La izquierda italiana en la encrucijada

Carlos Sevilla 

La dinámica política en curso en el seno de la izquierda italiana, marcada por la prueba de la práctica del gobierno del país, apunta a una reorganización de las fuerzas políticas que constituyeron la coalición electoral (Unione) capitaneada por Romano Prodi que ganó las pasadas elecciones generales. La constitución del Partido Demócrata, como fusión de los Demócratas de Izquierda (DS, social-liberales) y de la Margarita (ex -democristianos), pretende definitivamente sellar la mutación profunda de la izquierda proveniente del Partido Comunista Italiano. Esta fuerza liberal-democrática con un toque progresista, resultado de la creciente “americanización” de la política, será la expresión de la burguesía italiana representada por las grandes empresas y la banca con vocación europea.

Otro proyecto en curso de corte neo-socialdemócrata, es el Partido de la Izquierda que integrará en su seno a las fuerzas políticas situadas a la izquierda del Partido Demócrata. Pretendiendo ganar el especio político que deja vacante la desaparición de los DS, responde a tres crisis diferentes pero entrelazadas en el seno de la izquierda: la del ala izquierda de los DS que acaba de romper con el mismo; la del Partido de la Refundación Comunista (PRC) como “partido de lucha y de gobierno”; y, por último, la crisis de la experiencia de gobierno. Este proceso que nace marcado por su subalternidad a las fuerzas social-liberales en el gobierno y que se configurará como izquierda complementaria de gobierno, revela la actitud de unos grupos dirigentes que han redescubierto el valor de la realpolitik en detrimento de las ilusiones y esperanzas acumuladas en el ciclo álgido de movilización en el “bienio rojo” (Génova 2001-Movimiento anteguerra 2003). Del otro mundo posible se ha pasado al otro gobierno posible…que vota la guerra, privatiza los servicios y las empresas públicas y es incapaz de votar la extensión de los derechos civiles para las parejas homosexuales. Este camino del “compromiso social”, incapaz de modificar las relaciones de fuerza, muestra la consecuencias de una izquierda encerrada en la perspectiva de gobierno, fundada en una lógica de mediación e incompetente para pensar una alternativa a la izquierda liberal.

Frente a esta perspectiva la situación para la izquierda de alternativa se complica por el desplazamiento general del cuadro político hacia la moderación. La apertura del espacio político para la izquierda anticapitalista, ante los desplazamientos al “centro” del resto de la izquierda, dista de ser mecánica. Tras la mutación profunda del PRC derivada de la experiencia de partido de gobierno, la única corriente capaz de actuar como fuerza centrípeta de esta izquierda para la resistencia es la asociación Sinistra Critica. Tras las grandes muestras de solidaridad con el senador Franco Turigliatto –que ha anunciado la retirada de su dimisión en el Senado para utilizarlo como “caja de resonancia” del conflicto social- la asociación ha lanzado la iniciativa a los movimientos de un “pacto de oposición social” al gobierno Prodi. Este pacto de movimiento, escenificado en la multitudinaria asamblea nacional de SC del pasado abril, ha encontrado su eco en diversas iniciativas como el Global Meeting en Venecia del área de los centros sociales y en ciertos sectores de la izquierda sindical (red 28 Abril de la CGIL y el sindicato de base Cobas). El objetivo es continuar con el proceso de “aprendizaje social” para la izquierda revolucionaria que cree las condiciones para una recomposición de la izquierda anticapitalista. Las movilizaciones en curso, contra la guerra -visita de Bush a Italia el 9 de Junio-, el orgullo gay el 16 de junio en plena ofensiva de la derecha neocon por la familia tradicional y contra la ley de parejas de hecho, así como la irrupción de los conflictos locales contra las grandes infraestructuras, constituyen los test de prueba de esta recomposición social.

En palabras del dirigente y parlamentario de SC, Salvatore Cannavò (Viento Sur, 92), “las dificultades de la fase social, los límites del movimiento, el estancamiento del conflicto entre las clases y la prosecución de la crisis del movimiento obrero siguen imponiendo la necesidad de actuar en el terreno de la recomposición política”. La forma política que asumirá la izquierda anticapitalista en Italia no es por el momento previsible. Las fracturas internas que se están produciendo en el seno del PRC ante la apuesta por la construcción del partido de la izquierda, como izquierda de gobierno, constituyen un terreno privilegiado para la recomposición de la izquierda anticapitalista. Esta reorganización -que debe partir del pacto de los movimientos para la oposición de izquierdas al gobierno Prodi- antes de dotarse de formas organizativas, debe clarificar sus contenidos, establecer la cuestión del gobierno como verdadera línea divisoria de aguas entre la izquierda gestionaria y la izquierda anticapitalista, y mantener una perspectiva de transformación social radical ante la crisis profunda de la izquierda reformista que, al hacerse gobierno, se muestra incapaz en la fase histórica actual de promover reformas sustanciales.