De Juana y el ascenso de la derecha franquista
antifascismo

Miquel Labeaga  

El caso de Iñaki de Juana Chaos está poniendo aun más al descubierto la existencia de una derecha española franquista y fascistoide, que busca sin cesar conseguir recortes en las libertades conquistadas tras la dictadura de su venerado general Franco. 

Esa derecha, organizada actualmente dentro del PP, no ha dudado en utilizar de forma permanente el conflicto vasco, o mejor dicho, la existencia de ETA y la política del gobierno en relación a ésta, como arma principal para atacar al PSOE. De esta forma se intenta contrarrestrar el descrédito cosechado por la política de apoyo del PP a la invasión de Irak y propiciar el regreso de este partido  al gobierno en las próximas elecciones. Las protestas por el paso al segundo grado de de Juana no han sido sino un eslabón más en esa estrategia de desgaste. 

Poco le ha importado al PP el que de Juana haya cumplido ya íntegramente su condena por los actos terroristas que cometió. Poco le ha importado también que la condena de tres años por unas amenazas “no terroristas”- según los propios jueces conservadores -no tuviera nada que ver con la aplicación del llamado “pacto por las libertades” y por tanto pudiera ser eximida del cumplimiento completo de la pena. Poco le ha importado igualmente, cuando tantas veces han utilizado como argumento el acatamiento de la ley, que el Reglamento Penitenciario sea claro para estos casos y que ellos mismos lo hayan aplicado repetidas veces estando en el gobierno. 

El PP alimenta interesadamente el sentimiento de la España  “Una, Grande y Libre” entre muchos ciudadanos. Dicho sentimiento y la pervivencia de ETA le permiten avanzar en su política de derechización del estado . Si hacemos un pequeño y somero seguimiento de los posicionamientos del PP en los últimos meses, veremos como ante cada acción gubernamental relacionada con Euskadi y ante los tímidos movimientos del PSOE se reafirman cada vez mas en sus posiciones  centralistas y reaccionarias.  

Esta política de derechización social se está asentando igualmente en grandes movilizaciones de masas que, si bien posiblemente no elevan el techo electoral de la derecha, producen un efecto de excitación y tensionamiento de los sectores socialmente reaccionarios que se encuentran más activos y organizados que nunca, mostrando una  capacidad militante y de  movilización cuasi permanente que recuerda a la izquierda de otras épocas. ¡¡El asalto de la calle esta dado! En espera del asalto electoral... 

Otro fenómeno de este proceso en el que la derecha está en permanente acción es que en su seno crece, tratando de desbordar a esta derecha reaccionaria, otra derecha directamente fascista que se alimenta de los sectores más radicales de la anterior y que ya ha empezado a hacer apariciones publicas sin ningún complejo como alternativa al caos “ de la izquierda roja y masona” y de una derecha para ellos tibia. 

Desde la izquierda social, parece que hasta ahora la voluntad mayoritaria se ha decantado por confiar en la acción del gobierno y por dar batalla sólo en las próximas elecciones, en lugar de dar repuesta primero en la calle. Entretanto, gobierno y PSOE ante cada presión del PP no hacen sino mirar hacia la derecha, tratando de conquistar los votos (seguramente inexistentes) de un centro o de una derecha más civilizada que los cachorros franquistas. IU, por su parte, parece sólo aspirar a recoger en las elecciones el puñado de votos que el PSOE deje escapar por la izquierda con su política timorata de mirada al centro. 

Hay que hacer lo posible por recuperar el pulso movilizador de la izquierda, que se perdió con la victoria del PSOE. El reflujo en las movilizaciones de izquierdas, que podía parecer “sensato” incialmente, se está conviertiendo en terreno abonado para el ascenso de la derecha. Confiar tan solo en la acción institucional y de gobierno ante las masivas movilizaciones reaccionarias que se están produciendo es un error que se puede llegar a pagar caro.