O todos o ninguno: Delphi no se cierra
sindical

Jesús Rodríguez (Espacio Revolucionario Andaluz-Cádiz) 

En los últimos años venimos asistiendo a una reestructuración del sector automovilístico a nivel mundial, redefiniendo sus estrategias y presentando un desafío al movimiento obrero. No en vano este sector ha sido la vanguardia en los procesos organizativos del capitalismo, al mismo tiempo que se ha configurado como un laboratorio de la lucha de clases. Los pulsos; las estrategias y tácticas de patronos y trabajadores o los impulsos tecnológicos han tenido al sector del automóvil como un eje central de experimentación. Y en torno a estas luchas sociales se fueron definiendo parte de la vanguardia obrera como en SEAT en España, Renault en Francia, o FIAT en Italia, con implicaciones en procesos políticos muy intensos en décadas ya algo lejanas. 

Dos pilares importantes de la política de las empresas del sector han sido la ola de fusiones y adquisiciones en los últimos años, lo que ha acrecentado la concentración de capitales del sector; y una política de deslocalización y de racionalización de la producción que ha debilitado a los trabajadores y ha desnudado al mismo tiempo la contradicción capital-trabajo. Se ha hecho visible así la farsa de la estabilidad, porque mientras sigamos en este sistema sólo seremos piezas en la maquinaria de las empresas, y sólo mantendremos nuestras condiciones mientras sirvamos a sus intereses. 

Y el cierre de Delphi en este contexto se venía venir. No ha cogido de sorpresa. Una decisión que lleva el drama a 1600 familias de la planta de Puerto Real (Cádiz), aunque el cómputo total de puestos en la bahía que se van a perder, también los indirectos, ascienden a 4000.  

Y no en cualquier sitio, sino en la Bahía de Cádiz, sinónimo de desempleo y precariedad; desierto industrial y territorio de reconversiones y prejubilaciones. Y esta es una razón importante que explica la desmovilización, no en estos momentos, sino en los años anteriores donde se veían en la sombra las orejas del lobo. La Bahía arrastra esta losa que pesa sobre las conciencias de los trabajadores y sobre la confianza en las posibilidades de las luchas y de la organización.  
 
El cierre además ha constituido una verdadera estafa, culminando un proceso premeditado de descapitalización, deslocalización y abandono, previa segmetanción de la General Motors; mientras que recibía más de 60 millones de euros en subvenciones públicas en los últimos años. Subvenciones públicas a las grandes empresas que provienen de las rentas de los trabajadores, porque la presión fiscal recae cada vez más sobre nosotros aliviando reforma fiscal tras reforma fiscal a las rentas altas.  

La empresa quiere el cierre total y para eso ha propuesto incentivos a sus directivos en forma de indecentes comisiones si lo consiguen en la negociación. Sabemos que cualquier reestructuración ahora va a suponer el cierre a medio plazo pues las fuerzas para un conflicto en el futuro se verían menguadas. Así pues,  no podemos renunciar a ninguno de los puestos de trabajo. Si la empresa cierra, el Sector Público debe tomarla bajo control de las organizaciones sindicales, y financiar un Plan de Empleo e Industrialización alternativo con dinero proveniente de la recuperación de las subvenciones entregadas y de una multa importante por haber descapitalizado conscientemente la empresa. Si esto no se hace efectivo, debemos bloquear comercialmente a la General Motors  y presionar a la Junta de Andalucía y el Gobierno Central para hacer efectivas todas las medidas de protección social a los trabajadores y sus familias.

Desde ERA-Espacio Alternativo creemos que todo el tejido vivo de la Bahía de Cádiz  debe implicarse en la lucha de los trabajadores de Delphi, haciéndola propia, porque con ella no sólo estamos defendiendo su dignidad y su pan, sino también el empleo en toda la zona. Reforzaremos el trabajo de Huelga General en la Bahía, como mejor arma, tal y como hemos pedido desde numerosas organizaciones de la izquierda.