¿Qué le pasa a Izquierda Unida?
política

LOS CONFLICTOS INTERNOS SE MULTIPLICAN EN IU

Impugnaciones de listas electorales, denuncias de irregularidades y choques entre diferentes sectores se suceden en IU. Todo ello a tres meses de las elecciones. DIAGONAL habla con representantes de varias de las corrientes que configuran actualmente esta formación política. A todos les hicimos unas mismas preguntas. ¿Qué ocurre en Izquierda Unida? ¿Hacia dónde va IU?

En su momento de menor representación parlamentaria y municipal, Izquierda Unida encara las próximas elecciones del 27 de mayo sacudida por fuertes divisiones internas. Mientras otros partidos llevan semanas sacando a las calles anuncios con propaganda electoral, en Madrid las discrepancias entre diferentes sectores de IU han llevado a que, al cierre de este número, la coalición aún no cuente con candidatos para la ciudad ni la Comunidad. En Extremadura y Asturias se han producido denuncias de irregularidades. Y réplicas de estos conflictos se repiten con menor intensidad en diferentes ciudades. Para algunos, estas situaciones se deben a que Izquierda Unida cuenta con mecanismos de participación más democráticos que el resto de partidos, lo que facilita que se aireen las desavenencias. Otros sectores, por el contrario, denuncian que es la ausencia de democracia interna la que propicia estas crisis.

Sin embargo, más allá de las peleas entre bastidores y de los pactos entre las distintas familias, como telón de fondo se encuentra el debate sobre el rumbo político a seguir por Izquierda Unida. Al respecto no faltan las hipótesis. Desde un partido ecosocialista con el referente de los partidos verdes europeos a una refundación del proyecto que suponga una vuelta a sus orígenes o un Partido Comunista (PCE) en solitario. Ante este debate, DIAGONAL habla con representantes de varias de las corrientes que configuran actualmente esta formación política...


¿Hacia dónde va Izquierda Unida?

Miguel Ángel de Lucas / Redacción DIAGONAL

A tres meses de las próximas elecciones autonómicas y municipales, Izquierda Unida encara la cita en un momento de baja representación y fuertes divisiones internas. Choques que han llevado a que, al cierre de esta edición, IU no cuente con candidatos para la Comunidad y la ciudad de Madrid. En Asturias y Extremadura también se han denunciado irregularidades. Y otras disputas se producen en decenas de localidades. ¿Qué sucede en IU? DIAGONAL habla con miembros de sus diferentes sectores para que expresen su versión.

Corren tiempos difíciles para Izquierda Unida. En diez años, los resultados electorales marchan en línea descendente. De 3.490 concejales en 1995 pasaron a 2.198 en 2003. En las elecciones generales, desde 1996 los votantes de IU se han reducido a más de la mitad. Su número de escaños, debido en parte al sistema electoral D’hont, es hoy cuatro veces menor. Del récord de 21 diputados, su grupo parlamentario lo componen hoy sólo cinco, de los cuales, además, dos pertenecen a Iniciativa per Catalunya-Els Verds (ICV), aliado con IU pero no subordinado a la coalición.

Para las próximas elecciones de mayo, las perspectivas de IU distan de ser mucho más esperanzadoras. Nacida en 1986 tras la unión de buena parte de los partidos integrados en la Plataforma Cívica por la salida de España de la OTAN, en los últimos tres años las grietas dentro de IU parecen haberse profundizado. Así ocurrió en su VIII Asamblea Federal, celebrada en diciembre de 2004. Gaspar Llamazares resultó reelegido como coordinador general, pero cuenta con menos de la mitad de votos, obtenidos en un controvertido proceso de elección en el que no faltaron gritos de ‘tongo’ y abucheos cuando se leyeron los resultados debido a la participación de los coordinadores regionales tras una enmienda aprobada a última hora. A pesar de la victoria, Llamazares no quedó fortalecido. A su dirección se opone cerca de la mitad de la organización, la línea clásica del Partido Comunista (donde también se dan divisiones) y sectores minoritarios que reclaman alejarse de la moderación actual y los pactos con el PSOE.

En los últimos meses la elaboración de listas ha hecho más visibles las discrepancias. No escasean las denuncias de irregularidades. En algunas ciudades y comunidades aún no se han decidido los candidatos. Y aunque hay afiliados de IU que confían en un leve repunte e insisten en que las diferencias se notan más debido a una mayor democracia en su funcionamiento interno, otras voces no ocultan su malestar y expresan la necesidad de refundar otro proyecto con una identidad política propia. Hablamos con representantes de varias de estas posturas y les planteamos las mismas preguntas. ¿Qué ocurre en IU? ¿Qué futuro cabe esperar de esta formación? Esperamos ofrecer elementos de juicio para hacerse un criterio al respecto.


Distintos horizontes de unas familias en conflicto

1. ¿Qué está ocurriendo en Izquierda Unida?
2. ¿Se han cometido errores? ¿Se ha sabido articular un discurso diferenciado del PSOE?
3. ¿Qué pasos se debe dar a partir de ahora?
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FÉLIX TABERNA
Miembro de la Comisión Permanente Federal de Izquierda Unida
. Una cosa son las tripas de Izquierda Unida. Y otra son las propuestas de la formación. En este sentido soy optimista. Porque las últimas encuestas sí dan tendencia a un repunte de nuestra formación política. El desencuentro interno está en un momento álgido porque es el momento de presentar candidaturas municipales. La diferencia de Izquierda Unida es que se trasladan con facilidad a los medios de comunicación, ya que el sistema de elección asegura la pluralidad de todas las opciones (...).

Hay una mayoría importante de IU que apostó en su momento por una oposición constructiva, una oposición colaboradora de lo que fue un nuevo ciclo que arrebató el gobierno a la derecha y que posteriormente se ha situado en una exigencia importante. Hay que tener en cuenta que tenemos una derecha cuyo objetivo es desestabilizar las instituciones democráticas.

Y vamos a ver el resultado electoral, creo que va a ser satisfactorio porque los ciudadanos han entendido que, estando en la necesidad de articular una opción a la derecha, hemos tenido un pensamiento propio. El papel de nuestros representantes, dada su capacidad numérica, ha sido muy positivo (...). Hay un elemento que es la necesidad de un relevo generacional. La cultura política de nuestros votantes es de sectores jóvenes, alternativos. Hay una izquierda alternativa que está emergiendo. El agotamiento de los recursos ambientales es un elemento principal, que debe ser asumido. Y hay que considerar nuevos sujetos como la antiglobalización (...).

FELIPE ALCARAZ
Presidente Ejecutivo del Partido Comunista

Izquierda Unida debería tener un perfil propio. Una cosa es que nosotros no sirvamos de ayuda al PP, pero otra es que no respondamos al PP desde el programa de Izquierda Unida, desde nuestro propio perfil. La otra idea es que IU no puede funcionar como un partido clásico, con un aparato arriba y todo muy vertical. No se puede imponer nadie en función de un porcentaje para anular a una de las partes (...).

Desde la izquierda, la legislatura de Zapatero está terminada. No ha tenido el impulso de izquierdas. El modelo económico está basado en la especulación, la precariedad y la corrupción. Pero no hemos tenido perfil propio. Por ejemplo, los presupuestos los hemos votado estos años a favor, lo que quiere decir que votamos la política económica fundamental de Zapatero (...). Hay sectores que están planteando tirar adelante caiga quien caiga, que plantean que es mejor una fuerza ecologista, que tenga su referente en Iniciativa per Catalunya, dejar atrás el lastre de ‘los rojos’.

Pero una gran mayoría está convencida de que no podemos seguir como una especie de ‘PSOE bis’, es que Zapatero nos quiere mucho, y como siga así nos va a matar a besos. Y creo que hay una mayoría que estamos de acuerdo en eso. Pero tiene enfrente a otra gente que considera que hay que renovarse. Cada vez que suena la palabra renovarse en IU lleva unido renovarse con un giro a la derecha.

ENRIQUE DE SANTIAGO
Candidato alternativo a Llamazares en 2004

El modelo de IU de organización política que ha venido aplicándose en los últimos años está agotado. Y fruto de ese agotamiento se producen contradicciones que dan lugar a conflictividad interna y en la base de esa conflictividad siempre aparece lo mismo: la dificultad para que la militancia y los movimientos sociales que deberían converger en IU puedan expresar sus opiniones y que éstas no sólo sean tenidas en cuenta, sino que tengan un peso específico dentro de la organización. Mientras no se supere este estadio de conversión de facto en un partido político al uso y no se vuelva a los principios fundacionales de movimiento político y social participativo y amplio no se podrá salir de la crisis (...).

Que IU se convirtiera en fuerza extraparlamentaria sería un desastre, porque significaría el fracaso del proyecto, pero creo que ese riesgo actualmente no existe. Las últimas encuestas dan una subida de las expectativas de voto de dos o tres puntos, y que yo atribuyo a la variación en la orientación política frente al Gobierno, en la forma mucho más clara de marcar las diferencias políticas; entre otras cosas, en el último consejo político federal se aprobó un informe por el que IU ya no era la oposición “influyente y exigente”, sino que era una oposición “alternativa y exigente” al Gobierno (...).

Es imprescindible abordar un proceso de refundación sobre esos principios originarios de movimiento político y social abierto, participativo donde converjan movimientos sociales, personas organizadas en cualquier frente para transformar la sociedad, criterios políticos que por otra parte tiene mucho que ver con la reflexión que hay en los foros sociales mundiales. En 2006, los FSM analizaban la dificultad de los movimientos sociales de conseguir sus reivindicaciones en la medida en que no eran capaces de incorporar el componente político. Esa limitación fue la que dio lugar hace 20 años al nacimiento de IU, la necesidad de buscar un espacio donde convergieran movimientos sociales y actuación política.

LLUÍS RABELL
Rojos/Roges de EUiA

El fondo del problema es que se ha ido desdibujando el proyecto independiente de IU y ha habido un proceso de subsidiariedad respecto al Gobierno del PSOE. IU no acaba de encontrar su espacio porque está en una relación de dependencia excesiva y le cuesta definir y mantener un perfil propio. Sobre esa base política surgen debilidades, crisis, pérdida de afiliación, y en cuanto aparecen esos problemas surgen disputas de carácter fraccionado y fratricida porque la base social en que se sustentan incluso los cargos que vertebran la organización empiezan a estar en peligro (...).

Asimismo, se ha dado una deriva de institucionalización de la organización, que hemos vivido también en Cataluña. En cuanto se han ido alcanzando ciertas posiciones institucionales, se ha ido perdiendo pie en los movimientos sociales y perdiendo mordiente reivindicativo para caer en una especie de posibilismo institucional (...).

La posición que hubiese debido defender IU es una oposición de izquierdas al Gobierno, es decir, frente al PP y las presiones de la derecha, darle un apoyo técnico parlamentario, pero en absoluto dar cobertura a iniciativas legislativas o políticas que no corresponden a las perspectivas y a los postulados de izquierdas que defendemos (...).

El riesgo es que esa división tenga como consecuencia una pérdida de votos importante, que podría poner en cuestión la existencia de un grupo parlamentario de IU. La verdad es que es una amenaza, no hay que ser catastrofista, y esperemos que la razón se imponga, o al menos el instinto de conservación, porque si se perdiese el grupo parlamentario sería muy difícil mantener una organización como IU. Probablemente se llegaría a una ruptura, a una desbandada, o surgirían proyectos distintos.

IU debería hacer una apuesta atrevida en muchos terrenos, apostar mucho más por construirse sobre la base del conflicto social y apostar por el retorno a su proyecto original. Por ejemplo, debería ser valiente en determinadas situaciones de conflicto político, como la del País Vasco, y apostar por la reapertura del proceso de paz. Y por la autodeterminación de los pueblos. En el terreno social debería deslindarse de las políticas social- liberales del Gobierno, y apostar por una línea de conflicto social y de defensa muy enérgica de los derechos sociales. Sin ese giro, aunque eso le cueste una crisis, enfrentamientos locales con los socios socialistas y alguna pérdida de alguna posición municipal, IU difícilmente podría corregir el tiro. Si eso no ocurre, habrá que construir algo a partir de esa óptica o en esa perspectiva.

JUAN M. SÁNCHEZ GORDILLO
Portavoz Nacional del Colectivo de Unidad de los Trabajadores (CUT)

A mí me parece que hay un análisis equivocado de la realidad. La dirección se confunde si cree que cuanta más moderación más voto. Y cuando Izquierda Unida se modera tanto que se parece al PSOE como una gota de agua, la gente vota al PSOE. Además, IU tiene que ser una fuerza autónoma e independiente. Algunos con tal de llegar a un ministerio o a una concejalía son capaces de casarse con el diablo. Y así no vamos a ningún lado (...).

Al final, muchos de los dirigentes de IU acabarán fagocitados por el PSOE. Y yo creo que el PSOE es la otra cara de la derecha, es un partido procapitalista. Está a favor de la OTAN, del capitalismo, de las privatizaciones, de la banca... Del PSOE hay que huir como de la peste. Definir la unidad de la izquierda contando con el PSOE es un disparate total y absoluto, porque el PSOE no es de izquierdas. Una IU que considere al PSOE parte de la izquierda es el abrazo del oso, es la desaparición de IU.

Hace falta una renovación. Si no hay un giro de 180 grados, no le veo ningún futuro a IU. Y hombre, también habría que cambiar la ley electoral. No hay derecho que con los votos de IU tenga los diputados que tiene, con estos votos deberíamos tener el triple. Pero el gran problema es que IU tiene que decidirse a ser de izquierdas. Creo que hay que cambiar la actual dirección. Lo que pasa es que tampoco me parece una alternativa la posición del PCE. Hay dos grupos del PCE que se disputan la dirección, pero por sus prácticas creo que ninguno de los dos es la respuesta. Hay que ser claramente anticapitalista, antisistema, propugnar la empresa pública, apostar por que los trabajadores puedan acceder a los medios de producción, la nacionalización de la banca, conseguir la reforma agraria... La respuesta tiene que venir de la antiglobalización, de la izquierda alternativa, y por elaborar un programa ¡qué realmente sea de izquierdas!


Madrid
La dirección regional de IU se encuentra dividida en dos bloques. El de Ángel Pérez, apoyado por dirigentes como Gregorio Gordo (60% de respaldo); y el de la ex diputada Virginia Díaz, (40%) con el apoyo del sector de Inés Sabanés. El Consejo Político Regional eligió el 3 de junio a Ángel Pérez y a Gregorio Gordo como candidatos a alcalde y presidente regional, respectivamente. El consejo político de Madrid Ciudad impugnó la candidatura de Pérez ante la Comisión Federal de Garantías Democráticas, ya que la candidata que había salido elegida en las primarias fue Virginia Díaz, con 79% de los votos. El 20 de enero, la Comisión anuló el acuerdo adoptado por el consejo, pero Pérez no acató la decisión. La presidencia federal, en apoyo de la comisión, impuso como fecha límite para cumplir la resolución el 6 de febrero. El 24 de enero, Gregorio Gordo puso su candidatura a disposición de sus compañeros, aunque nadie la había puesto en duda. El 26 de enero se anunciaba un acuerdo por el que Inés Sabanés sería la candidata a la presidencia de la Comunidad y Ángel Pérez seguiría como candidato a la alcaldía, pero al día siguiente Sabanés desmentía el acuerdo. Al cierre de esta edición no había solución. A esto se suma la crisis por la anulación, por parte de la Comisión de Garantías regional, de las candidaturas aprobadas por el Consejo Político Regional en diciembre, que afecta a 48 listas municipales.


Salamanca
IU no cuenta con representación en la ciudad ni en la provincia de Salamanca, pero su crisis allí ha supuesto una señal de alarma para la formación. A lo largo de 2006, el PCE protestó varias veces ante la dirección regional de Izquierda Unida-Castilla León (IUCyL) para que se permitiera la afiliación de 31 personas, entre ellos, ex concejales de IU, estudiantes, jóvenes trabajadores y militantes históricos, incluso ex combatientes republicanos, a los que según el PCE no se admitió alegando “no coincidir con los ideales de Izquierda Unida” o impago de cuotas. En noviembre, la Asamblea para decidir los órganos de dirección acababa de forma caótica. Una treintena de militantes a los que se impedía votar se presentó con pancartas como “nosotros también somos IU”. La dirección de IU Castilla y León llamaba a las fuerzas de seguridad y la Policía desalojaba a estas 31 personas. En respuesta, el Comité Provincial del PCE ha recomendado no participar en actividades del consejo provincial de IU.


Asturias
Dos sectores se enfrentan en el PC asturiano. El mayoritario, liderado por Noemí Martín, afín a Gaspar Llamazares. Y un sector crítico, dirigido por Francisco de Asís Fernández, afín a Francisco Frutos. En noviembre, el comité federal del PCE anuló el VIII Congreso del Partido Comunista de Asturias (PCA), celebrado en marzo y del que salió elegida Noemí Martín como secretaria general. La resolución federal considera que durante el proceso se produjeron irregularidades en los censos, que las normas no eran democráticas, que se excluyó al sector crítico, que representa al 20% de la militancia, y que se impidió a la minoría defender sus documentos en numerosas agrupaciones. Por todo ello, el comité federal también anuló las conferencias precongresuales de cuatro localidades y la elección de delegados en más de 30 municipios, abrió expediente de sanción a Noemí Martín y anunció la constitución de una comisión gestora encargada de convocar un nuevo congreso.

A finales de noviembre, el comité nacional del PCA aprobó una resolución en la que proponía al PCE aparcar el conflicto hasta después de las elecciones, pero denunció la “injerencia” del PCE y no aceptó la decisión de celebrar otro congreso. Además, el PCE ha ordenado el bloqueo de las cuentas bancarias del PCA. La crisis sigue en marcha.