Éric Toussaint,
Damien Millet / CADTM
El comportamiento del gobierno de Rafael Correa con respecto a la deuda Ecuador es el país de Latinoamérica que debe dedicar el mayor porcentaje de su presupuesto al reembolso de la deuda. En principio, se supone que tenía que hacer un esfuerzo insuperable en 2007: el servicio de la deuda previsto es de cerca de 2.800 millones de dólares (o sea, el 38 % de su presupuesto). [1] El nuevo gobierno de Rafael Correa, que asumió sus funciones en enero de este año, ya tuvo que pagar una suma considerable a los acreedores (cerca de 1.000 millones de dólares) y ahora trata de poner fin a esta hemorragia en el interés de su pueblo.
Quiere dedicar las sumas así economizadas a mejorar la situación social del pueblo ecuatoriano, especialmente en los servicios de sanidad. Y es en este sector en el que acaba de reclutar personal, cerca de 600 personas, para mejorar de forma inmediata la calidad de los servicios ofrecidos a los grupos de población con mayores necesidades. También es su intención garantizar los progresos en otros ámbitos. La radicalidad del presidente Correa y de su ministro de Economía y Finanzas, Ricardo Patiño, ha suscitado diversas tentativas de desestabilización por los medios financieros, tanto locales como internacionales, y por los partidos de la derecha. Cualquier cosa es buena con tal de obstaculizar al gobierno.
Comienza un proceso cuyo objetivo es la anulación de la deuda externa
El nuevo gobierno trata de identificar la parte de la deuda que, sin
discusión posible, puede dar lugar a una denuncia y a un repudio. A tal
efecto, quiere apoyarse en los resultados de los trabajos de la
comisión de auditoría establecida por el régimen anterior, pero creando
una nueva comisión, que deberá profundizar las investigaciones y que
incluya expertos internacionales que se sumen a los expertos
nacionales. El objetivo de Ricardo Patiño es formar una comisión de al
menos seis personas, de las cuales tres serían extranjeras [2].
La comisión se verá apuntalada por un grupo de investigación de varias
decenas de personas que trabajarán en la identificación de las deudas
ilegítimas, ya sean éstas con los acreedores multilaterales (como el
Banco Mundial, el FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo, etc.) o
con acreedores bilaterales (siendo los principales España, Japón,
Brasil e Italia). Hay más de 15 acreedores bilaterales, con un monto de
cerca de 2.000 millones de dólares que representan el 20 % de la deuda
exterior pública de Ecuador. El gobierno quiere auditar las deudas
contraídas con acreedores privados bajo la forma de títulos de deuda
-los bonos-, con el fin de determinar qué parte es ilegítima y de esta
forma justificar su anulación. Pasa lo mismo con la deuda interior
pública: se están por ejecutar medidas de anulación. El actual gobierno
ecuatoriano quiere ir rápido, y es por ello por lo que los expertos
internacionales activos en el problema de la deuda están listos para
volver a Ecuador. De todas maneras, varios ministros tienen un profundo
conocimiento del tema de la deuda y, de parte de los movimientos
ciudadanos, muchas personas están inmersas en el trabajo de las
auditorías desde hace años. Todo esto permitirá a las autoridades
ecuatorianas tomar rápidamente decisiones fundamentadas en un
expediente que dominan a la perfección.
¿Qué orientación se debe adoptar?
Es necesaria una acción unilateral, porque si Ecuador espera que la
comunidad internacional convoque un tribunal internacional de
arbitraje, el trámite puede durar años y su resultado será seguramente
mediocre. Y hay urgencia. La acción unilateral en cuestiones de la
deuda es un acto legítimo y mucho más eficaz. Es mucho mejor denunciar
algunas deudas y suspender el pago de las mismas de manera soberana, y
posteriormente, si fuera necesario, entrar en una negociación con los
acreedores. En ese caso, el gobierno estará en una posición de fuerza,
puesto que serán los acreedores los demandantes de la reanudación del
pago de la deuda. Estarán dispuestos a sentarse a la mesa de
negociación y reducir sus exigencias. Ecuador tiene, por lo tanto,
todas las razones para emprender una acción unilateral para decretar,
sobre la base de una auditoría, la ilegitimidad de una gran parte de su
deuda. Una decisión soberana de las autoridades de Quito de cesación
del pago estaría fundamentada sobre diversos argumentos de derecho
interno e internacional.
¿Cuáles son estos argumentos que avalan la anulación de la deuda?
Existen numerosos contratos ligados con tipos de interés usurarios. Se
reclama a Ecuador reembolsos por proyectos que nunca se realizaron o
que lo hicieron de manera parcial, sin corresponder a las exigencias
del pliego de condiciones de las obras respectivas. Se contrataron
préstamos para pagar o reembolsar antiguas deudas contraídas por los
regímenes dictatoriales de los años setenta. Por consiguiente, hay
múltiples argumentos, basados en un análisis detallado de los proyectos
que estaban en el origen de estas deudas, para justificar su no pago.
Esto representa la mayor parte de la deuda que se reclama a Ecuador.
¿Cómo se organizarán los trabajos de la nueva comisión de auditoría?
El gobierno quiere seguir una política transparente: ha tomado la
decisión de crear una nueva comisión de auditoría que realizará sus
trabajos de manera pública. Las oficinas de dicha comisión estarán
abiertas, accesibles al público que quiera aportar su ayuda o su
testimonio para identificar las malversaciones, para identificar los
proyectos que no fueron realizados u otros tipos de dolo del cual hayan
sido víctimas los ecuatorianos, a los que se reclama el reembolso de la
deuda.
Según esta gestión de transparencia, la comisión tendría que disponer
de un sitio internet, donde se colgarían la mayoría de los contratos.
Si esta etapa se realizara, el CADTM, con los otros movimientos que
luchan por la anulación de la deuda, podría lanzar un llamamiento
internacional para testimoniar. Es plausible que ex consultores, o ex
funcionarios, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de
Desarrollo, del FMI, acreedores, agentes de los acreedores privados,
etc. estén de acuerdo en denunciar las prácticas dudosas, ilegales,
incluso criminales, de los acreedores y de esta forma apoyar al
gobierno ecuatoriano en el repudio de la deuda ilegítima.
Un testigo importante: John Perkins
Es notable el caso de John Perkins, cuyo libro Confesiones de un ganster económico: la cara oculta del imperialismo americano, [3] levantó una gran polvareda. Explica en su libro con toda claridad su misión, que era «la
de incitar a los dirigentes de diversos países a integrarse en una
vasta red que promueve los intereses comerciales de Estados Unidos. En
fin de cuentas, estos dirigentes se encuentran cargados de deudas, lo
que asegura su lealtad. Podemos por lo tanto recurrir a ellos en
cualquier momento para nuestras necesidades políticas, económicas o
militares. Por su parte, consolidan su posición política creando para
sus pueblos áreas industriales, centrales eléctricas y aeropuertos. Los
propietarios de las compañías estadounidenses de ingeniería y de
construcción se enriquecen así fabulosamente.» Justamente Perkins
actuaba en Ecuador y trabajó con el presidente Roldós: «Jaime Roldós se
había comprometido. Fiel a sus promesas electorales, había lanzado un
ataque en toda regla contra las compañías petroleras. [...] La reacción
de las compañías petroleras era previsible: hicieron todo lo posible
para impedir la aprobación de esta ley. [...] Se pintaba al primer
presidente del Ecuador moderno elegido democráticamente como un nuevo
Castro. Pero Roldós no cedió a la intimidación. [...] Pronunció un gran
discurso en el estadio Atahualpa de Quito, y después se dirigió hacia
una pequeña comunidad al sur del país. Murió en un accidente de
helicóptero, el 24 de mayo de 1981.» ¿Accidente como el del presidente
de Panamá, Omar Torrijos, en la misma época? Para Perkins,
evidentemente no, no había nada de accidental: «Fueron asesinados
porque se opusieron a esa fraternidad de corporaciones, gobiernos y
elites bancarias cuyo objetivo el imperio mundial. Nosotros, los
“economic hit men”, fallamos en obtener la colaboración de Roldós y
Torrijos, y otro tipo de “hit men”, los chacales castigadores de la
CIA, que siempre estaban detrás de nosotros, llevaron a cabo su tarea.» El balance es claro: «Ecuador ahora está hundido en un mar de deudas y debe dedicar una parte anormal de su presupuesto nacional a reembolsarlas»;
por consiguiente, «este país sólo puede saldar sus obligaciones
vendiendo sus bosques tropicales a las compañías petroleras». En
resumen, pisoteando la soberanía ecuatoriana que, sin embargo, es
inalienable, «el imperio mundial reclama lo adeudado en forma de concesiones petroleras».
John Perkins volvió a Ecuador el 22 de mayo de 2007 para presentar sus
excusas al pueblo ecuatoriano. Otros responsables del endeudamiento
ilegítimo podrían seguir su ejemplo.
Actuar también en el Norte
Para completar el dispositivo, es necesario crear también comisiones de
auditoría sobre las acreencias reclamadas por los gobiernos del Norte a
los países del Sur. Por ejemplo, Bélgica reclama a Ecuador una deuda de
16 millones de dólares, correspondiente, sobre todo, a los proyectos
enmarcados en la ayuda ligada. Al primer análisis de esos proyectos nos
damos cuenta que los préstamos realizados por Bélgica a Ecuador tenían
como contrapartida la obligación de gastar el dinero en empresas
belgas, especialmente en provisión de material eléctrico. Bélgica
afirma que abandonó desde hace varios años cualquier política
relacionada con la ayuda ligada, porque reconoce que es una política
claramente ilegítima. Nosotros, en tanto que CADTM, con el CNCD y otros
movimientos, analizaremos en detalle los contratos que ligan Ecuador a
Bélgica con el fin de determinar si todavía es legítimo que Bélgica
reclame el pago o si es necesario anular dicha deuda, pura y
simplemente. Como hizo Noruega con este mismo país en 2006, con una
deuda contraída para la compra de cinco barcos de pesca entregados
hacía más de 20 años, en un momento en el que la industria naval
noruega pasaba más necesidad que la economía ecuatoriana.
Traducido por Griselda Pinero y Raul Quiroz
Notas:
[1]
El conjunto de los gastos sociales sólo representa el 22 % del
presupuesto, salvo que el gobierno consiga modificar la situación
reduciendo radicalmente la parte acaparada por la deuda.
[2] Eric Toussaint podría formar parte de esta comisión. Se lo propusieron y aceptó. Todavía tiene que ser confirmado por un decreto presidencial. Ver el diario El Universo, Quito, sábado 28 abril 2007, p. 5.
[3] John Perkins, Confessions of an economic hit man, Berret-Koehler Publishers, 2004, San Francisco. El Libro de Perkins está traducido al castellano: Confesiones de un ganster económico: la cara oculta del imperialismo americano, Tendencias, Barcelona, 2005




















