Cristina Honorato (Espacio Revolucionario Andaluz)
La problemática de la vivienda: un nuevo ataque social y ecológico de la devastación neoliberal
El problema del acceso a una vivienda digna se ha convertido en uno de los problemas fundamentales de la clase trabajadora, principalmente jóvenes con empleos cada vez más precarios e inestables, inmigrantes, sin techo e inquilinos. En tan sólo diez años el precio de la vivienda ha aumentado en un 145%, mientras que los salarios sólo lo han hecho un 37%. Esto supone que un joven trabajador debe invertir casi el 60% de su sueldo para poder comprar un piso. Mientras bancos, cajas, inmobiliarias y promotoras ven aumentar cada año escandalosamente sus beneficios (BSCH, BBVA, La Caixa y Caja Madrid obtuvieron unos beneficios totales de 8.394 m. de euros, un aumento del 21% respecto al año anterior)
Por otra parte, no existe un problema de escasez de viviendas, porque el número de viviendas vacías no deja de aumentar (en el Estado español existen 3,1 millones) y el ritmo de construcción de éstas también continúa en alza, este año se construyeron unas 900.000 viviendas, que suman lo construído en Francia, Alemania y Gran Bretaña juntas, llegando a un promedio de una vivienda para cada dos habitantes. Algo falla.
La conversión de la vivienda en pura mercancía y objeto de especulación hace que este derecho fundamental sea vulnerado y supone una devastadora agresión al medio ambiente y un despilfarro energético e hídrico al servicio del lucro especulativo de unos pocos.
Para poder articular una respuesta a esta nueva agresión social y ecológica del neoliberalismo, apuntemos los orígenes y el desarrollo de este nuevo oro negro urbano.
Tras la crisis capitalista de los años 70, las tasas de ganancia han crecido a un ritmo menor, encontrándonos con ciclos cortos de recesión económica de forma sucesiva. Ante esta situación el capitalismo adopta una serie de medidas: la búsqueda de nuevas fuentes de negocio altamente protegidas de la competencia y con mercados consolidados a través de las privatizaciones; el ataque a los salarios directos e indirectos de los trabajadores y a nivel financiero: la sustitución de la "burbuja tecnológica" por la "inmobiliaria" tras el desplome de los mercados asociados a las nuevas tecnologías. El mantenimiento del modelo financiero especulativo ha hecho depositar cantidades crecientes de dinero en la construcción a nivel mundial. Se produce así un trasvase de capitales hacia el sector inmobiliario gestándose, como apunta R. Fdez. Durán en "El tsunami urbanizador" una mastodóntica burbuja que ha sido caracterizada como el mayor proceso especulativo de la historia del capitalismo.
En el Estado español el modelo se aplica a partir de los 90, la construcción como preferente marco de inversión, junto con las privatizaciones, la progresiva degradación de los servicios públicos y el recorte de las conquistas de los trabajadores (precarización, reformas laborales,…).
Así llegamos a la vorágine constructora actual: nunca antes se habían construído tantas viviendas, nunca ha habido tantas viviendas vacías, nunca tantas personas sin vivienda, ni tantas familias tan endeudadas.
La conversión de la vivienda en mercancía de inversión especulativa provoca un proceso de retroalimentación que hace subir cada año el precio de las mismas en torno al 15-20%, generando más expectativas en el negocio inmobiliario, a esta espiral se le conoce como burbuja. El propio Banco de España y la OCDE estiman la sobrevaloración del precio de la vivienda en un 35%.
Esto provoca, por un lado, un endeudamiento cada vez más elevado, alcanzando máximos históricos e imposibilitando el acceso a una vivienda a la mayoría de la clase trabajadora, y por otro lado, produciendo daños irreparables en el medio ambiente. Además, como señala C. Martínez Camarero, en un estudio para CCOO "los problemas del impacto para el medio ambiente derivados de la construcción de viviendas o segundas residencias no sólo tiene que ver con el número de ellas construidas, sino con el modelo de ciudad que se está desarrollando", un modelo de ciudad postfordista y mercantilizada que consume suelo y recursos vertiginosamente, un modelo insostenible diseñado al servicio del capital.
















