Miquel Garcia
Las elecciones municipales y autonómicas del 27-M han representado una significativa advertencia para las fuerzas de izquierdas. Aunque el triunfalismo del PP no está justificado en absoluto, sí es cierto que las señales rojas de peligro han empezado a parpadear. La autocomplacencia y la pasividad en el seno de la izquierda política y social, a partir de estos momentos, podría tener resultados catastróficos en las próximas elecciones generales del 2008.
Los datos de las elecciones
La media de participación ha sido baja, del 63,78%, cuando en el 2003 fue del 67,68%. Son por lo tanto 3,9 puntos menos que en las pasadas elecciones municipales y autonómicas. En este contexto, destacan los bajos índices de participación de Andalucía 61,55% ahora por 65,77% en el 2003 (4,02% de bajada) y de Catalunya 53,80% ahora por 61,47% en el 2003 (¡¡7,67% de bajada!!). En el País Valencià, comunidad en que se ha producido una debacle electoral de la izquierda, la participación ha sido del 69,43% frente al 71,55% del 2003 (un descenso de 2,12 puntos).
En términos de número de votos, el PP ha obtenido 130.000 más que el PSOE en las elecciones municipales, aunque ha ganado 802 concejales en relación al 2003, mientras que el PP ha perdido 267 concejales. Aunque el PSOE ha ganado capitales de provincia, ha sufrido derrotas de envergadura en lugares emblemáticos como Valencia o Madrid.
En las elecciones autonómicas el PP ha barrido en Madrid y en el País Valencià, en donde el PP se ha impuesto además muy significativamente en el ámbito municipal, ocupando algunos feudos tradicionales de la izquierda. Por otra parte el PSOE ha avanzado y el PP retrocedido en Nafarroa y en Canarias. El resto de comunidades vienen a quedar en forma parecida al 2003.
En cuanto a Izquierda Unida, su retroceso a escala estatal no ha sido considerable, habiendo perdido sólo un número de concejales equivalente al 7,5% de los que consiguió en el 2003. Sin embargo en el País Valencià ha sufrido un duro revés, dentro del contexto de derrota de la izquierda en esta autonomía.
Algunas conclusiones provisionales
Varias son las conclusiones que se pueden sacar de los resultados de estos comicios:
- La corrupción no parece afectar a la derecha. Se trata de un hecho que han puesto de relieve las votaciones. Los alcaldes y grupos del PP de poblaciones como Alhaurín el Grande, Castellón, Andratx o Mogán, implicados toso ellos en casos de corrupción han salido airosos y reforzados por los resultados de las urnas. El enjuiciado lider del PP de Castellón, Carlos Fabra, se ha permitido llegar a decir que "el electorado nos ha absuelto". La corrupción no es simétrica a izquierda y a derecha: la izquierda se resiente mucho más de ella, mientras que la derecha permanece indiferente. En este sentido los intentos de utilizar contra el PP las mismas armas que este partido utilizó en el pasado contra el PSOE han fracasado.
- La estrategia de tensión del PP ha dado sus resultados. Por lo menos en lo referente a mantener a su base social tensa, muy ideologizada y presta para la acción. La derecha ha votado en masa y la izquierda se ha resentido de la abstención. Está por ver qué puede suceder en unas elecciones generales cuando lo que esté en juego sea el posible regreso del PP al gobierno y los fantasmas de la guerra de Irak y del atentado islamista de Atocha vuelvan a flotar sobre el electorado. Sin embargo no se puede ser irreflexivamente optimista al respecto. Durante el tiempo que nos separa de las elecciones del 2008 el PP reforzará su estrategia de tensión y si el gobierno del PSOE persiste en su actitud temerosa y dubitativa y los movimientos sociales de izquierdas no vuelven a entrar en acción el que se produzca una victoria del PP, de consecuencias catastroficas para la izquierda, entra dentro de lo posible.
- Una parte importante de la ciudadanía se identifica con un modelo social neoliberal, corrupto y antiecológico. Se ha ido imponiendo a lo largo de los últimos años en el estado español un modelo de desarrollo neoliberal, corrupto y depredador del territorio, cuyo paradigma sería el País Valencià, y que ha producido la integración de amplios sectores sociales en sus engranajes económicos. No se trata sólo de una cuestión ideológica, sino sobre todo de una cuestión material y de susbsistencia. De la misma forma que los corruptos de derechas no han sido penalizados sino premiados por el electorado, así también se ha producido en muchos casos un refrendo popular a políticas antiecológicas y depredadoras del territorio. Vemos un claro ejemplo ello en el caso de Cullera (País Valencià) en dónde el alcalde promotor de la gigantesca urbanización conocida como "El Manhatan de Cullera" ha sido aplastante triunfador en el municipio.
Un periodista del diario Levante de Valencia lo expresaba así, de forma sarcástica y derrotista, el día posterior al 27-M: "Los ciudadanos dictaminaron ayer por abrumadora mayoría que todas las propuestas sociales de Pla (cabeza de lista del PSPV-PSOE) para mejorar su calidad de vida no las necesitan. Que consideran que mejor que con el Partido Popular no van a vivir si gobierna la izquierda".
Mirando al 2008.
Las luces rojas de emergencia que han empezado a parpadear el 27-M pueden convertirse en catástrofe para la izquierda si la situación no consigue invertirse de aquí a los próximos comicios generales. Para ello deberían tenerse presentes una serie de cuestiones:
- Hay que movilizarse. Resuperando el pulso de las movilizaciones de izquierdas y progresistas anteriores a la victoria del 14-M. Se ha de tener en cuenta que la victoria del PSOE no se cimentó en la circunstancia casual de los atentados del 11-M, sino que tuvo su punto de apoyo fundamental en las amplias movilizaciones que se fueron sucediendo a lo largo de la segunda etapa de gobierno del PP. Además, las movilizaciones no sólo propiciaron el cambio de gobierno, sino que imprimieron su sello a la política del gobierno y al "nuevo talante" de Zapatero. En ausencia de una movilizacioón del tejido social de izquierdas y frente a una derecha que ha ocupado las calles, esperar porque sí el mismo resultado electoral que el 14-M es más que aventurado.
- Hay que hacerlo por un programa propio. Distinto al del neoliberalismo corrupto y antiecológico. Es preciso que la izquierda se diferencie y tome distancias respecto de las políticas y modelos neoliberales. Sacar como conclusión de estas elecciones que hay que navegar hacia la derecha sería un tremendo error. La defensa de la paz negociada y de la soberania de las naciones del estado español, la defensa intransigente de los puestos de trabajo frente a las deslocalizaciones de las multinacionales, el mantenimiento de los servicios públicos y el freno a las privatizaciones, la lucha por una vivienda digna, la defensa del territorio frente a sus depredadores, la defensa de los derechos y de la igualdad de las mujeres, todas estas deben ser las reivindicaciones de un programa de la izquierda opuesto al programa neoliberal del PP y capaz de ilusionar a la ciudadanía de izquierdas.