Estado español: Euskadi. La muerte por bandera
libertades | Euskadi

En el momento actual inciden en la situación política de Euzkadi al menos cuatro procesos judiciales abiertos o mal cerrados: el encausamiento del lehendakari por mantener conversaciones con miembros de Herri Batasuna; el proceso 12/98 contra las organizaciones juveniles abertzales por presunta colaboración con ETA; el proceso contra Egunkaria por apología del terrorismo y el proceso contra Iñaki de Juana por amenazas terroristas. El primero está pendiente de sentencia, el segundo a punto de celebrarse, el tercero se ha sobreseído (los editores del periódico no han sido condenados, pero tampoco tienen permiso para volver a utilizar sus activos o derecho a reclamar indemnizaciones por el perjuicio causado) y el cuarto ha dado lugar a una sentencia, digamos "salomónica", del Tribunal Supremo que ha hecho saltar las alarmas de diversos organismos internacionales sobre el grado de democratización de la justicia en el Estado Español.

El problema que plantean los partidos y grupos nacionalistas, de derecha a izquierda es, lisa y llanamente, la capacidad para actuar como árbitro en un conflicto entre dos partes de una institución claramente manipulada por una de ellas. Porque es cierto que, bajo gobiernos del PSOE y del PP se han producido constantes cambios legislativos (en Parlamentos en los que cuentan con la mayoría), incitaciones al Fiscal General (nombrado por el gobierno de turno), denuncias ante la Audiencia Nacional (en definitiva, un tribunal de excepción) etc., etc..

Esto está llevando a los nacionalistas a una radicalización progresiva: El PNV y EA la iniciaron tras la publicación de la Ley de Partidos, intentando recoger a algún votante del Herri Batasuna ilegalizado Luego se han visto forzados a seguir por ese camino, y más ahora, con el Presidente de su gobierno de coalición en el banquillo.

Ezker Batua se coaliga con ellos, y se torna así más nacionalista que de izquierdas. Ahora, frente a las elecciones municipales, se presenta en coalición con Aralar, acentuando el giro.

Es en este contexto donde cabe encuadrar el caso de Juana. En 2003, ante su inminente puesta en libertad, se le inicia un nuevo proceso. El juicio se va retrasando tras el inicio de las conversaciones entre el PSOE y ETA, que condujeron a la tregua. La sentencia se dicta tras la ruptura de la tregua. El recurso se ve en el Supremo ante la persistencia de la huelga de hambre. Es muy difícil impedir que los simpatizantes de la izquierda abertzale vean en todo este juego con la vida y la libartad de uno de los suyos una nueva provocación. Lo que producirá más radicalización, por lo menos hasta despues de las elecciones de mayo. A las que, por desgracia y una vez más, unos y otros acudirán con la muerte por bandera.