Sylviane
Dahan
Hace 40
años, del 5 al 10 de junio de 1967, tenía lugar la
denominada Guerra de los Seis Días. fue un conflicto bélico
que enfrentó a Israel contra una coalición árabe
formada por Egipto, Jordania, Iraq y Siria. Después de la
solicitud egipcia, dirigida a las Naciones Unidas, para que retiraran
sus fuerzas de interposición en el Sinaí y de los
movimientos de tropas a la frontera, el gobierno de Israel, temiendo
un ataque inminente, lanzó una operación preventiva
contra la fuerza aérea egipcia. Jordania respondería
atacando las ciudades de Jerusalén y Netanya. Al finalizar de
la guerra, Israel había conquistado la península del
Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golan.
40 años
después, la situación es completamente diferente.
Israel ha entrado en una enorme crisis. El informe de la comisión
de investigación sobre la guerra del Líbano concluía
declarando el fracaso de la política del gobierno en su
tentativa de aniquilar Hezbol·là y señalando la
responsabilidad directa de Ehud Olmert y de su ministro de la
Defensa, el líder laborista Amir Peretz.El primer ministro se
encuentra muy debilitado por toda esta política - y también
por la situación de Peretz dentro de su partido. Esto podría
comportar la caída del gobierno a corto plazo.
Una
manifestación de más de 100.000 personas ha tenido
lugar el 3 de mayo, en la plaza Yitzhak Rabin de Tel-Aviv: una
multitud heterogénea, en la cual los sionistas religiosos se
mezclaban con militantes de los movimientos de reservistas, con
víctimas de la guerra y con sectores del movimiento pacifista.
El desenlace político de esta tormenta es todavía una incógnita, dada la ausencia e ?una real alternativa democrática y anticolonial.


















