
Contra la privatización de los servicios públicos (Sanidad, Educación, Servicios Sociales, Agua, Televisión, Correos, Polideportivos, etc …)
Día 3 de diciembre, a las 18 horas. Desde la Plaza de la Villa a Sol
Mikel Labeaga
La ciudadanía vasca, tras el atentado de ETA en la T-4 de Barajas, se despertó volviendo a la dura realidad del conflicto que desgarra su sociedad. Se había cabado un sueño de tres años sin muertes.
Sucedido el atentado, todos los analistas, todos los partidos políticos, han tratado de analizarlo en clave de buscar un responsable a la ruptura de la tregua decretada por ETA. Nadie, sin embargo, se ha dedicado a analizar críticamente su propia intervención en el proceso, siendo una contante que las culpas de la situación a la que se ha llegado acaben siempre imputándose a los adversarios políticos.
ETA rompe la tregua
ETA, con la colocación de una bomba que ha dado muerte a dos ciudadanos y generado terror en la mayoría de la población, rompió su propia tregua. Y si no fuese por el dramático contexto con balance de muertos, su declaración posterior al atentado sería para inscribirla en una galería del disparate: ETA ha inventado "la tregua sin tregua".
¿Como se puede entender la declaración de continuar en tregua pero reservándose responder al la política del Gobierno con nuevas acciones si fuesen necesarias? Esta tragicómica declaración por parte de ETA pone no obstante en evidencia que desde la dirección de la izquierda abertzale aún no se han dado pasos suficientes en la reflexión y el balance autocrítico de lo que significa la lucha armada en el siglo XXI en Europa y de sus efectos negativos para alcanzar las reivindicaciones que supuestamente debería ayudar a conseguir. Es urgente que se abra de forma real este debate en la izquierda abertzale y en otros sectores de la izquierda vasca para así poder acabar con la coartada que la violencia da a los sectores más reaccionarios de nuestro pueblo y del Estado Español y con los subsiguientes procesos de derechización.
Ausencia de autocrítica en los sujetos del proceso de paz
La autocrítica de la dirección de la izquierda abertzale con respecto a ruptura de la tregua ha sido hasta ahora inexistente. Según ella es el gobierno del PSOE quien tiene toda la responsabilidad de la ruptura de la tregua por no haber dado pasos en la distensión del conflicto. No se ha hecho ni una sola referencia a su propio debate sobre las vías políticas para luchar por los derechos nacionales y sociales en Euskadi. Batasuna hizo una apuesta en Anoeta -desarrollar las vías políticas y quitar la violencia de las calles para solucionar el conflicto- y esa apuesta no han sabido, querido o podido llevar adelante. Ha fracasado la política que desde la dirección de la izquierda abertzale se había diseñado y una verdadera autocrítica, necesaria para recomponer el proceso, debería contar con el sentimiento real de la sociedad a la que se quiere dirigir y con los efectos reales que la lucha armada de ETA está teniendo hoy en día en Euskadi y en el estado español.
Pero la falta de autocrítica ha sido si cabe aun más palpable en el Gobierno y el PSOE. No bastaba presentar el proceso como una ilusión y basar la confianza en la "supuesta" incapacidad de ETA para volver a las armas. Zapatero desde el principio ha jugado a la ambigüedad en el proceso. No ha sido capaz- aunque hiciese en un principio declaraciones en ese sentido - de dar pasos que ayudasen a los sectores mas proclives al abandono de la lucha armada, como el acercamiento de presos, la búsqueda de marcos para la legalización de Batasuna o el reconocimiento de la capacidad de decisión del pueblo vasco. Mirando siempre hacia la derecha, temeroso de los resultados electorales, ha cedido continuamente ante la presión de la derecha social y mediática y del PP, dejándose arrastrar por la falsa lógica de "demócratas contra violentos" y llevando finalmente el proceso al inmovilismo y al absurdo.
Porque absurdo es, por ejemplo, decir como se ha dicho que para negociar tiene que desaparecer ETA como organización armada, si justamente este hecho sería el fruto de una negociación existosa. El PSOE y Zapatero no han sido conscientes tampoco de que negociar significa ceder en el marco de la negociación y que desde las partes se deben dar muestras de que se esta por buscar acercamientos en las posiciones. Si no los procesos se pudren...
Además, en la lógica planteada anteriormente de "demócratas contra violentos" existe un peligro real de involución hacia métodos no democráticos, ya que el PP es un partido con escaso apego real a los principios democráticos, y se puede producir una reedición de Pactos contra los derechos de los presos o ataques directos a derechos políticos.
El PSOE se ha equivocado gravemente, hizo una apuesta arriesgada pero en la practica no ha querido o sabido arriesgarse. Planteó el tema como una negociación pero la desarrolló plegándose al PP, asustado por la movilización de la extrema derecha en la calle y por las encuestas, esperando que las situación fuera avanzando por si misma y realizando sólo altisonantes declaraciones por boca de Zapatero.
No ha existido un movimiento social de apoyo al proceso de paz
Pero no sólo debe haber autocrítica en los dos actores principales. El resto de la sociedad, nosotr@s, las organizaciones políticas, las sociales... Hemos sido incapaces de sacar la negociación y el proceso de paz de los despachos, sean éstos los del propio Gobierno o los de las reuniones ETA-Gobierno en Europa. Hemos sido incapaces de generar un vasto movimiento que hiciese avanzar la negociación, que presionase a ambas partes en el sentido positivo, que las forzase a llegar a acuerdos. Esa tarea, importantísima- tanto dentro como fuera de Euskadi -teniendo en cuenta la tremenda presión de la derecha , no la hemos sabido hacer.
Ha sido tras el atentado cuando se ha salido a la calle reivindicando la paz, pero se ha hecho, en Euskadi, dejando toda la iniciativa en manos del lehendakari y de las instituciones y en Madrid de los sindicatos y organizaciones de inmigrantes progubernamentales.
Es posible que con este atentado se haya retrasado el fin de la violencia por bastante tiempo. Los sujetos del proceso de paz tienen en estos momentos fuertemente limitados los pasos que pueden dar por la desconfianza mutua que se ha generado. La presión mediática y de la derecha, el rechazo que ETA ha suscitado entre los ciudadanos y ciudadanas del Estado Español van a suponer también un fuerte contrapeso a la posibilidad de la vía dialogada.
Recomponer el proceso de paz creando un movimiento social de apoyo
Según se desarrollen los diferentes procesos de autocrítica, será más o menos factible una recomposición del proceso de negociación a medio plazo. Pero, a la vista de los sucedido, entendemos que la verdadera garantía se encuentra en que desde la ciudadanía vasca y del resto del estado Español se genere un movimiento en demanda de la recuperación del proceso de paz. Un movimiento que exija a las partes tanto el respeto a la vida y la renuncia al ejercicio de la violencia para reclamar sus derechos, como el respeto al derecho a decidir su futuro que el estado español ha negado siempre a los pueblos que lo componen.
Ya se han dado llamamientos desde diferentes ámbitos que se sintetizan en una palabra "Arréglenlo". Esta palabra representa las ansias de una parte importante de la ciudadanía y es responsabilidad de quienes creemos que hay que continuar con el proceso de paz, exigir al Gobierno que busque de nuevo vías de dialogo con ETA y exigir a ETA que abandone definitivamente las armas.
Por nuestra parte y en la medidad de nuestras fuerzas intentaremos ayudar a generar un movimiento social que empuje en este sentido. Es preciso buscar el acuerdo con otras organizaciones y realizar actos públicos, concentraciones, manifestaciones, etc. a favor de la paz, la convivencia la reconciliación y el diálogo político, promoviendo el protagonismo de las organizaciones sociales como Ahotzak y similares. Este es nuestro compromiso y en este empeño trabajaremos los próximos meses.
* Mikel Labeaga, EZKER ALTERNATIBOA
















