificado" de toda la izquierda que hasta ahora ha apoyado a Chávez. También se aclaró que la constitución de ese partido no significaba la negación de los partidos que no se integrasen en él, de su derecho de existencia y participación electoral. Pero Chávez fue explícito en este sentido:

"Los partidos que quieran manténganse, pero saldrán del gobierno. Conmigo quiero que gobierne un partido. Los votos no son de ningún partido, esos votos son de Chávez y del pueblo, no se caigan a mentiras." El nombre de ese partido que Chávez anunció el 15 de diciembre en el teatro Teresa Carreño de Caracas sería: Partido Socialista Unido de Venezuela.

Las reacciones

El MVR, creado por el mismo Chávez, ha asumido sin problemas la propuesta y se ha precipitado a disolver la organización para iniciar el nuevo rumbo. Al margen de ser una organización fundada en base a la figura del "Comandante" y sin mas programa político que las órdenes del presidente, la casta corrupta que existe en su interior entiende que ser los primeros será quizás la mejor manera de "tomar posiciones" en el nuevo partido.

El PPT y Podemos han puesto más problemas y piden tiempo y debate para considerar una propuesta de este tipo. En este caso su preocupación es que la situación los deje fuera de la negociación directa de cargos, a la que estaban habituados después de las elecciones, manteniendo políticas contradictorias, reformistas o simplemente corruptas a partir de ese momento en sus respectivas parcelas de poder.

El PCV que, siendo un partido relativamente pequeño, ha ido consolidando su espacio durante el proceso, es el que peor ha recibido la propuesta. Un sector importante de la organización se opone a su disolución, más por razones de nostalgia y mistificación del partido que por razonamientos políticas. Es el sector de militantes mas veteranos que han visto escindirse durante décadas a lo que hoy es el resto de la izquierda de su país. La elección del joven David Velásquez, proveniente de las juventudes comunistas venezolanas, como Ministro del Poder Popular, es un guiño para la incorporación del partido a la vez que un anuncio de los sectores de los que desea colaboración.

Entran, por supuesto, los "trotskistas" que conforman la mayoría sindical de la UNT. José Ramón Rivero González, nuevo Ministro de Trabajo y Seguridad Social es la confirmación de la voluntad de contar con ese sector. Aunque José Ramón no es militante del PRS (partido estructurador de la corriente mayoritaria de la UNT), era un dirigente sindical en la empresa estatal de aluminio Venalum, y se convirtió en uno de los miembros del parlamento por el Frente de Trabajadores Bolivarianos, FTB.

El PRS, ha dejado clara su posición en boca de Pérez Borges:

"La necesidad de organizarse políticamente debe comenzar por un debate de las bases, de las organizaciones obreras y populares, de los intelectuales comprometidos con el proceso, donde se debe debatir qué organización política necesitamos, con qué programa y objetivos, y qué tipo de funcionamiento democrático a nivel interno. Nosotros creemos importante el debate sobre la participación política y la construcción de un partido, deberíamos comenzar a realizar eventos amplios junto a otro sectores, donde el pueblo, verdadero protagonista del proceso, opine y decida cómo organizarse y con quiénes, ya que hay mucha burocracia y corrupción y no queremos que esos sectores nos digiten qué y cómo debatir."

¿Que hacer?

En todo caso, la propuesta de "Partido Único", tiene la vocación de acabar con los partidos, reformistas, clientelares, corruptos y burocráticos . Quiere iniciar la construcción de un partido para la revolución. Pero -y eso es importante- impulsando el poder popular (consejos comunales, consejos obreros…). Otra cosa es que la "forma", casi por decreto, autoritaria, por mandato del presidente, crea recelos casi obligados.

Un partido revolucionario está absolutamente definido por su programa y sus tareas. Por tanto, la constitución de ese partido estará condicionada por su discusión. Desde el programa de prioridades del gobierno (los siete ejes estratégicos) al debate sobre la democracia directa, el socialismo del siglo XXI o más concretamente sobre la transición hacia éste. ¡Casi nada!

Que los partidos que participen en su constitución con sus antecedentes, aprueben unas tesis unitarias, significará, sin duda, muchos cadáveres en el camino. La propuesta, además, -y esto es fundamental- es abierta a los representantes de movimientos sociales, a todas las "bases". Y lo perverso de la situación es que a todos los que hasta ahora se han partido públicamente el pecho por Chávez les es difícil negarse.

No está claro qué saldrá de todo esto, pero lo seguro es que la propuesta dinamita todas las organizaciones "oficialistas".

La organización del debate sobre la constitución y el modelo organizativo del partido no es menos importante que el debate sobre su programa. Es, además, la condición primera para éste proceso. No será fácil conciliar la tradición asamblearia de unos sectores con la concepción del centralismo democrático del PCV, por poner un ejemplo.

El modelo de partido sólo puede entenderse desde su constitución como un modelo de democracia en el debate de las ideas, permitiendo la expresión de las diferencias, de las minorías, su representación en los órganos de dirección, la libertad de reagrupamiento y de difusión de ideas.

No queda alternativa. Chávez se propone abrir un debate de masas sobre el socialismo y el partido para organizarlo y no se puede estar fuera de este debate. El "Congreso Ideológico" donde se debatirá todo esto es un foro excepcional, histórico, donde llevar las propuestas de profundización en el socialismo, las nacionalizaciones bajo control obrero sin indemnización, el pago o no de la deuda, el monopolio del comercio exterior, la economía mixta y los incentivos a la producción, el modelo de desarrollo (productivista o sostenible), descentralización, internacionalismo, etc.

En Venezuela se propone la formación de un partido de masas para la revolución socialista que ha superado ya el modelo reformista socialdemócrata del MAS y el etapista del PCV antes de Chávez. Existen, no obstante, en sectores de vanguardia, inercias de esa ideología. Pero esa batalla la tienen perdida en las bases. Como se ha demostrado en el terreno sindical, en una situación revolucionaria, donde cobran protagonismo los trabajadores, esas ideas son barridas y son minoritarias. Sólo el "corsé" de las estructuras organizativas que provienen del estado burgués mantiene con vida las burocracias y su capacidad de maniobra.

Es por tanto, fundamental la lucha contra la democracia representativa y por la democracia directa, lo que Chávez ha llamado en su quinto eje estratégico para este mandato: "la explosión revolucionaria del poder comunal, para trascender lo local y crear por ley una especie de confederación de consejos comunales, hacia un estado comunal". Y junto con éstos, los Consejos Obreros que ya se están creando, empezando por el mismo ministerio de trabajo de José Ramón Rivero.